El mar Egeo lleva el nombre de un hombre blanco. ¿Por qué no el de la guerrera africana que murió en sus aguas? Porque, a pesar de que ellas estuvieron ahí, no se elegía recordarlas, escribe Emily Hauser, discípula de Mary Beard, en ‘Mítica’, ensayo del que ‘Ideas’ adelanta un extracto

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