«Gobierno, di algo… necesitamos justicia, necesitamos seguridad… el hambre nos está matando»
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Captura de pantalla del video ‘Gran alboroto se desató frente a la oficina del primer ministro; vendedores ambulantes organizaron protesta contra el primer ministro Alix Fils-Aimé’, publicado el 11 de septiembre de 2026, de Tripotay Lakay en YouTube. Uso legítimo.
Este artículo es parte de la serie Spotlight de Global Voices de septiembre 2026, «Protesta en democracia«. Esta serie busca explorar las distintas formas de protestas, las tácticas que usan los Estados para deslegitimarlas y reprimirlas, y la compleja relación entre la protesta y la democracia. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
La inestabilidad y falta de infraestructura crónica de Haití hacen que sea difícil atraer inversión extranjera que podría crear empleos. Como resultado, el sector informal es el motor de la economía de Haití, y muchos comerciantes —en su mayoría, mujeres— dependen de ese sector para ganarse la vida y atender a su familia.
Donde es más evidente es en la capital de la nación, aunque existe un sector industrial local, es demasiado pequeño para satisfacer las necesidades de empleo de la población. Como otras grandes ciudades en la isla, Puerto Príncipe funciona como un enorme mercado al aire libre. Los vendedores ambulantes se instalan por todos lados: en aceras, pistas, delante de casas y almacenes, y en puntos congestionados como estaciones de bus, zonas comerciales y oficinas gubernamentales cercanas. Venden alimentos, productos agrícolas, frutas y verduras, comida callejera, cosméticos, medicinas, y todo tipo de artículos importados, nuevos y usados.
Sin embargo, por el aumento de la actividad de las pandillas, las dos principales regiones que suministran de comida a Puerto Príncipe están ahora cerradas. Los dos principales caminos que llevan al sur y al norte están controlados por diversos grupos de la coalición delincuencial Viv Ansanm, que ha establecido puntos de control de peajes ilegales a lo largo de estas rutas para extorsionar a conductores y vendedores.
Violentos enfrentamientos suelen estallar en estos caminos, lo que pone en constante peligro la vida de los granjeros rurales cuando intentan llevar sus productos al mercado. Las cuotas de las pandillas han hecho que los precios de los alimentos aumenten desmedidamente, y la producción agrícola local ha disminuido abruptamente. Los centros agrícolas más importantes en el departamento de Artibonito y partes del departamento Centro están ahora bajo control de las pandillas, y los grupos armados hacen salir a los agricultores, destruyen los culticos y queman casas.
Como la violencia de pandillas ha ido en aumento en todo el país, los vendedores informales de barrios de bajos ingresos han sido los más afectados. Las pandillas han quemado mercados públicos y destruido negocios e inventario. La violencia ha convertido lugares de comercio en zonas peligrosas atrapadas en constantes tiroteos, lo que ha ahuyentado a los vendedores. Han saqueado o quemado las casas de muchos, han sufrido violencia física y perdido seres queridos. Innumerables pequeños comerciantes que lo han perdido tofo se ven ahora obligados a ir a campos de desplazados.
Desde comienzos de agosto y a lo largo de septiembre de 2026, docenas de vendedores informales que han ejercido su comercio en zonas como mercado Salomon, Portail Léogâne y Campo de Marte han estado protestando, como el Colectivo de Ciudadanos del Sector Informal Haitiano y de Pequeños Empresarios (CCIHPE), con la esperanza de tener apoyo del Gobierno de Haití.
Aun así, mientras los vendedores ambulantes protestan, los ataques violentos continúan. En la municipalidad rural de gran altitud de Kenscoff, gran centro agrícola, surgió violencia de pandillas entre el 23 y 24 de agosto, que resultó docenas de muertes y el secuestro de más de 60 personas.
En medio de esta actividad de pandillas, el Gobierno y el Consejo Electoral Provisional (CEP) presentaron el proceso electoral del país, abrieron el registro de electores y candidatos y fijaron la fecha de las elecciones generales para el 13 de diciembre. Sin embargo, la incertidumbre rodea las próximas elecciones, mientras grandes partes de Puerto Príncipe y otras regiones están bajo control de pandillas.
El mercado Salomon y Portail Léogâne están entre las zonas que han sufrido fuertes ataques de pandillas. El mercado Salomon se ubica en el sur de Puerto Príncipe, y está a dos o tres kilómetros de dos importantes bastiones de pandillas, Grand Ravine y Village de Dieu, zonas controladas por los líderes de pandillas Renel Destina, alias “Kaporal Lapli” o “Ti Lapli”, y Johnson André, alias “Izo 5 Second”, ambos miembros de Viv Ansanm.
Esta misma realidad existe para Campo de Marte, gran plaza pública rodeada de varios edificios gubernamentales, como el Palacio Nacional. Alguna vez, el sitio fue una zona recreacional en la que los vendedores tenían reservados espacios para vender comida y bebida, y ahora es el lugar de frecuentes batallas con pistolas entre pandillas armadas y la Policía Nacional Haitiana, lo que hace que los vendedores no puedan usar la plaza (en los últimos meses, la gente ha empezado a volver a la zona del Campo de Martes, pero la situación sigue insegura).
Actualmente, las pandillas controlan más del 70% de la capital, la amplia mayoría de los barrios están tomados por grupos armados.
Para exigir acción gubernamental, los vendedores han estado organizando frecuentes protestas callejeras, y el 20 de septiembre, volvieron a tomas las calles, marcharon por el centro de Puerto Príncipe. Docenas de manifestantes portaban carteles con pedidos que incluían llamados de exoneraciones tributarias, seguridad, ayuda estatal, justicia y reparaciones, ayuda financiera y acceso a la educación para sus hijos.
Los manifestantes corearon lemas que incluían “Ya no podemos aceptarlo», “Gobierno, di algo”, “Necesitamos justicia”, “Necesitamos seguridad” y “El hambre nos está matando”. Al final, las multitudes se pararon delante del complejo de la avenida Charles Sumner, que alberga al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, el Ministerio de de Asuntos Sociales y Trabajo, y el Ministerio de Economía y Finanzas. Los manifestantes también se pararon delante de la residencia oficial del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, y organizadores y participantes hicieron declaraciones.
Boileau Junior Mondésir, Coordinador General del Colectivo de Vendedores Informales, declaró:
Jodi ya nou devan ministe afe sosyal, kote kob yo te bay pou rekanpe ekonomi nan program precop la, kote 21 milya goud sa pase, 80/100 ekonomi an ki se sekte enfomel la pa jwen yon dola, jodi ya nou pral mande ULCC pou li mande leta ayisyen depi sou Ariel Henry rive sou Didier Fils Aime la, pou li di nou konbyen ki rete nan kob sa, koman kob sa depanse.
Hoy estamos delante del Ministerio de Asuntos Sociales. ¿Dónde está el dinero que se dio para reiniciar la economía con el programa PRECOP? ¿A dónde se fueron los 21,000 millones de gourdes (158 millones de dólares)? El sector informal, que representa el 80% de la economía, no recibió un solo dólar. Hoy, vamos a pedir a la Unidad de Lucha Contra la Corrupción (unidad anticorrupción de Haití) que exija al Gobierno de Haití —de Ariel Henry a Didier Fils-Aimé— que nos diga cuánto de ese dinero queda y cómo se gastó.
Y continuó:
Nou menm ti machann pitit nou paka ale lekol akoz vole ak zam, yo boule anba lavil la, boule mache yo, tout axes yo bloke, madan sara, machan yo paka viv, nou mande jistis ak reparasyon pou ti machann yo.
Los pequeños vendedores, nuestros hijos no pueden ir a la escuela por los ladrones armados. Quemaron el centro de la ciudad, quemaron los mercados y todas las rutas están bloqueadas. El Madan Sara [campesinas comerciantes] y los vendedores no pueden sobrevivir. Pedimos justicia y reparaciones para los pequeños vendedores.
Durante la protesta, los manifestantes gritaron frases furiosas a los funcionarios gubernamentales, los llamaron “ladrones”, “corruptos” y hasta los calificaron de “pandillas”. Lo que quieren, lo que dicen es que necesitan mucho la asistencia del Gobierno para que puedan reiniciar sus pequeños negocios.
Una vendedora dijo que se sentía cansada, ni siquiera tiene suficiente dinero para enviar a sus hijos a la escuela, y otra rogaba a las autoridades a hacer algo:
Yo touye nou, yo pran tout sa nou te posede, yo touye fanmi nou, tanpri leta di yon mo pou machann deplase yo, yo touye pitit nou, yo touye mari nou, nou de bras balanse, pitit nou paka ale lekol, di yon mo pou nou leta.
Nos mataron, se llevaron todo lo que teníamos, mataron a nuestras familias. Por favor, Gobierno, di algo por los vendedores desplazados. Mataron a nuestros hijos, mataron a nuestros esposos, nos dejaron sin nada, nuestros hijos no pueden ir a la escuela. Di algo por nosotros, Gobierno.
Hay muy pocas escuelas públicas en Haití, y actualmente muchas se usan como refugios temporales para desplazados. Por su parte, las escuelas privadas no pueden con la demanda y con las masas de personas que luchan por sobrevivir —incluso antes de que se esparciera la violencia de las pandillas—, muy pocos pueden pagar. Como sea, las instituciones públicas y privadas han sido saqueadas, destruidas o se usan como escondite para grupos criminales.
Por su parte, los vendedores prometen que, en tanto el Gobierno nos los escuche y cumpla con sus pedidos, seguirán tomando las calles para buscar justicia.





