«La sala de lactancia siempre estuvo ahí. Pero no había nadie que me trajera a mi bebé».

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

Workers at a garment factory in Gazipur, Bangladesh. Image via Flickr by Solidarity Center. CC BY 2.0.

Trabajadoras de fábrica textil en Gazipur, Bangladesh. Imagen de Flickr, cortesía de Solidarity Center (CC BY 2.0).

En abril de 2026, el Parlamento de Bangladesh modificó la ley laboral del país y amplió la licencia por maternidad de 112 a 120 días, apreciadamente cuatro meses, para las trabajadoras que cumplen los requisitos. Sin embargo, para muchas mujeres que trabajan en las fábricas textiles del país, el verdadero problema comienza cuando finaliza ese periodo: ¿quién cuida a sus bebés mientras ellas regresan a turnos que pueden durar entre 10 y 14 horas?

La presión no se limita a las obreras del sector textil. En todo Bangladesh, las madres trabajadoras suelen depender de familiares o de redes de cuidado informales, mientras que los servicios de guardería accesibles y de calidad sigue siendo limitada. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que el sistema tradicional de cuidado familiar de Bangladesh está bajo presión a medida que cambian las pautas de trabajo y migración. Para las trabajadoras de bajos ingresos con jornadas largas o impredecibles, esa brecha puede ser aún más difícil.

Las marcas y fábricas internacionales apuntan cada vez más a las políticas de maternidad, las salas de lactancia y las guarderías en las propias instalaciones como señal de progreso. La cuestión es si esos espacios tienen el personal adecuado, si son accesibles durante las largas jornadas y si realmente se pueden utilizar.

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Morsheda, de 33 años y oriunda de Narsingdi, lleva 15 años trabajando en la industria textil, y actualmente presta servicios en una fábrica en Gazipur. Global Voices la entrevistó presencialmente en Gazipur en julio de 2026 para este artículo. Tras cuatro meses de licencia por maternidad, regresó a su empleo mientras su bebé de cinco meses quedó al cuidado de la abuela paterna del bebé.

Antes de llegar a la fábrica, prepara la comida, limpia la casa y prepara a su hijo mayor para ir al colegio.

«Los inversionistas vienen y hablan de distintas políticas y de los derechos de los trabajadores. Pero nuestra jornada no se acorta. Seguimos trabajando al menos 10 horas al día, y con las horas extras se convierten en 13 o 14″, dijo Morsheda. «A veces trabajaba desde las 08:00 horas hasta las 22:00 horas. Estaba agotada, se me escapaba la leche materna, pero tenía que limpiarme y seguir trabajando».

La fábrica tenía una sala de lactancia, pero el acceso era otra historia.

«La sala de lactancia siempre estuvo ahí. Pero no había nadie que me trajera a mi bebé».

Cuando su hijo mayor era bebé, la madre de Morsheda se quedaba con ella durante un tiempo y le llevaba al bebé a la fábrica. Más adelante, recurrió a una niñera para no viajar constantemente a amamantarla. Ahora, su bebé de cinco meses se queda con la abuela paterna del bebé, y se lo lleva a la fábrica dos veces al día.

«Tengo que cumplir con el objetivo de producción por hora antes de irme; de lo contrario, el supervisor se enoja», señaló Morsheda.

Su experiencia refleja un problema mayor sobre el cuidado de los niños que se ha registrado en las zonas urbanas de Bangladesh, donde las alternativas pueden ser escasas o poco accesibles, y las familias se las ingenian para organizar el cuidado en función de sus horarios de trabajo. Para las obreras textiles, esto puede significar llevar a los niños de una abuela a otra, dejarlos con niñeras o al cuidado de hijos mayores.

Mina, de 38 años y oriunda de Rangpur, lleva unos 20 años trabajando en la industria textil y actualmente trabaja en Savar. Global Voices la entrevistó por teléfono en julio de 2026. Cuando su hijo, que ahora tiene cinco años, era un bebé, recibió 56 días de licencia por maternidad.

«Cuando mi hijo era más pequeño, traje a mi madre del pueblo. Ella cuidó de mi bebé unos cuatro o cinco meses. Después, regresó al pueblo. Luego dejé a mi hijo con otra persona a cambio de dinero. Cuando ya no pude pagarlo, lo llevé a la guardería de la fábrica. Pero allí, mi hijo enfermó y tuve que llevarlo al hospital. A partir de entonces, dejé de llevarlo a la guardería».

Al quedarse sin opciones, la responsabilidad recayó en su hijo mayor.

«Sabía que esto afectaba los estudios de mi hijo mayor, pero no me quedaba otra alternativa», expresó Mina.

Ambas mujeres hablaron de fábricas en las que las mujeres representan más de la mitad de los trabajadores, pero el espacio en las guarderías es limitado. En la fábrica de Morsheda, donde trabajan unas 3000 personas y casi 2000 son mujeres, la guardería solo tiene capacidad para unos 12 o 13 niños y tiene dos cuidadoras. Ambas mujeres también expresaron su preocupación por la higiene y la calidad de la atención.

Una industria nacional vinculada a la moda mundial

La industria textil de Bangladesh genera más de 36,000 millones de dólares en exportaciones y da empleo a casi 4.5 millones de trabajadores, de los cuales más del 57% son mujeres. En 2024, alrededor del 40% de las exportaciones de prendas de vestir se destinaron a la Unión Europea y otro 18% a Estados Unidos.

El empleo en el sector textil ha ampliado el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, pero ellas todavía cargan con la mayor parte de las tareas de cuidado del hogar no remuneradas. Las mujeres bangladesíes dedican más de siete veces más tiempo que los hombres a las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas, según una encuesta nacional sobre el uso del tiempo realizada por la OIT. Un estudio respaldado por la OIT reveló que el 54% de los padres que trabajan consideran que la falta de servicios de guardería es un obstáculo importante para que las mujeres se incorporen al mercado laboral o se mantuvieran trabajando, mientras que el 18% afirmó haber dejado un empleo por responsabilidades relacionadas con el cuidado de los hijos.

La ley laboral de Bangladesh exige que los establecimientos con 40 o más trabajadoras dispongan de salas adecuadas para sus hijos menores de seis años, con cuidadoras capacitadas o con experiencia y acceso para las madres. Sin embargo, ese requisito no responde a las cuestiones planteadas por Morsheda y Mina sobre la capacidad, el personal y la posibilidad de que las madres utilicen las instalaciones durante el horario de trabajo.

Más allá de Bangladesh

La OIT estima que la industria textil mundial emplea a unos 94 millones de trabajadores, de los cuales casi el 60% son mujeres.

Las protecciones legales varían. Bangladesh ahora ofrece 120 días (cuatro meses) de licencia por maternidad para las trabajadoras que cumplan los requisitos y exige salas de lactancia en los establecimientos con 40 o más mujeres. Vietnam otorga seis meses de licencia por maternidad; las mujeres que amamantan a un niño menor de 12 meses tienen derecho a 60 minutos de descanso remunerado cada día laborable, y los empleadores están obligados a facilitar el acceso a guarderías o jardines de infantes, o bien a cubrir parte de los costos de cuidado infantil. Camboya ofrece 90 días de licencia por maternidad, con la mitad del salario y beneficios para las trabajadoras con al menos un año de antigüedad. Durante el primer año del niño, las madres tienen derecho a una hora de tiempo remunerado para la lactancia cada jornada laboral, mientras que los empleadores con cien o más mujeres deben disponer de una sala de lactancia y una guardería, o bien cubrir los costos de guardería en determinadas circunstancias.

Sin embargo, la normativa legal no elimina el problema del acceso. En Vietnam, un estudio de la OIT reveló que las mujeres representaban el 74,8% de la mano de obra del sector textil y de la confección, mientras que el 40% de los trabajadores del sector trabajaba más de 49 horas a la semana en 2023.

VnExpress informó que las guarderías públicas en las zonas industriales eran escasas, que la atención privada podía resultar costosa y que muchos centros preescolares cerraban antes de que terminaran las horas extras en las fábricas.

En Camboya, un informe del Banco Mundial documentó una dependencia similar del cuidado familiar. La obrera textil Srun Saren dejó a dos hijos al cuidado de su abuela de 75 años y tenía previsto dejar su empleo tras tener un tercer hijo ya que no tenía servicios de cuidado adecuados.

Kang Somaly dejó su empleo en la industria textil al no encontrar quién cuidara a su bebé de cuatro meses y a su hijo de siete años.

En Bangladesh, Vietnam y Camboya, las mujeres sostienen la producción textil mientras las familias asumen gran parte del cuidado de los niños, lo que hace posible su empleo.

Del abastecimiento responsable al apoyo significativo

La idea de que el apoyo debe extenderse más allá de la licencia por maternidad se refleja en los programas laborales existentes. La iniciativa de Mothers@Work de la OIT y de UNICEF para el sector textil de Bangladesh identifica siete normas mínimas, que incluyen licencia de maternidad remunerada, servicios de lactancia y cuidado infantil, modalidades de trabajo flexibles, protección de la salud, prestaciones médicas, protección laboral y no discriminación. Una evaluación de la OIT de 2022 constató mejoras en las políticas de maternidad y lactancia de las fábricas, al tiempo que señaló que las mujeres abandonaban y se reincorporaban al empleo por las responsabilidades de cuidado infantil.

Los hallazgos desvían la atención de la existencia de servicios de guardería hacia cómo funcionan en la práctica, lo que incluye si las trabajadoras pueden utilizarlos durante sus largas jornadas y mientras cumplen con los objetivos de producción.

Ni Morsheda ni Mina identificaron a las marcas internacionales que se abastecen en sus fábricas, por lo que sus experiencias no se pueden atribuir a ninguna empresa en particular. Sus relatos ilustran cómo las responsabilidades de cuidado infantil pueden quedar al margen de los sistemas formales de las fábricas, y recaer en abuelas, cuidadores remunerados y, en algunos casos, hijos mayores.

La ampliación de los beneficios por maternidad a 120 días en Bangladesh ha reforzado la protección formal de la maternidad para las trabajadoras que cumplen los requisitos. Sin embargo, las experiencias de Morsheda y Mina, junto con las conclusiones de la evaluación cualitativa Mothers@Work de la OIT, apuntan las continuas dificultades en el cuidado infantil después de que las trabajadoras regresan de la licencia por maternidad.

Escrito (English) por Maksuda Akter
Traducido (Español) por Paola Benitez
Ver artículo original (English)