Activistas juveniles están transformando las protestas en algo accesible, individual y no jerárquico

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

park protest

«Protesta del almuerzo en el parque Hibiya» de Tattsu. Todos los lunes y viernes, a la hora del almuerzo, Tattsu pone carteles sobre políticas gubernamentales, desde atención médica hasta temas de paz, sobre una lona azul en el parque Hibiya, para invitar a la gente a sentarse y conversar en el almuerzo. Foto tomada por Jo Carter. Usada con autorización.

Este artículo es parte de la serie Spotlight de Global Voices de septiembre 2026, «Protesta en democracia«. Esta serie busca explorar las distintas formas de protestas, las tácticas que usan los Estados para deslegitimarlas y reprimirlas, y la compleja relación entre la protesta y la democracia. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.

El 15 de agosto de 2026 se cumplieron 81 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, día en que los países aliados celebraron la victoria sobre los poderes del Eje, que incluían a Japón. La fecha genera una compleja emoción colectiva en Japón: para algunos japoneses, es un momento de profunda reflexión por la historia del país de violencia en tiempos de guerra. Para otros, el aniversario saca a la luz sentimientos de remordimiento, dolor o humillación, pues la guerra y la bomba atómica que la terminó, costó cientos de miles de vidas de sus compatriotas.

Este año, el aniversario llegó con la iniciativa de la primera ministra, Sanae Takaichi, como parte de su programa de derecha, de reformar la Constitución pacifista de posguerra del país y alejarse de un entorno estrictamente pacifista.

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Por su parte, activistas de paz japoneses conmemoraron la fecha con diversas actividades y congregaciones. Global Voices asistió a varias de estas reuniones, y observó que el activismo de paz japonés pasó de más ideológico, un planteamiento a menudo confrontacional y jerárquico de los mayores a un planteamiento más individualizado, accesible, de cultura pop de los jóvenes.

El académico se fue

La primera actividad fue un simposio de izquierda, “Ochenta y un años de posguerra: Diálogo para detener el colapso de la democracia”, organizado por el Foro Cívico Cultural el 15 de agosto en el Centro de Educación de Japón, a pocos kilómetros del santuario de Yasukuni, sitio controvertido que ha recibido críticas de China, Corea, y hasta de los izquierdistas de Japón por incluir los nombres de más de mil criminales de guerra condenados de la Segunda Guerra Mundial en su “Libro de almas”, una lista honorífica de personas que han dedicado su vida a la sociedad japonesa.

Tres catedráticos de la Universidad de Tokio abrieron el debate con sus perspectivas críticas sobre la actual crisis de la sociedad civil en Japón.

Uno de los expertos, el profesor Tetsuya Takahashi, conocido crítico del nacionalismo japonés, señaló que el tratado de seguridad Japón- Estados Unidos firmado en 1951 que concede acceso a las fuerzas militares estadounidenses a su tierra, mar y aire por defensa mutua, ha llevado a la “colonización” de Okinawa, pues gran parte de la isla fue entregada al Ejército de Estados Unidos mientras los pueblos indígenas de la zona quedaron despojados de sus tierras y derechos.

Takahashi criticó a la izquierda por fallarles a los okinawenses, pues no enfrentaron la discriminación estructural contra ciudadanos minoritarios.

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Ochenta y un años de posguerra: Diálogo para detener el colapso de la democracia. Foto de Jo Carter. Usada con autorización.

El recinto de 156 asientos estaba lleno, y había algunos que estuvieron de pie las tres horas y media de la reunión. La gran mayoría de asistentes eran retirados instruidos sexagenarios y mayores con debates académicos sobre problemas complejos, como geopolítica y teoría política de posguerra.

Algunos participantes expresaron preocupación sobre estas pocas caras jóvenes en el auditorio. El sociólogo Yuki Honda señaló que los más jóvenes están abrumados por la desesperanza de una sociedad injusta:

今の若い人たちは将来への不安から権威主義的になっています。自分が生き残ることに必死なあまり、強者におもねり、弱者を叩くようになってしまっています。

La desesperación está llevando a los jóvenes al autoritarismo. En estos días, están desesperados por sobrevivir y a menudo terminan tratando de adular a los poderosos y presionar a los vulnerables.

Protestas de calles tensas

Ese mismo día, hubo numerosas protestas cerca del santuario de Yasukuni, incluida una de grupos conservadores que defienden “reverenciar a los espíritus heroicos muertos de la guerra», y otra de grupos de izquierda contrarios a la guerra que pedían “el compromiso con la paz y contra la guerra”.

Takamatsu Gushiken, activista okinawense, conocido como “cazador de huesos”, porque ha pasado casi 40 añ0s buscando huesos de soldados de la batalla de Okinawa en las cuevas del sur de Okinawa, hizo una huelga de hambre simbólica para protestar contra el plan del Gobierno de reubicar la Estación Aérea del Cuerpo de Marines a una nueva instalación en Henoko, que necesitaría una masiva recuperación de tierras con arena del sur de Okinawa. Muchos restos aún deben ser excavados del sur de Okinawa, y Gushiken sostiene que el proyecto no respeta a los muertos de ambos lados de la batalla.

Durante la batalla de Okinawa (1 de abril–22 de junio de 1945), al menos 149,425 okinawenses murieron o se vieron obligados a suicidarse tras la derrota, y sus restos aún deben recuperarse. Gushiken inició su primera huelga de hambre en 2021, cuando se anunció la reubicación.

Takamatsu Gushiken

Takamatsu Gushiken. Foto de Jo Carter. Usada con autorización.

El 14 de agosto, la víspera del aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, Gushiken expresó su preocupación a la conferencia “Conversatorio de Takamatsu Gushiken: No más batalla de Okinawa, no más guerra» sobre los comentarios del primer ministro sobre Taiwán y sus consecuencias para Okinawa:

私たちは戦争が起きたら死ねと言われているんです。[…]台湾有事が起きたら沖縄本島は屋内避難せよと言われています。人口が多いから避難させられないということです

Básicamente se nos dice que muramos si estalla la guerra. […] Si ocurre una contingencia de Taiwán, la gran población de la principal isla de Okinawa hace imposible que evacuemos fuera de la prefectura.

Gushiken destacó las declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth de marzo de 2025, que dijo que “Japón estaría en la primera línea de cualquier contingencia que podría enfrentar el Pacífico occidental”, y apeló a los jóvenes a ver la guerra en términos de vidas humanas y no de intereses geopolíticos.

El 15 de agosto, cuando Gushiken se acercaba al santuario de Yasukuni, alguien de derecha lo bloquearon el paso y sacaron a empujones a él y su equipo por la esquina de la ladera.

En la tarde, hubo otro enfrentamiento cuando 50 activistas de Hantenren (asociación contra el emperador) organizaron su protesta anual cerca del santuario. Un grupo de manifestantes de derecha los atacaron mientras gritaban insultos discriminatorios como “Coreanos, ¡regresen a su país!” y “bolsas viejas». Al final, los policías tuvieron que intervenir para separar a los dos grupos.

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Policías japoneses intervinieron cuando manifestantes de derecha se acercaron a activistas contra la guerra. Foto de Jo Carter. Usada con autorización.

Los jóvenes abren su camino a la paz

Muchos japoneses jóvenes consideraron poco atractivo que las charlas académicas y los conflictos en la calle y lejanos del activismo convencional. Sin embargo, eso no significa que no les importen la política ni los asuntos de paz.

Por ejemplo, el activista juvenil Tattsu (@kizuki11674) creó su propia estrategia para hacer la acción política más accesible. Cada lunes y viernes, muestra carteles sobre las políticas del Gobierno, desde atención de salud a asuntos de paz, con un toldo azul en el parque Hibiya durante el almuerzo, e invita a la gente a sentarse y debatir con él durante el almuerzo. El parque es muy simbólico y está considerado el primer parque popular de Japón, pues ahí fue la primera protesta social a gran escala en 1905 para enfrentar al Estado imperial. Tattsu califica su activismo “Protesta de almuerzo de Hibiya Kōen”, una manera de transformar el intenso debate político en una conversación calmada y amistosa.

El 13 de agosto, Tattsu explicó a Global Voices la razón detrás de su acción:

街頭演説やスタンディングは、常に嫌がらせや理不尽な質問に晒されます。特に政権に反対するとき、反対派は「じゃあ代替案を出せ」と要求してきます。これが、人々がデモに参加するハードルを上げています。

Los discursos en la calle o el hecho de estar parado en la acera siempre nos exponen al acoso y a preguntas absurdas. En particular, cuando alguien cuestiona al Gobierno, los opositores suelen buscar un debate: «Bueno, ¿y cuál es tu opción?». Esto aumenta las dificultades para que la gente se sume a las protestas.

Cree que la gente común debía participar en el debate político, independientemente de sus conocimientos. En lugar de criticar directamente al Gobierno, los carteles de Tattsu adoptan una estética de estilo manga o pop, y sus mensajes hacen referencia a las decisiones individuales y sus consecuencias, como por ejemplo:

私が戦争で傷ついて欲しく無いと願う人々の中にはあなたの事も含まれています

Quiero que a las personas que quiero no las hieran en la guerra, y ese deseo te incluye.

黙っていればそのまま。声を上げれば社会は動く。

Si te quedas callado, no cambia nada. Alza tu voz y la sociedad se mueve.

Este cambio hacia la autonomía individual por un dogma impulsado por el partido lo enfatizó Yuichi Nakata, participante de la protesta de la hora de almuerzo, activista de la paz desde 2015 cuando el gobierno de Abe aprobó legislación sobre paz y seguridad:

ネットの普及によりデモ活動は政治家の手を離れましたが、ネットでの連帯だけでなく、人と人との対面での対話が必要です。

Con la difusión de internet, las manifestaciones se escaparon del control de los políticos. Más allá de la solidaridad en línea, el diálogo cara a cara entre los ciudadanos ahora es necesario.

pop culture

Manifestación contra la guerra del 15 de agosto en el centro, en la puerta sur de Shinjuku. Foto de Jo Carter. Usada con autorización.

Tattsu no está solo; los jóvenes activistas están transformando las protestas en algo accesible, individual y no jerárquico. Esta tendencia de que se valore la participación por su voluntad propia también se hizo evidente en la manifestación contra la guerra del 15 de agosto en la Puerta sur del centro de Shinjuku. Esto atrajo a participantes de todas las edades y géneros, que lucían linternas de sus ídolos y carteles de colores vivos y estilo pop, inspiradas en la cultura popular de las legiones de fans.

ordinary citizen

«No tengo afiliación con ningún partido político». Foto de Jo Carter. Usada con autorización.

Un participante llevaba un cartel de protesta que decía: «Ciudadano común: no tengo afiliación con ningún partido político». Es más, a diferencia de las reuniones políticas convencionales, unas cien personas se pararon en círculo, se pasaron un micrófono en un formato abierto de libre expresión. Los mensajes, en su mayoría de oradores más jóvenes, se basaban en apelaciones instintivas: «Solo quiero seguir disfrutando de películas de acción violentas en paz; así que, ¡no a la guerra!». «Tengo dos hijos en secundaria. No los voy a enviar al campo de batalla. ¡No maten a los niños! ¡No maten a los adultos! ¡No maten a nadie!».

El ambiente era relajado y alentador; muchos se pronunciaron en contra de la opinión de los políticos de que las armas nucleares son un elemento disuasorio crucial para manejar las tensiones globales actuales.

Al observar este círculo de micrófono abierto, una participante que había asistido al simposio académico de la tarde se maravilló con lágrimas en los ojos,

かつてのデモは、労働組合が作ったプラカードをかかげて、指示されたスローガンを復唱するだけでした。でも今は、ここにたくさんの若い人がいて、みんなが自分の言葉で話している。本当に素晴らしいことです。

Antes, las manifestaciones consistían simplemente en sostener carteles hechos por el sindicato y corear consignas creadas por el sindicato. Pero ahora hay muchos jóvenes aquí… Es maravilloso ver a todos expresarse con sus propias palabras.