Para ella, un traje buriato no es una exhibición, es importante ver a la persona

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

Oksana Alkhunsaeva

Oksana Alkhunsaeva. Imagen a través de Glubina.me. Usada con autorización.

Este artículo se publicó originalmente en ruso en el medio ruso Potok y Novaya Vkladka, el 11 de mayo del 2026. Global Voices lo tradujo al inglés, lo editó para mayor claridad y lo reproduce con autorización de Potok y Novaya Vkladka. Asimismo, es parte de la serie Spotlight de Global Voices de agosto “Derechos indígenas”. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

Una noche, Oksana tuvo un sueño. Soñó con su difunta abuela. En el sueño, su abuela solo decía una palabra: “Cose”. Actualmente, los trajes hechos por la diseñadora de trajes buriatos Oksana Alkhunsaeva se encargan a través de toda Rusia, desde Moscú y San Petersburgo hasta Yakutsk y Kamchatka.

Oksana era la menor en la familia buriata Khunkheev. Nació en 1984 en Ust-Ordynsky, pequeño poblado de aproximadamente 15,000 personas en la región de Irkutsk. Era una hija muy esperada, luego de dos varones. La familia de sus padres observaba los rituales tradicionales y hablaba buriato, aunque no era habitual en ese tiempo. Oksana recuerda que en su infancia «veía todo en buriato» y que «todo se hacía como si simplemente esa fuera la manera natural en que debían hacerse las cosas».

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Los buriatos son un pueblo mongólico autóctono de la región del lago Baikal. Históricamente, formaban parte del mundo político y cultural mongol, mientras conservaban numerosos clanes e identidades tribales mongólicas. Tradicionalmente, constituyeron el mayor subgrupo de mongólico al norte.

La colonización rusa de estas partes de Siberia comenzaron cerca de 1620, con el contundente avance militar del Ejército ruso, cosacos en esa época, y su conquista del este de Siberia. Construyeron fortalezas, impusieron tributos (obligaban a los buriatos a pagar tributos regularmente a los rusos), y al final desplazaron las políticas existentes con gobernantes mongoles. Las comunidades buriatas resistieron repetidas veces, atacaron posiciones rusas o huyeron al sur a Mongolia antes que las autoridades rusas se establecieran entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII.

Bajo el Imperio ruso y especialmente durante la Unión Soviética, la integración colonial se profundizó a través de distribución de tierras y recursos económicos, colectivización, represión de instituciones budistas y élites buriatas, e incremento de la rusificación cultural. Las autoridades soviéticas también eliminaron la palabra “mongol” del nombre de la república en 1958.

Hoy en día, la mayoría de buriatas permanecen dentro de la Federación Rusa, particularmente en la Republica de Buriatia. Desde la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania en 2022, Buriatia también ha informado haber tenido movilización y bajas militares desproporcionadamente altas. El medio independiente Ludi Baikala contó 9200 personas de Buriatia y de la región de Irkutsk muertos en la invasión rusa a Ucrania de 2022 a 2026.

En el contexto de esta historia, la familia Khunkheev no usaba la vestimenta tradicional en el día a día, pero la abuela de Oksana tenía gutuls (botas buriatas) reales. A Oksana le encantaba la ropa y coser desde que era niña. Jugaba con muñecas y se imaginaba como una diseñadora de modas que creaba diseños y hacía ropa. Veía la novela “Simplemente María”, famosa en ese momento, en la que una muchacha mexicana común de una provincia rural y remota se muda a la capital, Cuidad de México, y se convierte en diseñadora. La pequeña Oksana de Ust-Ordynsky soñaba con lo mismo.

Su adolescencia fue difícil. En octavo grado, fue transferida a una nueva escuela e inmediatamente se convirtió en una marginada. Estaba acostumbrada que sus hermanos y que su padre la llamaran «bella». Pero en la escuela, sus compañeros se burlaban de sus labios carnosos, convertían su apellido en insultos y pateaban su mochila llena de libros por los pasillos. Oksana aprendió a cerrarse emocionalmente, hasta ahora, cualquier conflicto detona lo que ella llama síndrome de reacción tardía. El dolor y las heridas no se sienten inmediatamente, vienen horas o días después, y es realmente difícil de procesar. Quería entender por qué la gente se comporta de esta manera, así que después estudió y obtuvo un título universitario en Psicología.

Three generations of the Khunkheev-Alkhunsaev family.

Tres generaciones de la familia Khunkheev-Alkhunsaev. Usada con autorización.

Fue por causalidad que Oksana llegó a trabajar al Centro para Preservar y Desarrollar el Grupo Étnico Buriato. Cuando se unió en 2008, el Centro estaba organizando el fesival Altargana en Irkutsk.

Este festival para las comunidades buriatas se celebró por primera vez en 1994 en Mongolia. Desde entonces, ha adquirido un alcance internacional y se ha convertido en un acontecimiento a gran escala, al que asisten personas de todo el mundo, desde Mongolia Interior en China, hasta Francia. Oksana estaba completamente asombrada por la magnitud del acontecimiento y lo que vio allí.

“Antes de eso, apenas había visto nuestra vestimenta nacional. Pero en el festival, toda la riqueza de las tradiciones buriatas estaban juntas. Miré y lo admiré”, recuerda.

Oksana takes measurements of young dancers at the community center.

Ust-Ordynsky es la cuidad natal de Oksana. Oksana toma medidas a bailarines jóvenes en el centro cultural. Usada con autorización.

El festival recibe su nombre de la planta altargana, que con sus pequeñas hojas y flores de color amarillo se ve humilde, pero tiene un sistema radicular increíble y bien desarrollado. Oksana pensaba mucho sobre sus propias raíces y luego descubrió exactamente lo que quería crear, pero aún estaba lejos de eso.

Después de su segunda licencia de maternidad, Oksana trabajó en ventas y otros trabajos no relacionados a la costura. Solo cosía en las noches, cuando terminaba su día laboral y sus hijos dormían, pero para ella los sueños nunca fueron algo abstracto, siempre prestaba atención a lo que sea que se le presentara de esa manera.

Tenía una máquina de coser que ganó en una competencia, había un pedazo de tela por ahí, los niños se durmieron a las diez y esa noche tuvo un poco de tiempo libre. Oksana sabía que debía coser, pero no sabía cómo. Hizo sus primeros trajes para sus familiares y seres queridos, y quería que sus hijos, sobrinos usaran trajes nacionales y se interesaran en su cultura.

Los resultados empezaron a verse hermosos, pero resultaron ser muy tradicionales. Con la vestimenta hecha estrictamente «según el canon» no había lugar dónde poder usarla. También quería reconocimiento y visibilidad, así que Oksana trató de participar en diferentes desfiles de moda. En un desfile, un periodista se acercó y le pidió una entrevista, fue exactamente como ocurrió en «Simplemente María».

Aunque la pasarela, las luces brillantes y las modelos profesionales parecían ser el sueño que había imaginado de niña, con el tiempo, Oksana comenzó a ver que su mayor aspiración es que la gente use sus trajes. Y añade que fue nombrada mejor diseñadora en el distrito buriato de Ust-Orda en 2023.

Para ella, la vestimenta buriata no es solo una exhibición de museo, es importante ver a la persona y comenzar el trabajo. Primero, trata de entender qué formas y siluetas le gustan al cliente en su ropa del día a día, y ahí es cuando «traduce» esas preferencias al lenguaje de la vestimenta buriata.

Ahora, toda la familia de Oksana trabaja junta. Su esposo es el organizador, su madre ayuda en los desfiles de moda, plancha las prendas y termina de coser trabajos urgentes, su padre fabrica cuchillos especiales y lleva a todos a donde necesiten ir. Su suegra y cuñada también la ayudan.

Riendo, Oksana admite que a veces le gustaría volver a la calma, a una vida de oficina estable, pero cuando se le acercan y preguntan: “¿dónde puedo encontrar un traje como el tuyo?”, se da cuenta de que cada vez que entran a su mente pensamientos sobre irse, la vida se encarga de mandarle señales deliberadamente, “es como si alguien no me dejara ir y siguiera diciendo «cose’”.

Escrito (English) por Daria Dergacheva
Traducido (Español) por Bárbara Silva Rubio
Ver artículo original (English)