En Israel, la extracción de semen post mortem se ha convertido en política de Estado a raíz del ataque de Hamás, del 7 de octubre. Antes era una práctica casi anecdótica y requería autorización de un juez; pero, bajo estado de emergencia, solo se necesita permiso para su uso. En tres años, 21 civiles y 250 soldados muertos han pasado por este proceso, con el que padres y parejas buscan dar continuidad a sus familiares. La historia, no exenta de dudas éticas y legales, es de nuestra corresponsal, Janira Gómez Muñoz.

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