Pekín califica a la región uigur de «base nacional estratégica de seguridad energética y de recursos»

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

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Parque Industrial de Computación en la Nube de Karamay, región uigur. Captura de pantalla de la Radio y Televisión de Sinkiang. Uso legítimo.

Este articulo es parte de la serie Spotlight de Global Voices de octubre de 2026 “Gigantes tecnológicos y autoritarismo”. Esta serie explora cómo las empresas gigantes de tecnología facilitan y obstaculizan a Gobiernos y prácticas autoritarias, y cómo estas decisiones influyen en los países en desarrollo. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.

El 14 de septiembre, ministros y altos funcionarios se reunieron en privado en Urumqi, capital de la región uigur de China, en vísperas del Foro de Economía Digital de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) de 2026. La reunión se presentó como un ejercicio técnico y de desarrollo en el que los participantes debatieron sobre infraestructura digital, transformación industrial, inteligencia artificial, gobernanza de datos y su valor económico. El foro se llevó a cabo con el tema «Promover la conectividad de datos de la Organización de Cooperación de Shanghái, forjando el futuro con IA».

La elección de Urumqi como lugar de encuentro no fue casual. Las autoridades chinas están posicionando la región uigur como una puerta de entrada terrestre a través de la cual la infraestructura digital, la capacidad de cómputo, los sistemas de datos y los estándares técnicos de China puedan extenderse a Asia central y al mercado euroasiático en general. Al mismo tiempo, que el foro se haga en Urumqi ayuda a Pekín a reformular la imagen de una región asociada internacionalmente con la vigilancia masiva y graves violaciones de los derechos humanos, y la presenta como un escaparate de innovación, apertura y prosperidad.

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Esa estrategia también se basa en la energía. La región uigur, que durante mucho tiempo Pekín consideró una fuente de petróleo, gas, carbón y electricidad para el resto de China, se está replanteando ahora como una fuente de la vasta potencia informática necesaria para la inteligencia artificial. La nueva economía digital se está construyendo sobre una economía extractiva más antigua.

Para los uigures, los costos de esta transformación son económicos, políticos, sociales y físicos. Su tierra natal aporta la tierra, el carbón, el gas, la electricidad y cada vez más potencia informática, mientras que ellos tienen escaso control sobre los proyectos, la ganancia o el uso de sus datos. Lo que Pekín presenta como desarrollo tecnológico puede agravar la explotación y el control, incluidos trasladar trabajos dirigidos por el Estado, perder medios de vida que tienen la tierra como base, tener contaminación industrial y vigilancia digital invasiva.

La tecnología digital en la patria uigur ya se ha utilizado para dar seguimiento al movimiento, las comunicaciones, las prácticas religiosas y el comportamiento social cotidiano. Esa historia, y el sufrimiento que ha causado, no estuvo en el discurso público del foro. En cambio, los responsables presentaron la transformación digital de la región como una promesa de modernización.

De las declaraciones a la maquinaria permanente

Según la Administración Nacional de Datos de China, la reunión privada, que se llevó a cabo el 14 de septiembre, reunió a funcionarios de los Estados miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái y de otros países socios. Nueve miembros (Bielorrusia, China, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán) alcanzaron un acuerdo sobre la Declaración Ministerial de la Organización de Cooperación de Shanghái sobre Economía Digital de 2026.

Los participantes elaboraron asimismo una «Lista de asuntos prioritarios de cooperación e intenciones en la economía digital de la OCS, 2026-2027″ (上合组织数字经济领域重点合作事项和意向清单 (2026—2027)), que contiene cerca de 20 intenciones de cooperación en más de 10 sectores, entre los que se incluyen infraestructura digital, agricultura, industria manufacturera, energía, transporte y logística, prevención de catástrofes, educación, salud y desarrollo de capacidades.

La estructura institucional detrás del foro es más relevante que una sola declaración; tras el primer Foro de Economía Digital de la OCS celebrado en Tianjin en 2025, se incluye una plataforma de cooperación que supervisa los avances mensualmente, revisa los proyectos trimestralmente y lleva a cabo intercambios bilaterales o multilaterales cada seis meses. En otras palabras, el sistema adapta proactivamente la tecnología, los parámetros y los servicios chinos a las políticas y las necesidades de infraestructura de los Estados de la Organización de Cooperación de Shanghái.

La convocatoria de propuestas para la recopilación de 2026 buscaba casos de cooperación relacionados con 5G, la computación en la nube, centros de datos, cables transfronterizos, inteligencia artificial, identidad digital, ciudades inteligentes y administración digital, flujos transfronterizos de datos y tecnologías de seguridad de datos. En agosto en una rueda de prensa, las autoridades revelaron que la recopilación de casos de éxito de 2025 incluía un «puerto digital e inteligente» entre China y Uzbekistán, un espacio de datos de confianza para el comercio entre China y Rusia, una plataforma de datos sobre financias automotrices entre China y Pakistán, y el apoyo chino a un intercambio de datos en Astaná, Kazajistán. Las instituciones ferroviarias chinas y kazajas también están conectando datos y realizando una evaluación previa de los documentos de carga para la ruta transcaspiana.

¿Por qué Urumqi?

Durante la rueda de prensa de agosto, las autoridades chinas describieron la región uigur como un territorio con 19 puertos de entrada, tres puertas de enlace regionales para telecomunicaciones internacionales y 28 cables de fibra óptica transfronterizos que se dirigen hacia Asia central. También dicen que están buscando un punto de conexión directa a la red troncal nacional de internet y una puerta de enlace de comunicaciones internacionales con todos los servicios en la región.

Las ambiciones van mucho más allá de la conectividad. Las autoridades regionales han anunciado planes para construir grandes grupos informáticos en Urumqi y sus alrededores, incluidos grupos con decenas de miles (y con el tiempo, con cientos de miles) de tarjetas aceleradoras. Su objetivo declarado es convertir la ciudad en un centro informático que sirva a los mercados de Asia central y a Eurasia en general, y promover la exportación de capacidad de computo y tokens de IA.

También revelaron un plan para crear una alianza regional destinada a promover los parámetros digitales, con formación técnica periódica de acuerdo con los sistemas de certificación, de modo que los parámetros chinos sirvan de «referencia prioritaria» para las infraestructuras de Asia central. Esos parámetros pueden determinar quién controla los datos, cómo se comunican los sistemas y qué formas de acceso estatal se incorporan a los centros de datos, los sistemas de identidad digital, las ciudades inteligentes y las bases de datos gubernamentales.

Desde hace tiempo, los investigadores señalan a la SCO como un foro a través del cual China y Rusia promueven ideas estatistas en torno a la «soberanía en internet». Un estudio académico sobre la estrategia de China en materia de normas cibernéticas la describe como una plataforma para impulsar normas que priorizan el control estatal, la seguridad de la información y la estabilidad del régimen, a menudo a expensas de la transparencia, la rendición de cuentas y los derechos humanos. Por lo tanto, alinear normas y parámetros digitales constituye una coordinación económica y un intento de configurar la arquitectura de gobernanza digital de la región.

La base de energía bajo el centro de IA

La inteligencia artificial puede parecer intangible, pero su infraestructura es profundamente física. Los modelos se entrenan y ejecutan en centros de datos repletos de procesadores que consumen mucha energía, que están conectados a redes eléctricas y sistemas de refrigeración. La Agencia Internacional de la Energía lo deja claro: «no hay IA sin energía». Se estima que un centro de datos típico dedicado a la IA consume tanta electricidad como 100,000 hogares, mientras que las instalaciones más grandes que se están construyendo podrían consumir hasta veinte veces más. Se prevé que la demanda mundial de electricidad de los centros de datos se duplique, y más, entre 2024 y 2030, impulsada en gran medida por la IA.

La estrategia digital de China sigue una geografía de extracción más antigua. Durante décadas, el transporte de gas de oeste a este, el transporte de electricidad de oeste a este y el transporte de carbón de oeste a este han trasladado la energía desde las fronteras de recursos del interior hacia los centros industriales del este. Para allanar el camino hacia la economía de datos, desde 2023, el presidente de China Mobile, Yang Jie, pidió públicamente ampliar las capacidades de almacenamiento, procesamiento, entrenamiento y representación de los datos del este en el oeste de China.

«Datos del este, informática del oeste» traslada parte del trabajo de computación a las regiones occidentales, donde la tierra y la electricidad satisfacen la demanda del resto de China. En la región uigur, además de los gasoductos, las exportaciones de carbón y electricidad, los centros de datos y los grupos de inteligencia artificial se suman ahora a la lista de la extracción de recursos naturales.

Pekín califica la región uigur como una «base estratégica de seguridad nacional en energía y recursos«. Las cifras oficiales sitúan su producción de energía primaria en 2025 en 510 millones de toneladas métricas de carbón estándar y su capacidad instalada de energías nuevas en más de 170 millones de kilovatios. La electricidad se transmite desde la región a más de 20 zonas de nivel provincial; aproximadamente un tercio de esta electricidad exportada se describe como energía verde. Las autoridades locales también esperan que la región se convierta en una base para la «computación verde» y planean exportar capacidad de cómputo y tokens de IA (las unidades procesadas por los modelos de lenguaje) hacia Asia central.

Desde el punto de vista político, la designación de la patria uigur como «base estratégica de seguridad» nacional sitúa sus recursos en la agenda de seguridad de Pekín. Las decisiones sobre el suelo, la minería, el transporte de electricidad y la infraestructura informática se toman, y probablemente se seguirán tomando, a través de un sistema jerárquico dominado por el Estado y las grandes empresas. Los uigures, a quienes ya se les niega una participación política significativa, tienen poco espacio independiente para cuestionar el uso del suelo, los daños ambientales o la distribución de los ingresos. La extracción de energía y la gobernanza digital se refuerzan así mutuamente: una brinda poder material, mientras que la otra amplía la capacidad del Estado para supervisar y administrar el territorio y la población.

Las minas, los parques industriales, los corredores de transmisión y las bases de energía eólica y solar requieren terrenos y, en una región árida, necesitan agua, un recurso escaso. Cuando los medios de vida agrícolas o ganaderos se reorganizan en torno a proyectos estatales, es posible que más uigures enfrenten pérdida de su independencia basada en la tierra, separación familiar, traslados forzados por motivos laborales o asignaciones de trabajo dictadas por las autoridades.

Aunque los datos públicos no han revelado cuántos uigures se han visto desplazados específicamente por la construcción de instalaciones energéticas y de computación, expertos en derechos humanos de Naciones Unidas advirtieron en enero de 2026 que los programas de traslado laboral impuestos por el Estado que afectan a los uigures presentan indicios de coacción y pueden dar lugar a desplazamientos. Una investigación de la Universidad de Sheffield Hallam rastreó la mano de obra uigur impuesta por el Estado a lo largo de la cadena de suministro solar, desde la extracción de cuarzo y la producción de polisilicio alimentada con carbón hasta la fabricación de módulos solares.

La etiqueta «verde» que se aplica a un centro de datos de IA no basta para que su cadena de suministro sea limpia ni su mano de obra, libre. Un estudio sobre ciudades de industria pesada de la región documentó una grave contaminación por partículas, aunque no evaluó los efectos de los centros de datos de IA ni determinó resultados de salud específicos para los uigures.

Un escaparate digital construido sobre un Estado de vigilancia

Existe una profunda contradicción al presentar a Urumqi como el centro de un futuro digital benigno e inclusivo.

La región uigur es el lugar donde las autoridades chinas construyeron uno de los sistemas de control de la población basado en la tecnología más intrusivos del mundo. Según la investigación de Human Rights Watch, la Plataforma Integrada de Operaciones Conjuntas agregaba información sobre personas y marcaba a individuos para investigarlos en función de actividades cotidianas, que iban desde el comportamiento religioso y las relaciones familiares hasta el uso del teléfono y el contacto social. Una conducta lícita podía considerarse un indicio de sospecha.

La evaluación de 2022 de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas también documentó una vigilancia extensa y graves restricciones a la privacidad, la circulación y la expresión en la región. Concluyó que la magnitud de las detenciones arbitrarias y discriminatorias, y de las violaciones relacionadas contra los uigures podrían constituir crímenes internacionales, en particular crímenes de lesa humanidad.

El foro de la Organización de Cooperación de Shanghái no trató los problemas importantes en materia de derechos de privacidad, la supervisión independiente, la discriminación algorítmica, las medidas correctivas ante el uso indebido, la participación de la sociedad civil ni salvaguardas contra la vigilancia estatal. La «gobernanza de datos» se debatió principalmente como una cuestión relacionada con la generación de valor, la conexión de mercados, la alineación de normas y la facilitación de los flujos transfronterizos.

Aún no se ha publicado la lista completa de proyectos, por lo que aún no es posible evaluar del todo las implicaciones de cada uno en materia de derechos humanos. Las categorías de cooperación incluyen ciudades inteligentes, administración digital, identidad digital, conjuntos de datos de IA y plataformas de servicios públicos (sistemas capaces de ampliar los servicios públicos y el poder del Estado). La evidencia disponible no demuestra que los proyectos del foro exporten los sistemas de vigilancia utilizados contra los uigures.

La cuestión no es si la infraestructura digital puede aportar beneficios económicos. Puede aportarlos. La cuestión es qué normas la regularán, quién podrá acceder a los datos y qué medidas de protección existirán cuando la tecnología se utilice contra las personas a quienes pretende servir. La transparencia es importante, pero escasa.

El foro como teatro político

Las autoridades chinas se han mostrado inusualmente francos sobre el objetivo político de celebrar el foro en la región uigur. En la rueda de agosto, un alto funcionario regional lo calificó de «importante tarea politica» al servicio de la estrategia nacional y dijo que proyectaría una imagen de estabilidad social, desarrollo económico, unidad y felicidad de la población.

Por lo tanto, el foro tenía dos objetivos paralelos: en el plano material, conectar la infraestructura informática, los sistemas de datos y las normas técnicas de China con los Estados vecinos; en el plano narrativo, sustituir la atención prestada a la represión por un relato controlado sobre tecnología y prosperidad. Urumqi fue el escenario como el mensaje. Pekín presentó la región en la que se han utilizado herramientas digitales para clasificar, vigilar y castigar a los uigures como prueba de que su modelo de desarrollo digital merece la confianza del extranjero.

La transformación de la región uigur en un centro digital euroasiático constituye también una proyección del poder político hacia el exterior: sobre las infraestructuras y los datos, y sobre la narrativa internacional acerca de lo que les ocurrió a los uigures.

Sin transparencia ni una evaluación de los derechos humanos, Gobiernos y ciudadanía no pueden evaluar significativamente las empresas participantes, las tecnologías, los acuerdos de intercambio de datos o los riesgos para los derechos humanos. Sin ese escrutinio, la cooperación digital puede reducir la brecha tecnológica, tal como prometen los organizadores del foro; pero también puede trasladar una antigua jerarquía extractiva a la era de la IA, arraigar más profundamente (hacerla más difícil de cuestionar) un modelo autoritario de gobernanza digital más allá de las fronteras.

Escrito (English) por Asiye Uyghur
Traducido (Español) por Alonso Délano
Ver artículo original (English)