A pesar de la división entre los suizos sobre su posición de neutralidad, el rechazo a reforzarla en la Constitución ganó ampliamente en el referéndum del 27 de septiembre. Mientras activistas defienden el papel de Suiza como un actor negociador y la necesidad de no tomar partido en los conflictos, otros aseguran que no involucrase ya es tomar una posición y puede poner en riesgo la seguridad del país, especialmente con la guerra en Ucrania sucediendo en Europa y Rusia apoyando a la parte que promueve la neutralidad.

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