Machado regresa a una nación llena de esperanza, pero cautelosa

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

Maria Corina Machado surrounded by thousands of people in her arrival to Caracas. María Corina Machado arriving in Caracas after months of hiding and exile. Photo by Óscar Calles, 2026. Used with permission.

María Corina Machado llega a Caracas tras meses de estar oculta en el exilio. Foto de Óscar Calles, 2026. Usada con autorización.

Miles se congregaron en la carretera Valle Coche en Caracas para dar la bienvenida a la líder opositora y ganadora del premio Nobel de la Paz María Corina Machado, que regresó a Venezuela tras 16 meses en la clandestinidad y diez meses en el exilio. La masiva congregación celebraba, pero sus compatriotas también estaban llenos de dudas sobre lo que se viene.

Después de más de un año en las sombras, obligada a esconderse tras su secuestro —presuntamente por paramilitares del Gobierno— en su última protesta público de 2025, Machado salió silenciosamente del país. Apareció en la escena mundial ese año para recibir el premio Nobel de la Paz en homenaje a su campaña de organización social durante las elecciones presidenciales de Venezuela en 2024, que al final Nicolás Maduro ganó con fraude. Desde la captura del expresidente venezolano el 3 de enero de 2026, Machado había intentado —sin lograrlo— entrar al país al menos en siete ocasiones, según dijo porque la gestión establecida por el presidente estadounidense Donald Trump no se lo permitía.

Sin embargo, la mañana del 25 de octubre, se vio a Machado en la ciudad de Barquisimeto, donde visitaba la iglesia de Santa Rosa, y a las 22:25 horas, su caravana recorrió Santa Mónica, a lo largo de la principal ruta que lleva a la capital de Venezuela:

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Estoy aquí. Con ustedes

— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) October 25, 2026

Los conductores emocionados hicieron sonar sus bocinas. Una multitud de unas 3000 personas comenzaron a corear lemas. Desde el estado Lara, la caravana de Machado cruzó Yaracuy, Carabobo y Aragua mientras se acercaba a Caracas, una travesía de más de 300 kilómetros que le tomó cerca de 11 horas.

Un país diferente

Después del operativo estadounidense del 3 de enero en el que se capturó a Nicolás Maduro, cuya reelección de 2024 fue cuestionada dentro y fuera de Venezuela, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez tomó el poder como presidenta interina.

Desde agosto, la gestión interina ha estado negociando con Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, en un proceso de diálogo impulsado por Washington. Pese a haber promovido la participación en las elecciones presidenciales de 2024, el partido de Machado, Vente Venezuela, no tuvo representación en esas negociaciones.

The crowd waited for hours for Maria Corina Machado's arrival to the capital city. Photo by Óscar Calles, 2026. Used with permission.

La multitud esperó por horas la llegada de María Corina Machado a la capital. Foto de Óscar Calles, 2026. Usada con autorización.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, atribuyó el retorno seguro de Machado a esas conversaciones, que dijo que ya había autorizado la liberación de cientos de prisioneros políticos y el regreso de cientos de figuras de oposición en el exilio. Rubio llamó a todos los actores políticos a respaldarlos porque representan la “mejor oportunidad que Venezuela ha tenido en 30 años”.

Ante la desmovilización política, los venezolanos están acostumbrados a ver protestas en las que la mayoría de los participantes son activistas, líderes y miembros de las organizaciones de la sociedad civil, personas bien informadas porque ese es su trabajo, pero la reunión de Machado fue diferente. Había personas sin camisetas ni gorros partidarios; solo una combinación de familias, amigos y civiles que parecían motivados por el regreso y con esperanzas para su país.

La gente empezó a congregarse en la vía alrededor de las 15:00 horas. Tras horas de espera, la reunión se convirtió en una fiesta, el tipo de celebración que muchos no se atrevían a tener después del 3 de enero.

Machado casi no habló, no tenía un megáfono y estaba en la parte de atrás de una camioneta con seguridad a su alrededor. No dio declaraciones a los medios, pero escuchó y saludó a la multitud, abrazó a la gente, les tocó las manos y se dejó ver. En esta ocasión, no habían ido a escuchar sus propuestas, solamente habían ido a verla.

En un momento, dos patrullas de la Dirección General de Contrainteligencia Militar pasaron por ahí. Quienes estaban más cerca del carril de la autopista comenzaron a gritarles “váyanse, ¡váyanse!”, pero nadie les bloqueó el camino ni tocó puertas ni ventanas, y las patrullas siguieron su caminos. A la Dirección General se la conoce como la policía política de Venezuela, y es una de las entidades señaladas por las medidas represivas de 2024 después de las elecciones, en las que hubo más de 2300 detenidos.

Nuevas incertidumbres

Cuando se les preguntó por posibles secuelas del regreso de Machado, los participantes de la caravana tuvieron perspectivas diferentes. La veterinaria Marianna Torres no tenía dudas sobre el orden de las cosas: Venezuela debe tener elecciones presidenciales y pronto, pero no con las mismas instituciones electorales que permitieron el fraude electoral. Para ella, todas las ramas del poder están corruptas y deben limpiarse antes de cualquier elección.

También instó a quienes ven Venezuela desde fuera que dejen de escuchar solo a los políticos y que presten atención a lo que están diciendo los “venezolanos de todos los días”, lo que saben que aún hay prisioneros políticos, violaciones de derechos humanos y autoritario control gubernamental.

Gabriela Santander, publicista y activista del partido Encuentro Ciudadano, piensa casi lo opuesto con respecto a la cronología. Destaca que estuvo esperando meses, desde antes de que Machado se fuera, y cree que votar ahora, sin un árbitro electoral independiente o un Tribunal Supremo de Justicia imparcial, sería caer en una trampa. Su cronología es concreta: si no se establece un nuevo Centro Electoral Nacional para fines del primer trimestre de 2027, llegará el momento de meter presión.

Santander sospecha que tras el regreso de Machado, que cree que no hubiera ocurrido sin aprobación de Washington, hay acuerdos que nadie ha revelado, sobre todo porque Rubio confirmó que su gobierno había negociado su regreso con el gobierno interino “muchas semanas antes”. Lo que Santander señaló la noche de la caravana fue algo más importante: la gente estuvo esperando en la autopista más de cuatro horas, y las autoridades no trataron de detener a nadie.

El abogado Joyffer Briceño tuvo una opinión pragmática de la situación. Aunque ve a Machado como la líder de quienes quieren restablecer las instituciones del país, no confunde emoción con cambio. “Quienes tienen el poder son los mismos que fueron parte de la crisis durante años”, explicó. “Quiero algo menos abstracto que una cifra de crecimiento económico, quiero que la mejora se sienta en los bolsillos de cada venezolano».

Para José Gregorio Rodríguez Cham, la llegada de Machado tiene un peso diferente. Su padre. Julio Rodríguez Salazar, es un prisionero político, así que fue a la congregación con otros parientes para seguir exigiendo la liberación de 322 prisioneros políticos que, según Foro Penal, siguen detenidos. Cree que nuevas elecciones serían diferentes, porque la supervisión de Estados Unidos, pero no niega que el represivo aparato en Venezuela sigue intacto, y que desarticularlo tomará tiempo. Lo que espera en los siguientes años son elecciones y libertad, empezando por la de su familia.

Photo by Óscar Calles, 2026. Used with permission.

Foto de Óscar Calles, 2026. Usada con autorización.

Raquel Bugallo, comerciante de Caracas, sospecha de ayuda exterior. Cree que la ayuda humanitaria internacional que Venezuela esperaba se vio eclipsada por intereses económicos, y que el petróleo ha sido la mayor riqueza de Venezuela y también su “peor maldición». Aunque no rechazó el llamado de Rubio de entendimiento de todos los sectores, expreso una condición: encontrar terreno común, en la medida que el país pueda avanzar. Su mensaje a la comunidad internacional fue el más corto de la noche: “Si no van a ayudarnos, no se interpongan en el camino”.

Al día siguiente del regreso de Machado, Delcy Rodríguez bromeó que el “espectáculo pudo haberse evitado». Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recordó al Estado venezolano de su obligación de garantizar la vida, integridad y derechos políticos de la líder. Entre el 11 y el 15 de noviembre, la mesa de diálogo volverá a reunirse por primera vez con Machado en el país.

Mientras tanto, los venezolanos pueden saborear la sensación de haber pasado horas en las calles sin el conocido temor a la represión. El 25 de octubre de 2026, aunque había entidades represivas que pasaban en patrullas por la multitud mientras Machado saludaba desde la parte de atrás de una camioneta, la gente miraba las patrullas y les decía que se fueran, y eso debe haberse sentido como una progreso.