“Estoy muy agradecida de estar aquí y de poder descansar con dignidad finalmente”.

Publicidad

Originalmente publicado en Global Voices en Español

Feature image of a Haitian flag and fist raised in resistance created using Canva Pro elements.

Imagen de una bandera de Haití y un puño en alto en señal de resistencia, creada con elementos de Canva Pro.

El departamento del Centro de Haití (Meseta Central) está entre los departamentos del Oeste y la región del Gran Norte del país, y abarca una superficie de unos 3487 kilómetros cuadrados (aproximadamente 2166 millas cuadradas).

Las comunas de Saut d’Eau y Mirebalais son famosas por sus importantes festividades religiosas, actividades musicales y grandes ceremonias religiosas. Personas de todas partes visitaban la iglesia católica del lugar. Cada 16 de julio, Saut d’Eau celebra a Nuestra Señora del Monte Carmelo (también conocida como Vyèj Mirak Sodo), con grandes actividades que usualmente comienzan a mediados de julio. Muchos peregrinos viajan a la zona para bañarse en la cascada que da nombre al lugar, rezarle a la virgen, asistir a grandes ceremonias vudú y disfrutar de actividades culturales.

El departamento (provincia) cuenta con cuatro comunas, o ciudades, que comparten la frontera con República Dominicana: Cerca-la-Source, Thomassique, Veladero, y Savanette. La región tiene una fuerte tradición agrícola y es conocida por su importante producción avícola que incluye pollos, pavos y patos, así como ganado vacuno, cabras y cerdos.

Publicidad

Los lugareños crían animales al aire libre y practican la agricultura doméstica, se pueden encontrar aves de corral en casi todos los patios familiares. El departamento del Centro es la única región de Haití sin costa, pero comparte numerosos ríos y lagunas con República Dominicana. Además, su ubicación en la frontera facilita el comercio entre ambos países, aunque la mayoría de los productos provienen directamente de fábricas dominicanas.

Antes de 2023, este departamento se caracterizaba por ser pacífico y seguro especialmente en comparación con los departamentos del Oeste y Artibonito porque nunca había sufrido ataques de pandillas armadas. Sin embargo, esta situación comenzó a cambiar el 25 de septiembre de 2023, cuando el Hospital Universitario de Mirebalais construido por Zanmi Lasante, el mayor proveedor de servicios de salud no gubernamental del país, en colaboración con socios internacionales, sufrió su primer ataque de una pandilla. Aunque la Policía y los grupos locales de autodefensa lograron repeler a los grupos armados, cabe señalar que antes de este intento de incursión, muchos que huían de la violencia en la zona metropolitana de Puerto Príncipe habían buscado refugio en el departamento.

La situación se empeoró entre el 30 de marzo y el 3 de abril de 2025, cuando pandillas que operaban en la capital y sus alrededores lanzaron un importante ataque armado contra el departamento del Centro, con el objetivo específico a Mirebalais y Saut d’Eau. Estas pandillas estaban lideradas por Jeff Larose (también conocido como Jeff Gwo Lwa) de la pandilla Canaan Taliban, y Wilson Joseph (conocido como Lanmò Sanjou) de la pandilla 400 Mawozo. Ambos grupos forman parte de la coalición criminal conocida como Viv Ansanm (“Vivir juntos”). Antes de incendiar viviendas y granjas, los atacantes saquearon sistemáticamente las pertenencias y bienes personales de los lugareños. Destruyeron comisarías, liberaron prisioneros, incendiaron negocios, dispararon contra personas y saquearon el hospital.

Muchos murieron en estos ataques, según informes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (BINUH), y la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). La violencia obligó a miles de personas a huir de sus hogares y a buscar refugio en otras comunas del departamento, incluidas las ciudades de Hinche, Veladero y Maissade. Según la OIM, unas 147,000 personas desplazadas huyeron para buscar seguridad.

Desde entonces, la mayoría de los habitantes de comunas como Mirebalais y Saut d’Eau han tenido que trasladarse a zonas vecinas y alojarse en espacios públicos, como escuelas, que utilizan como refugios. Las condiciones son muy difíciles, existe hacinamiento y falta higiene.

El 5 de junio de 2026, la OIM, en colaboración con la agencia de protección civil del norte de Haití, y con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en Puerto Príncipe, inició un programa de reubicación que permitió a más de 350 familias desplazadas trasladarse desde dos escuelas habilitadas como refugios en Hinche a un nuevo centro de tránsito. Antes de esta iniciativa, estas familias se alojaban en aulas hasta con otras 15 unidades familiares, y llegaron a convivir hasta 70 personas en una misma habitación.

Ahora, además tener más espacio y privacidad, también tienen mejor acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene. El traslado permitirá que más de mil estudiantes regresen a las aulas en septiembre, cuando empieza el nuevo año escolar.

Marie Christiane, mujer desplazada, cuenta que cuando llegó a Hinche, pensó que iba a morir: “Dejé mi hogar, donde vivía en buenas condiciones, y terminé durmiendo en una escuela, sobre pupitres y pizarras que poníamos en el suelo. Eso me causaba un profundo dolor. Se acumulaba agua estancada dentro de la escuela y el olor era insoportable. Nuestros hijos enfermaban continuamente; los mosquitos los picaban constantemente. Eso no es vida […]; aquí puedo respirar aire puro. Es algo totalmente distinto a la escuela, donde estaba expuesta a graves riesgos para la salud”.

Madelene, que también es víctima de la violencia de las pandillas, expresó su satisfacción con el traslado y comentó: “Antes dormía en un pasillo abierto, expuesta al frío. Venir aquí marcó el inicio de una solución para nosotros. Por fin tenemos un lugar cómodo para dormir. En la escuela, ni siquiera tenía espacio suficiente para cambiarme de ropa. Tenía que agacharme tan solo para entrar y salir. Estoy muy agradecida de estar aquí y de poder descansar finalmente con dignidad”.

Loukas Garanis, funcionario de emergencias en campo de la OIM, señaló que el nuevo emplazamiento “consta de 20 hangares, con 14 cuartos diferentes y separados. Hay ocho módulos sanitarios, cada uno equipado con tres letrinas y tres duchas. Existe un espacio abierto donde los niños pueden jugar con seguridad. Hay unas 80 lámparas solares para ayudar a reducir los riesgos de protección, así como con seis grandes depósitos de agua de mil galones cada uno. También hay una amplia cocina comunitaria con zona para cocinar y un espacio de almacenamiento seguro”.

A pesar de dichas mejoras, parte del departamento del Centro sigue bajo el control de pandillas armadas que continúan extorsionando a la población con controles ilegales, verificación de identidades, secuestro de camiones de carga, además de actos de secuestro, violación y agresión sexual contra mujeres y niñas.  Tienen en la mira a personas sospechosas de colaborar con la Policía como informantes, así como a miembros de brigadas de autodefensa y a periodistas o personas influyentes que denuncian sus actos de terror. En muchos casos, cuando capturan a un sospechoso o a alguien que infringe sus normas, lo ejecutan. En ocasiones, ni siquiera sus propios miembros se libran de esta violencia.

Mientras estas bandas continúan aterrorizando a la población, una combinación de grupos armados de autodefensa, la Policía Nacional de Haití y miembros de la Brigada de Seguridad de Zonas Protegidas y de las Fuerzas Armadas de Haití ocupan zonas importantes del departamento; esto ha impedido, hasta el momento, que las pandillas se apoderen de toda la región.

Escrito (English) por Jude Pierre Louis
Traducido (Español) por Gloria Moreno
Ver artículo original (English)