Un viaje por algunos territorios que demuestran que no hacen falta grandes cumbres para disfrutar de entornos extraordinarios. De las islas de Maldivas, que apenas sobresalen del océano Índico, a las interminables praderas de Uruguay, pasando por los canales de los Países Bajos, los bosques de Bielorrusia o los humedales del Báltico

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