El ADN antiguo revela que la plaga regresó repetidamente a Europa durante más de 400 años después de la muerte negra, evolucionando hacia nuevos linajes y difundiendo a través del comercio, la migración y la guerra. Los investigadores también desarrollaron un método para datar los antiguos genomas de plaga más precisamente, vinculando a muchos de ellos con brotes específicos registrados en fuentes históricas.

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