En septiembre, se presentaron cargos penales contra activistas por organizar «asambleas ilegales» en 2024 y 2025
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Vigilia a la luz de las velas antes de una ejecución en Singapur, febrero de 2025. Los participantes expresaron su oposición por la pena de muerte como sanción. Captura del video de YouTube de The Online Citizen. Uso legítimo.
Este artículo es parte de la serie Spotlight de Global Voices de septiembre 2026, «Protesta en Democracia«. Esta serie busca explorar las distintas formas de protestas, las tácticas que usan los Estados para deslegitimarlas y reprimirlas, y la compleja relación entre la protesta y la democracia. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
La presentación de cargos penales contra varios activistas por participar en protestas públicas destaca las políticas restrictivas de Singapur, lo que hace casi imposible que los ciudadanos puedan expresar disconformidad o incluso solidaridad sin generar una reacción negativa de las autoridades.
El 7 de septiembre, al destacado activista Jolovan Wham se le imputaron seis cargos por infringir la ley de orden público por organizar una asamblea y participar en vigilias de velas en apoyo a personas que enfrentan una ejecución, sin la autorización de la Policía. Dos días después, a seis defensores de los derechos humanos también se les imputaron cargos por iniciar actividades en apoyo a Palestina y por hacer campaña contra la pena de muerte sin haber obtenido autorización de las autoridades.
Las presuntas asambleas ilegales en 2024 y 2025 incluyeron una campaña de envío de cartas hacia agencias del Gobierno, vigilias a la luz de las velas y volar cometas para mostrar preocupación sobre los asesinatos de niños en Palestina.
Elijah Tay, uno de los acusados, afirmó en una publicación de Facebook que el Gobierno de Singapur es quien debería asumir la responsabilidad por su “complicidad en la limpieza étnica de los palestinos”.
This morning, around fifty of us joined Jolovan at the same court as he faces a total of ten charges, most of which for candlelight vigils for death row prisoners. It was energizing to be amongst fellow citizens, coming together in strength and perseverance.
From Changi Prison to Palestine, we say: No more blood on our hands! Stop the killing of vulnerable drug trade users / workers and Palestinians. And stop the prosecution of those seeking justice! We remain steadfast and strong in our fight, until all of us are free.
Esta mañana cerca de cincuenta personas se sumaron a Jolovan en el mismo tribunal donde enfrenta un total de diez cargos, la mayoría por participar en vigilias con velas de apoyo a pesos condenados a la pena de muerte. Fue emocionante estar entre los ciudadanos, unidos con fortaleza y perseverancia.
Desde la prisión de Changi hasta Palestina, decimos: ¡No más sangre en nuestras manos! Alto a la matanza de personas vulnerables involucradas en el tráfico de drogas, trabajadores y palestinos. ¡Alto también a al procesamiento de quienes buscan justicia! Nos mantenemos firmes y fuertes en nuestra lucha, hasta que todos seamos libres.
Al activista Teo Soh Lung le satisfizo que 300 personas se hayan presentado en la corte para apoyar al acusado, pero observó la falta de libertades en Singapur.
More than 300 people turned up before the State Courts yesterday to support six people facing multiple charges for carrying out peaceful activities that oppose the genocide in Palestine. This is historic because never in the history of activism in Singapore in recent decades have so many come together to support activists being charged in court.
I am deeply saddened, angry and hopeful at what is happening before our eyes. I am sad that Singaporeans, after more than 60 years of independence are treated worse than colonized people. We have no right to freedom of speech, expression and assembly. I am angry that the state has deemed it fit to investigate and prosecute peaceful activists and waste the precious time of our judiciary.
Más de 300 personas se presentaron ante las cortes estatales para apoyar a seis personas que enfrentaban varios cargos por actividades pacificas que se oponen al genocidio en Palestina. Esto es un hecho histórico, ya que nunca en las últimas décadas de historia del activismo en Singapur se habían reunido tantas personas para apoyar a los activistas a quienes el tribunal imputa.
Estoy profundamente apenado, indignado y esperanzado por lo que está sucediendo ante nuestros ojos. Estoy apenado por los singapurenses, a quienes luego de más de 60 años de independencia, tratan peor que pueblos colonizados. No tenemos derecho a a la libertad de expresión y de reunión. Me indigna que el Estado haya considerado apropiado investigar y procesar a activistas pacíficos, y hacer perder el preciado tiempo a nuestro Poder Judicial.
ALAS DE SOLIDARIDAD
Nos unimos para apoyar a las seis personas que enfrentan cargos.
Mostrar compasión y alzar la voz por un mundo más amable y humano nunca debería considerarse un delito.
Recordar a los niños inocentes que han perdido la vida nunca debería ser motivo de castigo.«¿Puede Singapur mantener el orden sin criminalizar en exceso la expresión pacífica? ¿Podemos proteger la cohesión sin exigir una obediencia silenciosa?»
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Sin discursos. Sin gran gesto. Solo su nombre, elevado al cielo para que no fueran olvidados.Muy contento de ver tanta gente aparecer en la corte para mostrar su apoyo. Al menos todavía hay gente dispuesta a pensar por sí mismos, a cuestionar lo que les dicen, y a mirar lo que está pasando con sus propios ojos en lugar de aceptar cualquier narrativa que se les dé.
No creo que recordar niños muertos deba ser algo que nos dé miedo hacer.
El partido político opositor Punto Rojo criticó la criminalización de expresión pacífica.
Singapore must protect public order, public safety, and social cohesion. But laws meant to deal with genuine threats must not turn peaceful conscience, mourning and public expression into criminal matters by default. Can Singapore preserve order without over-criminalizing peaceful expression? Can we protect cohesion without demanding quiet obedience? Can we uphold the law while ensuring that it remains fair, proportionate and worthy of public respect?
Singapur debe proteger el orden público, la seguridad pública y la cohesión social. Pero las leyes destinadas a lidiar con amenazas genuinas no deben convertirse, por defecto, en la expresión pacífica de la conciencia, el duelo y la expresión pública en asuntos penales. ¿Singapur puede preservar el orden sin criminalizar la expresión pacifica? ¿Podemos proteger la cohesión sin exigir una obediencia silenciosa? ¿Podemos cumplir la ley y a la vez, garantizar que siga siendo justa, proporcional y digna del respeto público?
El profesor Paul Ananth Tambyah, líder del opositor Partido Democrático de Singapur recordó a las autoridades sobre el impacto perjudicial del control policial excesivo sobre el derecho de los ciudadanos a la disidencia pacífica.
Gathering in a vigil to mourn the death of a fellow human being and to protest against such a draconian law cannot be a crime.
Continuing to exert such mindless and total control over young Singaporeans and preventing them from expressing peaceful dissent is a one-way ticket to decline in a world where free expression and innovation are essential for us to rise above the machines.
Reunirse en una vigilia para lamentar la muerte de otro ser humano y protestar contra una ley tan represiva no puede ser un delito.
Seguir ejerciendo un control tan irracional y absoluto sobre los jóvenes singapurenses e impedirles expresar pacíficamente disidencia es un camino sin retorno hacia decaer en un mundo donde la libertad de expresión e innovación son esenciales para que nosotros estemos por encima de las máquinas.
Desde que se fundó en la década de 1960, Singapur ha estado gobernado por un partido dominante que se basó en leyes draconianas para preservar su hegemonía política. La ley de orden público se suele usar para sancionar a activistas por realizar asambleas y actividades «ilegales». El activista Jolovan Wham incluso fue imputado bajo esta ley por sostener un cartel con una carita sonriente frente a una comisaría en 2020.
Grupos de derechos humanos como Amnistía International, CIVICUS, and Human Rights Watch han emitido un comunicado en el que critican el «régimen de permisos» de Singapur, que socava el derecho a la protestar del pueblo.
Criminalizing such activities is a clear violation of the rights to freedom of expression and peaceful assembly and the latest chapter in a long-standing campaign against activists and human rights defenders in the country.
The prosecution of individuals for peacefully expressing their views and assembling in support of human rights causes raises serious concerns about the continuing restrictions on the rights to freedom of expression and peaceful assembly in Singapore.
Criminalizar estas actividades es una clara violación de los derechos de libertad de expresión y reunión pacífica, y el capitulo más reciente de una antigua campaña contra activistas y defensores de los derechos humanos en el país.
Procesar a personas por expresar pacíficamente sus puntos de vista y reunirse en apoyo a causas relacionadas con los derechos humanos genera serias preocupaciones que persisten sobre los derechos de libertad de expresión y de reunión pacífica en Singapur.
Añadieron que presentar cargos por actividades de hace varios años puede «tener un efecto disuasorio sobre el espacio cívico y desalentar la participación pública en asuntos de legítimo interés público».
Si es condenado en virtud de la ley de orden público, el infractor puede ser multado desde 3000 dólares singapurenses (2350 dólares estadounidenses) hasta 10,000 dólares singapurenses (7850 dólares estadounidenses), y recibir una pena de prisión desde seis meses hasta tres años.






