Venezuela podría ser uno de los primeros países en adoptar vigilancia masiva china impulsada por IA.
Originalmente publicado en Global Voices en Español

El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, junto con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, y el embajador de China en el país, Lan Hu. Fotografía de ProBox, utilizada con autorización.
Este artículo lo publicó originalmente ProBox el 21 de septiembre de 2026. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo de colaboración editorial. El texto también es parte de la serie Spotlight de octubre de 2026, “Gigantes tecnológicos y autoritarismo”. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
Venezuela podría estar a un paso de convertirse en uno de los primeros países, fuera de la República Popular China, en adoptar una nueva generación de sistemas chinos de inteligencia artificial destinados a vigilancia masiva y control político. Así lo advierte un informe del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI, por sus siglas en inglés).
El documento revela que en julio de 2025, el Gobierno venezolano firmó un memorando de entendimiento con iFlytek. Desde 2019, esta empresa china figura en la lista de sanciones comerciales de Estados Unidos por su participación en reprimir minorías musulmanas en Sinkiang. El acuerdo contempla el desarrollo conjunto de inteligencia artificial (IA) en Venezuela y fue negociado por Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta y actual presidenta interina del país.
El estudio fue elaborado por Fergus Ryan, Bethany Allen y Nathan Attrill, integrantes del Programa de Ciberseguridad, Tecnología y Seguridad de ASPI. También participaron como colaboradores externos Mariví Marín, directora ejecutiva de ProBox; Shannon van Sant; y el analista Alex Colville. El Instituto Australiano de Política Estratégica publicó el informe en septiembre de 2026, con financiación de Human Rights Foundation.
Una infraestructura que ya estaba instalada
El informe, titulado «Señales de alerta: Venezuela y el riesgo del autoritarismo digital impulsado por la inteligencia artificial china», sostiene que el país no necesita construir un sistema de vigilancia desde cero. Ya tiene uno. Desde hace 20 años, Venezuela ha importado cámaras, redes, sistemas de identificación y centros de mando elaborados por empresas chinas. Sobre esa base se ha levantado buena parte de su actual infraestructura de vigilancia.
Aunque el sistema está fragmentado, presenta un despliegue desigual y tiene limitaciones técnicas, los investigadores identificaron seis capas tecnológicas interconectadas: telecomunicaciones, identidad digital, bases de datos centralizadas, videovigilancia, control de internet y, más recientemente, herramientas de análisis e inteligencia artificial. Estas áreas fueron construidas o reforzadas con el apoyo de compañías como Huawei, ZTE, CEIEC, Hikvision y Dahua.

Gráfico elaborado por ProBox y utilizado con autorización.
En el centro de la capa de identidad está el Carnet de la Patria, identificación digital vinculada a beneficios sociales. Según el informe, en enero de 2023 tenía 21,8 millones de usuarios registrados, cifra equivalente a cerca de tres cuartas partes de la población venezolana. Además, atendía a un máximo de 14,2 millones de personas al mes. Las bases de datos centralizadas permiten cruzar información de identidad con registros biométricos y datos relacionados con programas de asistencia social.
El documento también describe una red de videovigilancia y centros de mando, como los sistemas VEN911 y SIMA. Esta infraestructura permite observar espacios públicos y coordinar respuestas en tiempo real. A eso se suma la red de telecomunicaciones. Al canalizar gran parte del tráfico de datos del país, funciona como otro punto de control.
Aunque las distintas tecnologías llegaron a Venezuela mediante contratos separados, se complementan y refuerzan entre sí. El resultado es un sistema de vigilancia parcialmente conectado que permite a los organismos estatales identificar y seguir a los ciudadanos, además de tomar medidas a partir de su comportamiento.
¿Qué cambia con la incorporación de la inteligencia artificial?
De acuerdo con el informe, la tecnología de iFlytek podría integrar las capas ya existentes en una estructura más amplia. También aumentaría la velocidad y el alcance de la vigilancia, al tiempo que dificultaría evadirla.
Las herramientas de reconocimiento facial, identificación de voz y cruce automatizado de bases de datos podrían utilizarse para localizar personas y describirlas, sin acción humana visible, como ir a una protesta.
iFlytek es uno de los principales proveedores mundiales de tecnologías de reconocimiento de voz y moderación de contenido. El estudio señala que la compañía promociona un producto que puede detectar «más de cien tipos» de contenido políticamente sensible en mensajes de voz. Sus herramientas también están integradas en los sistemas judicial y de censura de China.
Además, la empresa comercializa un servicio de identificación por huella de voz. Este compara grabaciones con una base de datos y permite reconocer a una persona entre miles. Según ASPI, se trata de la misma tecnología que iFlytek ha suministrado a las autoridades de seguridad pública de Sinkiang.
Si esta capacidad se combinara con la red de cámaras y los registros del Carnet de la Patria, el Gobierno ya no tendría que depender de la participación visible de una persona en una protesta para identificarla. Más bien, podría señalarla preventivamente a partir de sus vínculos, desplazamientos o actividad en las redes sociales. Esto podría ocurrir incluso antes de que se produjera un hecho concreto.
A ese riesgo se suma un patrón persistente de opacidad. Como ha sucedido durante años con los acuerdos tecnológicos entre Venezuela y la República Popular China, el memorando firmado con iFlytek no se ha publicado íntegramente. La falta de transparencia impide conocer el verdadero alcance del convenio. Por esta razón, los autores del estudio recomiendan exigir la divulgación completa de estos acuerdos.
Pese al secretismo, existe al menos un precedente que las propias autoridades han reconocido públicamente. En enero de 2025 se inauguró la Sala Nacional de Autogobierno Popular, centro de mando que centraliza información procedente de miles de consejos y circuitos comunales de todo el país. Maduro afirmó entonces que el centro funcionaba «con tecnología china e inteligencia artificial».
El acuerdo con iFlytek se firmó meses antes de la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses, en enero de 2026. Delcy Rodríguez, quien lo negoció directamente, ejerce ahora como presidenta interina con el respaldo de Estados Unidos. Sin embargo, el sistema de vigilancia venezolano no ha sido desmantelado durante su gestión, según advierte el informe. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas llegó a la misma conclusión. Sus investigadores documentaron que la infraestructura permaneció operativa después del cambio de gobierno.
Aun así, los autores consideran que existe una ventana de oportunidad. La actual dependencia del Ejecutivo interino respecto de Estados Unidos podría aprovecharse para exigir que se cancele el memorando con iFlytek antes de que se concrete esta escalada tecnológica.
¿Qué se puede hacer?
Ante los riesgos que la cooperación tecnológica con China plantea para los derechos humanos en Venezuela, el informe formula siete recomendaciones:
- Fortalecer a la sociedad civil venezolana. Esto implica aumentar la financiación, la protección y la capacitación en seguridad digital para organizaciones y periodistas amenazados. También propone agilizar la concesión de visas humanitarias a quienes sufren persecución.
- Facilitar el acceso gratuito a herramientas de inteligencia artificial. El objetivo sería ayudar a la sociedad civil a eludir la censura y protegerse frente a la vigilancia estatal.
- Exigir la cancelación del memorando con iFlytek. Estados Unidos debería pedir a Rodríguez que anule de inmediato el acuerdo, antes de que la tecnología quede plenamente integrada en la infraestructura existente.
- Presionar para desmantelar el actual aparato de vigilancia. El secretario de Estado de Estados Unidos debería instar a Rodríguez a desactivar estos mecanismos, incluido el Carnet de la Patria
- Preparar una reforma liberal. El informe recomienda comenzar a redactar leyes de privacidad y mecanismos de supervisión que puedan aplicarse cuando se produzca una apertura política.
- Imponer sanciones por el uso abusivo de estas tecnologías. Las medidas deberían alcanzar tanto a los funcionarios como a las compañías que faciliten la represión digital.
- Establecer parámetros de seguridad para la inteligencia artificial extranjera utilizada por los Gobiernos. Estos criterios deberían incluir evaluaciones independientes y transparencia sobre el origen de los modelos.






