Un brote creciente del virus Bundibugyo muestra cómo un pariente poco conocido del Ébola puede convertirse en una amenaza importante cuando las opciones de diagnóstico y tratamiento son limitadas. Los expertos advierten que la preparación sólo para patógenos familiares podría dejar al mundo vulnerable cuando los virus raros pero mortíferos se vuelven repentinamente.

Publicidad