Se trata de uno de los actos de sabotaje más impactantes desde la Segunda Guerra Mundial. La noche del 26 de septiembre de 2022, tres de los cuatro conductos de los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 explotaron en el fondo del mar Báltico, liberando unas 465.000 toneladas métricas de metano a la atmósfera. El ataque puso fin a un vínculo energético estratégico entre Rusia y Alemania. Cuatro años después, nuestros corresponsales Anne Maillet y Nick Holdsworth recorren las consecuencias que aún persisten.

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