El derecho internacional reconoce el derecho a una vivienda adecuada
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Kehinde Adegboyega, cofundador y director ejecutivo de Human Rights Journalists Network en la conferencia sobre el derecho a la vivienda. Foto usada con autorización.
En distintas ciudades africanas, el crecimiento urbano suele tener un costo que afecta especialmente a los sectores más vulnerables: desalojos forzados, asentamientos informales demolidos para dar paso a proyectos de renovación urbana y decisiones sobre el uso de la tierra tomadas con escasa o ninguna consulta a quienes viven allí. En Lagos, Ciudad del Cabo y otras ciudades estos patrones plantean una pregunta que trasciende la planificación urbana: ¿quién decide el futuro de una ciudad y el conocimiento de quién se tiene en cuenta al tomar esas decisiones?
La pregunta estuvo presente en la conferencia Common City, celebrada en Uppsala, Suecia, donde académicos, activistas y organizaciones de base se reunieron para debatir sobre vivienda, justicia urbana y derecho a la ciudad. Entre ellos estuvo Kehinde Adegboyega, cofundador y director ejecutivo de Human Rights Journalists Network Nigeria (HRJN), invitado como organizador y expositor del panel «Resistir el urbanismo autoritario en el África subsahariana: Conocimientos alternativos y bienes comunes de la vivienda en Lagos y Ciudad del Cabo».
La sesión analizó cómo las comunidades de Nigeria y Sudáfrica responden a los desalojos forzados, el despojo y el desarrollo urbano desigual. También abordó cómo los conocimientos que generan esas mismas comunidades, a menudo relegados en los debates sobre políticas públicas, pueden convertirse en herramientas para exigir responsabilidades, en lugar de quedar reducidos a materia prima para investigadores externos.
Global Voices conversó presencialmente con Adegboyega sobre su participación en Uppsala y los vínculos entre los debates de la conferencia y la realidad de las comunidades desplazadas de Lagos. También hablaron sobre cómo esta experiencia puede aportar a su trabajo de documentación de violaciones de derechos humanos en Nigeria.
Jean Sovon (JS): Estuviste en Suecia para participar en un encuentro internacional centrado en el derecho a la vivienda. ¿Qué te llevó a participar allí y qué esperas obtener de esta experiencia?
Kehinde Adegboyega (KA): I am in Uppsala, Sweden, participating in the Common City Conference at Uppsala University, which brings together scholars, activists, researchers and grassroots organizers working on housing, urban justice, and the right to the city.
I was invited as a panel organizer and presenter for a session titled ‘Resisting Authoritarian Urbanism in Sub-Saharan Africa: Counter-Knowledge and the Housing Commons in Lagos and Cape Town.’ The session brings together experiences from Nigeria and South Africa to examine how communities and civil society actors respond to displacement, dispossession and unequal urban development.
For me, the conference is an opportunity to bring experiences from Nigeria into a global conversation while also learning from housing justice movements and researchers working in very different contexts.
I am particularly interested in taking away practical approaches to community organizing, documentation, and knowledge production that can strengthen how we support communities facing displacement and housing insecurity in Nigeria.
Kehinde Adegboyega (KA): Estoy en Uppsala, Suecia, participando en la conferencia Common City de la Universidad de Uppsala, que reúne a académicos, activistas, investigadores y organizaciones de base que trabajan sobre vivienda, justicia urbana y derecho a la ciudad.
Fui invitado como organizador y expositor de un panel titulado «Resistir el urbanismo autoritario en el África subsahariana: conocimientos alternativos y bienes comunes de la vivienda en Lagos y Ciudad del Cabo». La sesión reúne experiencias de Nigeria y Sudáfrica para analizar cómo las comunidades y los actores de la sociedad civil responden al desplazamiento, el despojo y el desarrollo urbano desigual.
Para mí, la conferencia representa una oportunidad para incorporar las experiencias de Nigeria a una conversación de alcance mundial y, al mismo tiempo, aprender de los movimientos por la justicia en materia de vivienda y de investigadores que trabajan en contextos muy diferentes.
Me interesa especialmente llevarme herramientas prácticas para la organización comunitaria, la documentación y la producción de conocimiento que puedan fortalecer nuestro apoyo a las comunidades que enfrentan desplazamientos y dificultades para acceder a una vivienda en Nigeria.
JS: La vivienda suele abordarse principalmente como una cuestión social o económica. ¿Qué nuevas perspectivas te aportaron las conversaciones de la conferencia sobre la vivienda como un derecho humano fundamental?
KA: One of the strongest lessons for me is that housing is not simply about having a physical structure over one’s head. It is connected to dignity, security, livelihood, family life, community, participation, and the ability to belong to a city.
When people are forcibly evicted from their homes without meaningful consultation, adequate protection, or access to remedy, the issue goes beyond property or economics. It raises fundamental questions about human rights and the relationship between citizens and the state.
The discussions here have reinforced my understanding that we need to look at housing through a broader human rights framework. The right to adequate housing is recognized in international human rights law, including Article 11 of the International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights, and it is closely connected to other rights.
This perspective is particularly important in contexts where urban development can prioritize investment and infrastructure projects while treating low-income communities as obstacles to development.
KA: Una de las enseñanzas más importantes para mí es que la vivienda no es simplemente tener un techo. Está vinculada con la dignidad, la seguridad, el sustento, la vida familiar, la comunidad, la participación y la posibilidad de pertenecer a una ciudad.
Cuando las personas son desalojadas por la fuerza de sus hogares sin que se las consulte de manera adecuada, sin protección suficiente ni acceso a mecanismos de reparación, el problema va mucho más allá de la propiedad o la economía. También plantea cuestiones fundamentales sobre los derechos humanos y la relación entre la ciudadanía y el Estado.
Las conversaciones de aquí han reforzado mi convicción de que debemos abordar la vivienda desde una perspectiva de derechos humanos. El derecho a una vivienda adecuada está reconocido por el derecho internacional de los derechos humanos, incluido el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y está estrechamente vinculado con otros derechos.
Esta perspectiva resulta especialmente importante en contextos donde el desarrollo urbano puede priorizar las inversiones y los proyectos de infraestructura mientras considera a las comunidades de bajos ingresos como obstáculos para el desarrollo.
JS: En Nigeria, la desigualdad, el desplazamiento forzado y la vulnerabilidad de determinadas comunidades siguen siendo grandes desafíos. ¿Qué vínculos encuentras entre los debates que tienen lugar en Suecia y las realidades que enfrentas en Nigeria?
KA: There are significant connections. Although the political, economic and urban contexts are different, we see similar questions around who has the right to the city, who gets to make decisions about urban development, and whose knowledge counts.
In Lagos, for example, informal and low-income communities can face eviction, displacement, and redevelopment pressures. These communities are often described through statistics or development narratives, but their own experiences and knowledge are not always adequately represented in policy discussions.
That is where the idea of counter-knowledge becomes important. Communities are not simply victims or beneficiaries of urban policy; they possess knowledge about their neighborhoods, histories, housing systems, and survival strategies.
Our work in Nigeria is therefore not only about documenting violations. It is also about ensuring that communities can document, narrate, and advocate for their own experiences.
KA: Hay vínculos importantes. Aunque los contextos políticos, económicos y urbanos son diferentes, encontramos preguntas similares sobre quién tiene derecho a la ciudad, quién toma las decisiones sobre el desarrollo urbano y qué conocimientos se consideran válidos.
En Lagos, por ejemplo, las comunidades informales y de bajos ingresos pueden enfrentar desalojos, desplazamientos y presiones derivadas de proyectos de renovación urbana. A menudo se las describe a través de estadísticas o de discursos sobre el desarrollo, pero sus propias experiencias y conocimientos no siempre están adecuadamente representados en los debates sobre políticas públicas.
Ahí es donde cobra importancia reconocer los conocimientos que surgen de las propias comunidades. Las comunidades no son simplemente víctimas ni beneficiarias de las políticas urbanas; tienen un conocimiento profundo de sus barrios, sus historias, sus formas de acceder a la vivienda y sus estrategias para salir adelante.
Por eso, nuestro trabajo en Nigeria no consiste únicamente en documentar violaciones. También buscamos que las propias comunidades puedan documentar, contar y defender sus experiencias.

Kehinde Adegboyega. Foto usada con autorización.
JS: ¿Hubo alguna idea, perspectiva o experiencia de la que se haya hablado durante el encuentro que consideres que podría adaptarse al contexto nigeriano?
KA: Yes. One important idea is the use of community-generated knowledge as a tool for advocacy and policy change.
Too often, research about vulnerable communities is produced externally, while communities themselves have limited control over how their experiences are documented and represented. Approaches that involve residents directly in documentation, mapping, photography, storytelling, and evidence production offer a different model. This has strong potential in Nigeria.
For example, journalists, researchers, human rights organizations, and affected communities could work together to create community-owned documentation of evictions, housing conditions, access to basic services, and changes in neighborhoods. This could combine journalism, participatory research, digital tools and legal advocacy.
The important principle is that technology and documentation should not simply be used to document communities, but to give communities greater capacity to document themselves and influence decisions affecting them.
KA: Sí. Una idea importante es utilizar el conocimiento generado por las propias comunidades como herramienta para defender derechos y cambiar políticas.
Con demasiada frecuencia, las investigaciones sobre comunidades vulnerables se realizan desde afuera, mientras que sus integrantes tienen poco control sobre cómo se documentan y representan sus experiencias. Las perspectivas que incorporan directamente a los lugareños en documentar, elaborar mapas, fotografiar, narrar historias y recopilar pruebas ofrecen un modelo diferente. Esto tiene un enorme potencial en Nigeria.
Por ejemplo, periodistas, investigadores, organizaciones de derechos humanos y comunidades afectadas podrían trabajar juntos para crear registros gestionados por las propias comunidades sobre desalojos, condiciones de vivienda, acceso a servicios básicos y transformaciones de los barrios. Esto permitiría combinar periodismo, investigación participativa, herramientas digitales y acciones legales.
El principio fundamental es que la tecnología y la documentación no deben utilizarse simplemente para registrar a las comunidades, sino para darles mayores herramientas para documentar su propia realidad e influir en las decisiones que las afectan.
JS: Los encuentros internacionales suelen generar conversaciones valiosas, pero su verdadero impacto se mide por lo que ocurre después. ¿Qué te llevas de esta experiencia y cómo puede fortalecer tu trabajo en materia de derechos humanos en Nigeria?
KA: Quiero llevarme tres cosas: conocimiento, redes y metodología.
En primer lugar, la conferencia amplió mi comprensión de la justicia en materia de vivienda como una cuestión de derechos humanos que atraviesa distintas dimensiones de la vida social.
En segundo lugar, permitió establecer vínculos entre las experiencias de Nigeria y otros países de África y los movimientos por la justicia en materia de vivienda y los grupos de investigación que trabajan en otras partes del mundo. Estas relaciones pueden contribuir a futuras investigaciones, acciones de incidencia e intercambios de conocimientos.
En tercer lugar, quiero fortalecer nuestro enfoque de la documentación. En Human Rights Journalists Network Nigeria trabajamos con periodistas y defensores de derechos humanos para documentar violaciones y dar mayor visibilidad a las voces de las comunidades marginadas. Veo una oportunidad para incorporar de manera más explícita los derechos relacionados con la vivienda a ese trabajo.
Esto podría incluir una documentación más rigurosa de los desalojos y desplazamientos forzosos, capacitación para periodistas sobre los derechos relacionados con la vivienda, apoyo a la recopilación de pruebas por parte de las propias comunidades y la producción de historias que vinculen casos concretos con cuestiones más amplias de gobernanza urbana y desigualdad.
JS: Como periodista y defensor de los derechos humanos, ¿cómo pueden estos intercambios internacionales ayudar a los periodistas y a las organizaciones de la sociedad civil de Nigeria a documentar y defender el derecho a la vivienda y a otros derechos fundamentales?
KA: International exchanges provide something very valuable: The ability to see local problems through comparative perspectives.
A journalist covering an eviction in Lagos may initially see it as an isolated local story. But when you engage with people working on similar issues in Cape Town, Dublin, Marseille, or elsewhere, you begin to see common patterns around land, property, displacement, urban governance, and power. That comparative understanding can improve journalism.
It can help journalists ask better questions: Who benefits from redevelopment? Who is being displaced? Were affected communities consulted? What alternatives were considered? What legal protections exist? Where is public money going? Whose voices are missing from the development narrative?
It can also help civil society organizations build stronger evidence for advocacy and litigation, while creating connections with organizations facing similar challenges elsewhere.
For me, international exchange is therefore not simply about attending conferences. It is about bringing new methods, relationships and perspectives back into local practice.
KA: Los intercambios internacionales ofrecen algo muy valioso: la posibilidad de observar los problemas locales desde una perspectiva comparativa.
Un periodista que cubre un desalojo en Lagos puede verlo inicialmente como un caso local y aislado. Pero cuando entra en contacto con personas que trabajan sobre cuestiones similares en Ciudad del Cabo, Dublín, Marsella u otros lugares, empieza a reconocer patrones comunes relacionados con la tierra, la propiedad, el desplazamiento, la gestión de las ciudades y el poder. Esa mirada comparativa puede mejorar el periodismo.
Puede ayudar a los periodistas a formular mejores preguntas: ¿quién se beneficia de la renovación? ¿A quién se está desplazando? ¿Se consultó a las comunidades afectadas? ¿Qué alternativas se consideraron? ¿Qué protecciones legales existen? ¿Adónde va el dinero público? ¿Qué voces quedan fuera del discurso sobre el desarrollo?
También puede ayudar a las organizaciones de la sociedad civil a reunir pruebas más sólidas para sus acciones de incidencia y litigio, además de generar vínculos con organizaciones que enfrentan desafíos similares en otros lugares.
Para mí, por lo tanto, un intercambio internacional no consiste simplemente en asistir a conferencias. Se trata de llevar nuevas metodologías, relaciones y perspectivas de regreso a la práctica local.
JS: Después de estos intercambios en Suecia, ¿cuál es el mensaje o la nueva perspectiva que más te gustaría llevar a Nigeria y por qué crees que podría marcar una diferencia para las comunidades vulnerables?
KA: The message I would bring back is simple: The people who live in our cities must have a meaningful say in how those cities are shaped.
Development should not mean that communities have to surrender their homes, histories, livelihoods and social networks without meaningful participation, protection and remedy.
We need to move beyond seeing vulnerable communities only as people who need to be protected. They are also knowledge holders, rights holders and active participants in shaping the future of their cities.
If we can strengthen community participation, documentation and access to information, we can change the balance of power between communities and institutions making decisions about land and urban development.
For me, that is the real value of housing justice: Not simply ensuring that people have houses, but ensuring that people have dignity, security, a voice, and a meaningful place in the future of the city.
KA: El mensaje que me llevaría es sencillo: quienes viven en nuestras ciudades deben tener una participación real en cómo esas ciudades se transforman.
El desarrollo no debería significar que las comunidades tengan que entregar sus hogares, sus historias, sus medios de vida y sus redes sociales sin participación efectiva, protección y mecanismos de reparación.
Tenemos que dejar de considerar a las comunidades vulnerables únicamente como personas que necesitan protección. También son depositarios de conocimientos, titulares de derechos y participantes activos en la construcción del futuro de sus ciudades.
Si conseguimos fortalecer la participación comunitaria, la documentación y el acceso a la información, podemos modificar el equilibrio de poder entre las comunidades y las instituciones que toman decisiones sobre la tierra y el desarrollo urbano.
Para mí, ese es el verdadero valor de la justicia en materia de vivienda: no se trata simplemente de garantizar que las personas tengan una vivienda, sino de garantizar que tengan dignidad, seguridad, voz y un lugar real en el futuro de la ciudad.






