Tal vez los pequeños comercios pasen desapercibidos, pero para los hogares representan la independencia. Hablamos con Victoria Belim-Frolova.

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

La cafetería «Pink» de Kramatorsk. Foto de Victoria Belim-Frolova. Usada con permiso.

Cafetería Rosa de Kramatorsk. Foto de Victoria Belim-Frolova. Usada con autorización.

Los efectos generados por la guerra en Ucrania han afectado gravemente a diversos sectores, entre los que están los pequeños comercios. Sin embargo, algunos logran oponerse a la infraestructura generalizada, a los problemas en la cadena de suministro, la falta de trabajadores y el acceso limitado a las finanzas. Las mujeres ocupan un lugar especial en estos comercios.

Un estudio auspiciado por la PNUD destacó que el 83% de los pequeños comercios se vieron afectados negativamente por la guerra; la prevalencia de negocios liderados por mujeres ha ido en aumento desde que empezó la invasión a gran escala. Muchas mujeres se han vuelto emprendedoras por el desalojo, la pérdida de ingresos familiares, la ausencia de su pareja por el servicio militar y, por último aunque no menos importante, la necesidad de combinar trabajo flexible con el cuidado de la familia.

Según indica The New Voice of Ukraine, las mujeres representaron casi el 60% de los nuevos empresarios individuales registrados en el primer trimestre de 2026, a diferencia del cerca del 49% de antes del conflicto.

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De igual manera, las mujeres, en 2025, estaban a cargo de 12,757 compañías recién establecidas (un 34% del total de empresas recién fundadas). Según datos de marzo de 2026, alrededor del 32% de las compañías registradas en Ucrania están dirigidas por mujeres.

Victoria Belim-Frolova.

Victoria Belim-Frolova. Archivo personal. Imagen usada con autorización.

“La guerra puede acabar enseguida con un negocio, pero también da paso a un constante proceso de adaptación”, nos cuenta la escritora y periodista Victoria Belim-Frolova desde algún lugar en Ucrania en nuestra entrevista a través de mensajes. “Algún lugar” suena como una descripción justa, porque no deje de moverse, ha vivido y trabajado más de dos años en el este de Ucrania con las comunidades más afectadas. Se mudó de Bruselas a Ucrania en 2025 y no ha parado de informar sobre cómo las mujeres se han visto obligadas a adaptarse a causa de la guerra.

Los comercios locales (incluidos los liderados por mujeres, dice) no dan su brazo a torcer tan fácilmente. Más bien, “se trasladan, se reducen, cambian sus productos o servicios, o trabajan en circunstancias que, normalmente, imposibilitarían tener un negocio”.

Kramatorsk’s Pink Coffee Shop.

Cafetería Rosa de Kramatorsk. Foto de Victoria Belim-Frolov. Usada con autorización.

Global Voices (GV): Todos sabemos que la guerra afecta a la economía y a los negocios. Has vivido mucho tiempo en Ucrania. ¿Cómo describirías la dinámica actual?

Victoria Belim-Frolova (VBF) People relocated, companies moved operations, employees learned to work through blackouts and air raids, and businesses became much more geographically dispersed. But statistics don’t necessarily capture what economic life feels like on the ground. In eastern Ukraine, I have watched the commercial life of entire cities contract. Shops close. Restaurants disappear. Businesses move west or abroad. Skilled people leave. A place can still exist on the map while gradually losing the economic ecosystem that made normal life possible. At the same time, war creates new sectors and transforms old ones. Ukraine now has an extraordinary defense-tech industry. Engineers who might once have worked on commercial technology are developing drones, communications systems and other military technologies. So, I would describe the Ukrainian economy less as simply declining than as being violently restructured by war.

Victoria Belim-Frolova (VBF) Hubo traslados, empresas que mudaron sus operaciones, empresarios que aprendieron a trabajar durante apagones y ataques aéreos, y una mayor dispersión geográfica del tejido empresarial. Sin embargo, las estadísticas no reflejan necesariamente cómo es la vida económica en realidad. Al este de Ucrania he podido ver el fin de la vida comercial en ciudades enteras. Las tiendas cierran, los restaurantes desaparecen, los negocios se trasladan al oeste o al extranjero, y gente con talento se va. Un lugar puede seguir existiendo en un mapa mientras va perdiendo el ecosistema económico que hacía posible la vida normal. Mientras tanto, la guerra crea nuevos sectores y transforma otros ya existentes. Ucrania tienen ahora una extraordinaria industria de tecnología de defensa. Los ingenieros que antes trabajaban en el comercio tecnológico están elaborando drones, sistemas de comunicación y tecnología militar. Más que en decadencia, yo describiría la economía en Ucrania como violentamente reestructurada a causa de la guerra.

GV: ¿Qué ha sido de los sectores en auge, como el de la informática?

VBF: One of the striking things about Ukraine is that the economy has not simply collapsed. It has adapted, although very unevenly. IT is a good example. Before the full-scale invasion, it was one of Ukraine’s great success stories, and it remains remarkably resilient.

VBF: Algo que es muy impactante sobre Ucrania es que su economía no ha colapsado, sino que se ha adaptado, aunque de manera desigual. La informática es un buen ejemplo. Antes de la invasión a gran escala, era uno de los mayores éxitos de Ucrania y sigue siendo bastante fuerte.

GV: ¿Qué nos puedes contar sobre los negocios artesanales en línea, dirigidos a menudo por mujeres?

VBF: This is actually one of the areas I would be careful about describing as simply disappearing. Online commerce has given small Ukrainian producers something extremely valuable during the war: access to customers who are not physically in Ukraine. For someone making ceramics, jewelry, embroidery, clothing, cosmetics or other handmade goods, the local customer base may have become poorer or disappeared altogether. But an online business can potentially sell to Warsaw, Brussels, London or New York.

The difficulties are substantial: disrupted logistics, electricity cuts, displacement, increased costs and the simple psychological difficulty of running a tiny business while your country is at war. Yet, these businesses can be unusually adaptable precisely because they are small. I’ve become increasingly interested in these very modest forms of economic resilience. We tend to talk about the Ukrainian economy through GDP, reconstruction costs and major industries.

But there is another economy made up of a woman selling embroidered shirts online, someone baking cakes from her apartment, a market vendor arranging tomatoes every morning, or a displaced person restarting a tiny business in another city. These activities may look insignificant individually. Collectively, they are part of what keeps society functioning.

VBF: Es uno de los rubros que tendría cuidado en describir como que simplemente desaparecen. El comercio en línea ha dado algo muy valioso a los pequeños productores ucranianos durante la guerra: acceso a clientes que no están en Ucrania. Para quienes fabrican cerámica, joyería, bordados, ropa, productos de belleza o demás bienes artesanales, el comprador promedio se habría empobrecido o desaparecido. Sin embargo, el comercio en línea permite vender a Varsovia, Bruselas, Londres o Nueva York.

Por supuesto que hay dificultades: logísticas interrumpidas, cortes de luz, desplazamiento, aumento de costos o la dificultad psicológica que conlleva sacar adelante un pequeño negocio mientras tu país está en guerra. Sin embargo, como son pequeños, se pueden permitir adaptarse. Estas formas tan modestas de resiliencia económica han despertado mi interés. A menudo se habla de la economía ucraniana a través de PIB, costos de reconstrucción y grandes industrias.

Pero existe otra economía compuesta por una mujer que vende camisetas bordadas en línea, alguien que hace pasteles desde su apartamento, un vendedor de mercado que planta tomates o una persona que se ha trasladado a otra ciudad para empezar un pequeño negocio. Tal vez estas actividades, individualmente, parezcan insignificantes; pero, colectivamente, forman parte de lo que hace que la sociedad siga funcionando.

GV: Tu ámbito de interés concreto es cómo las mujeres y sus comunidades se ayudan mutuamente. ¿Qué ejemplos has presenciado?

VBF: One that stays with me is Anastasia, an 18-year-old woman I met in Mykolaivka, a town near Kramatorsk, where the security situation has been steadily deteriorating. She taught herself to do gel manicures by watching videos online, and eventually became the last manicurist still working in her town.

What surprised me was how far women were prepared to go to see her. Some came from neighboring towns, traveling [along] roads exposed to drones, simply to have their nails done. It would be easy to dismiss this as something frivolous during a war, but I think it shows exactly the opposite. The manicure was not only about beauty. It was self-care, a small assertion of normality and control, and an opportunity for social connection.

Anastasia’s little business created a space where women could sit together, talk and feel like themselves for a while. For me, this is also an example of what small businesses can mean to communities during wartime. Their value cannot always be measured simply by revenue or employment. A tiny business can become part of the social infrastructure of a place. And when these businesses disappear, communities lose more than economic activity. They lose places of connection, routine and normal life.

VBF: Uno que me marcó es el de Anastasia, una joven de 18 años que conocí en Mikoláivka, ciudad cerca de Kramatorsk, en donde la seguridad está en constante deterioro. Aprendió por su cuenta a hacer uñas de gel viendo vídeos en línea, y se volvió la última manicurista trabajando en su ciudad.

Me sorprendió ver cómo algunas mujeres venían de lejos para verla. Algunas venían de pueblos y ciudades vecinas, por caminos repletos de drones, solo para hacerse la manicura. Sería fácil catalogar esto como algo frívolo durante una guerra, pero en mi opinión demuestra justo lo contrario. La manicura no consiste solo en belleza, sino en atenderse. Es una pequeña declaración de normalidad y una oportunidad para socializar.

Anastasia y su pequeño negocio crearon un espacio en el que mujeres pudieran sentarse, conversar y sentirse mujeres por un rato. Para mí, es un buen ejemplo del significado que pueden tener los pequeños negocios para las comunidades en tiempos de guerra. Su valor no siempre puede medirse en ingresos o empleo. Un negocio pequeño puede formar parte de la infraestructura social de un lugar, y cuando desaparece, las comunidades no pierden solo actividad económica, sino lugares de conexión, rutina y normalidad.

Kramatorsk’s Pink Coffee Shop.

Cafetería Rosa de Kramatorsk. Foto de Victoria Belim-Frolov. Usada con autorización.

GV: ¿Cómo afecta el deterioro de la riqueza comunitaria a la salud mental?

VBF: Poverty during war is not only about having less money. It is about losing choices. When a community becomes poorer, people’s radius of possibility shrinks. You postpone medical treatment. You stop travelling. You buy cheaper food. You cannot repair your apartment. Eventually, you may not have the resources to leave a dangerous place.

I see this very clearly during evacuations in [the] Donetsk region. Leaving requires resources. You need somewhere to go, money to rent another apartment, transportation, documents, perhaps someone who can help an elderly parent or a child. People sometimes remain in extremely dangerous places partly because everything they own is there.

VBF: La pobreza durante la guerra no solo es tener menos dinero, sino menos posibilidades de elegir. Cuando una comunidad se empobrece, el radio de posibilidades del pueblo se reduce. Pospones una cita médica, dejas de viajar, compras comida barata y no puedes arreglar tu apartamento. Con el tiempo, no te quedarán recursos para abandonar un lugar tan peligroso.

Esto se ve claramente reflejado en las evacuaciones en la región de Donetsk. Se requieren recursos para poder irte: un lugar a donde ir, dinero para alquilar otro apartamento, transporte, documentos, alguien que ayude a los mayores o los niños. Hay veces en las que la gente se queda en zonas extremadamente peligrosas porque todo lo que tienen está allí.

GV: ¿Qué nos puedes decir sobre las mujeres en ese contexto?

VBF: Women often carry a particular burden because they are managing households, children, and elderly relatives while also trying to earn an income. Many have also been displaced while their husbands or partners are serving in the military. Economic insecurity therefore becomes intertwined with an enormous burden of care and responsibility.

There is also a psychological effect that is difficult to quantify. When a café closes or a market becomes half empty, you lose more than a business. You lose places where people meet, exchange information and feel part of a community. The impoverishment of a city is also an impoverishment of its social life.

VBF: A menudo, las mujeres cargan con el peso particular que resulta ocuparse del hogar, los hijos y familiares mayores mientras intentan ganarse la vida. Muchas incluso han sido desplazadas mientras sus maridos o parejas están en el Ejército. La inseguridad económica viene vinculada con una enorme carga de cuidados y responsabilidades.

También se produce un efecto psicológico difícil de catalogar. Cuando una cafetería cierra o los compradores en mercados disminuyen, no solo se pierden negocios; se pierden lugares de reunión, de comunicación y de sensación de pertenencia a una comunidad. El empobrecimiento de una ciudad viene de la mano con el de su vida social.

GV: ¿Crees que hay esperanza al final del túnel?

VBF: I don't really think about hope as something waiting at the end of the tunnel anymore. In Ukraine, especially close to the frontline, nobody knows how long the tunnel is. What interests me much more is what people do inside it.

In Kramatorsk, I have watched people leave their homes and give vegetables from their gardens to the volunteers evacuating them. I have seen people meet for coffee after nights of explosions. Markets still open. People teach classes, repair roofs, take elderly neighbors to hospital, rescue animals and go back to work the following morning.

None of this means that everything will be fine. I think there is sometimes too much pressure to turn Ukrainian resilience into an uplifting story. People are exhausted. They are losing homes, livelihoods and people they love. But resilience is real. Hope, for me, is less a feeling than an accumulation of very small actions that keep ordinary life functioning when almost everything is working against it.

VBF:  Ya no considero que esperanza sea algo que espera al final de un túnel. En Ucrania, sobre todo en las regiones en primera línea, nadie sabe qué tan largo es el túnel. Lo que me interesa más es lo que la gente hace dentro de ese túnel.

En Kramatorsk, he visto gente que abandonaba sus hogares y le daba las verduras que cultivaban a los voluntarios que los evacuaban, gente que sale a tomar un café tras noches de explosiones, de mercados que siguen abiertos y de gente que da clases, arregla techos, lleva a los mayores al hospital, rescata animales y vuelve al trabajo a la mañana siguiente.

Nada de eso nos asegura que todo saldrá bien. Creo que a veces hay mucha presión en hacer de la resistencia ucraniana una historia inspiradora. Hay gente cansada, que está perdiendo su hogar, medios de subsistencia y seres queridos, pero la lucha sigue. Para mí, tener esperanza consiste más en mantener la vida cotidiana en pie incluso con toda la suerte  del mundo en nuestra contra que la acumulación de pequeñas acciones.

GV: ¿Cómo afecta la pobreza en las comunidades y en los comercios manejados por mujeres?

VBF: It [is] much more visible, but what strikes me is how resourceful people become. People grow food, preserve vegetables, exchange things, rely on relatives and neighbors and combine several sources of income.

Small amounts of money matter. Informal networks matter enormously. So do pensions and humanitarian assistance. For women, small businesses can become particularly important. Their activities may look marginal from the perspective of macroeconomics, but for an individual household they can mean independence and survival.

There is another side to this resourcefulness, however. Having to become endlessly inventive because your income disappeared, your husband is at war, your children were displaced and your savings are running out, is survival, and we don’t need to romanticise it.

VBF: Es mucho más visible, pero lo que me resulta impactante es ver lo ingeniosa que puede ser la gente. Se plantan alimentos, se cuidan las verduras, se hacen trueques, se confía en familiares y en vecinos, y se juntan diferentes fuentes de ingresos.

Importan las pequeñas cantidades de dinero. Importan muchísimo las redes no oficiales y las pensiones, y la ayuda humanitaria. Estos negocios pequeños han cobrado gran importancia para las mujeres. Tal vez sus actividades pasen desapercibidas a ojos de la macroeconomía, pero para un hogar individual equivalen a independencia y sobrevivencia.

Hay algo más que comentar sobre esta ingeniosidad. Ser ilimitadamente creativo ante la falta de ingresos, porque tu esposo está en la guerra o porque te han alejado de tus hijos y te estás quedando sin ahorros es sobrevivencia, y no tenemos que romantizarlo.

Escrito (English) por Nevena Borisova
Traducido (Español) por Juan Carlos Busto
Ver artículo original (English)