Los informes recientes indican que el mundo podría apartarse gradualmente del petróleo, lo que podría poner una presión económica, política y social significativa sobre los países más dependientes de sus ingresos. Si bien los estados del Golfo se están preparando para esta transición mediante la diversificación y la inversión, países como Argelia, Nigeria, Iraq y Libia se enfrentan a un reto importante: la construcción de economías menos dependientes del petróleo.

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