Hombre, hombre, hay ojos en las paredes, caras que no existen. Cuando el nombre oscuro de la luna esté cubierto por nubes, me convertiré en una pared, la puerta silenciosa de la casa. Seré una pared, una roca silenciosa, de pie en la oscuridad de la noche, oyendo a una familia llorando, la última. Voy a construir mi pecho en ladrillos, gente riéndose, lo tranquilo. Escucha los ojos de mi madre, el último grito de su hijo

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