Un escarabajo, una mariposa morfo e incluso el colmillo de un jaguar. Objetos como estos fueron decomisados a viajeros y comerciantes en Costa Rica. Aunque muchos los adquieren como recuerdos, su compra y transporte sin autorización alimenta el tráfico ilegal de especies. Este delito representa una seria amenaza para la biodiversidad del país. Costa Rica alberga cerca del 6% de las especies del planeta y las autoridades advierten que el comercio ilegal de fauna pone en riesgo este patrimonio natural, clave para sus ecosistemas y para el turismo sostenible.

Publicidad