La Política de Paz Nacional de Nigeria es un marco con el objetivo de lograr mayor coordinación para prevenir conflictos y consolidar la paz
Originalmente publicado en Global Voices en Español

ACC. H. O. Idoko, portavoz del Cuerpo de Defensa Civil y Seguridad de Nigeria (NSCDC), en la revisión de la Política Nacional de Paz en Abuja, 4-6 de agosto de 2026. Imagen vía Triple Peace Africa. Utilizada con autorización.
El mundo está gastando más que nunca en guerras y defensa. El gasto militar en todo el mundo alcanzó una cifra sin precedentes en 2024: 2700 billones de dólares, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), ya que los Gobiernos incrementaron el gasto en medio en guerras en Europa y Asia occidental y las crecientes tensiones de seguridad en otras zonas.
África forma parte de esta tendencia. El gasto militar en el continente aumentó un 8.5% en 2025 hasta alcanzar los 58,200 millones de dólares. El aumento del gasto en Nigeria fue incluso más brusco, aumentó un 55% hasta los 2100 millones de dólares, según el SIPRI.
Sin embargo, en Nigeria un mayor presupuesto en defensa no ha resuelto un problema que se está volviendo cada vez más grave. El país está enfrenta insurgencia, vandalismo, secuestros en masa, violencia comunitaria y creciente crimen organizado, que varía mucho de una región a otra. Entre julio de 2025 y junio de 2026, al menos 7825 personas fueron secuestradas en 1713 incidentes de secuestros a escala nacional, y mataron al menos a 1142 personas. En julio, el presidente Bola Tinubu ratificó el reclutamiento de 28,000 soldados adicionales y la creación de nuevas divisiones del Ejército, el más reciente de una serie de acciones para expandir las fuerzas de seguridad del país.
Esta situación ha provocado que los legisladores revisen la Política Nacional de Paz del país, marco cuya intención generar mayor coordinación para prevenir conflictos y consolidar la paz mientras tratan algunas de las condiciones que permiten que la violencia se arraigue y sea recurrente.

Doctora Sanda Julie, directora general de Agencia de Consolidación de la Paz de Plateau, en intervención en la reunión de revisión de la Política Nacional de Paz en Abuya, Nigeria, 4-6 de agosto de 2026. Imagen vía Triple Peace Africa. Utilizada con autorización.
Nigeria reconsidera su perspectiva de paz
El primer intento de Nigeria de establecer una Política Nacional de Paz se remonta a 2012, cuando el Instituto para la Paz y la Resolución de Conflictos (IPCR) lideró el proceso y elaboró un borrador. El documento no llegó a aprobarse de manera formal ni tampoco se puso en marcha. Con una población de más de 240 millones de personas y cientos de grupos étnicos y lingüísticos, Nigeria es una de las sociedades más diversas del mundo. Esa diversidad no representa en sí misma una fuente de conflicto. Sin embargo, la competencia política, las disputas por tierras y recursos, las tensiones comunitarias, la debilidad de las instituciones y la percepción de exclusión a menudo interactúan en el país, y convierte las reivindicaciones locales en violencia.
En agosto, agencias gubernamentales, organizaciones de consolidación de la paz, socios para el desarrollo y expertos técnicos se reunieron en Abuya y en tres zonas geopolíticas —Kano, Enugu y Lagos— para revisar la antigua política y dar forma a una nueva que conecte a actores federales, estatales y locales.
Chris Ngwodo, director general de la Oficina para la Preparación Estratégica y la Resiliencia de Nigeria (conocida como OSPRE), en conversaciones con Global Voices en Abuya, Nigeria, dice que el objetivo es integrar la prevención de conflictos en el marco de seguridad general del país y mirar más allá de la violencia visible de la confrontación armada hacia las condiciones que la producen.
“Existen muchas formas de violencia que no son evidentes”, dijo al citar la desigualdad estructural, el fracaso del sistema de justicia, el abandono del Gobierno y la falta de oportunidades como factores silenciosos determinantes de los conflicto, aunque no menos corrosivos.
Ngwodo enmarca la política en la conocida idea de que la paz no es únicamente ausencia de conflicto, sino presencia de justicia.
“La violencia estructural es invisible. Nadie puede verla, pero está presente”, afirmó. “La violencia subjetiva es lo que sucede cuando las personas empiezan a pelear”. Explicó que la nueva política se concibe para abordar ambas y anclarse en una justicia reparadora, retributiva y distributiva, y en la igualdad de oportunidades.
Al preguntarle si la nueva política resolverá los problemas de seguridad de Nigeria, Ngwodo no titubeó: “No será así”. Lo que el documento sí puede hacer, sostuvo, es cambiar la posición del país, pasar de una respuesta de resolución reactiva de conflictos a una estructura predictiva al plantearse cómo responder a la violencia, y también por qué determinados lugares son propensos a la violencia y por qué sigue reapareciendo.
“Las personas no pelean porque sean violentas por naturaleza”, declaró. En su opinión, los verdaderos factores determinantes a menudo son el fracaso de los Gobiernos, el fracaso de la administración de justicia, los agravios en el tiempo, las negligencias y la falta de oportunidades.
Desde la última vez que se intentó elaborar una nueva política, el escenario de consolidación de la paz en Nigeria ha crecido considerablemente. En 2012 no existía OSPRE, ni tampoco las comisiones de paz estatales que ahora operan por todo el país. Ngwodo afirmó que lo que hay que hacer ahora es alinear esa estructura y ampliarla.

De izquierda a derecha: director general del Instituto para la Paz y la Resolución de Conflictos (IPCR), doctor Joseph Ochogwu, presidente del Comité de la Cámara sobre Consolidación de la Paz y Cohesión Social, Sadiq Tafida, asesor especial del presidente de Nigeria para seguridad nacional, mayor general Adeyinka Famadewa (retirado), y director general de la Oficina para la Preparación Estratégica y la Resiliencia, Chris Ngwodo en la reunión de representantes para la revisión de la Política Nacional de Paz celebrada en Abuya, Nigeria. Imagen vía Triple Peace Africa. Utilizada con autorización.
Más allá de la respuesta militar
Durante mucho tiempo Nigeria ha contribuido a mantener la paz regional a través de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS/CEDEAO) y con tropas y diplomáticos desplegados en Liberia, Sierra Leona, Guinea-Bisáu, Sudán y Costa de Marfil. Sin embargo, en territorio nacional, la respuesta del Gobierno a la inseguridad se ha apoyado en gran medida en las fuerzas armadas.
En la reunión de Abuya, el asesor presidencial en temas de seguridad nacional, mayor general Adeyinka Famadewa (retirado), dijo que Nigeria no podía “abrirse camino a tiros” de su problema de seguridad. Añadió que aunque las operaciones militares pueden desarticular grupos armados y recuperar territorio, son poco apropiadas para resolver las circunstancias políticas, económicas y sociales que permitan que la violencia regrese cuando una operación llegue a su fin.
Chijioke Iwuamadi, portavoz de la agencia de desarrollo alemana Oficina de la GIZ ante la Unión Africana, dijo lo mismo en prevención, sostuvo que la inversión en prevención y la consolidación de la paz a largo plazo pueden ser más efectivas y menos costosas que responder repetidamente a las crisis una vez que estallan.
¿Puede Nigeria permitirse prevenir la violencia?
Nigeria no tiene un único conflicto. Tiene muchos que se solapan con características regionales propias. Una insurgencia en el noreste se ha mantenido durante más de diez años a la vez que el bandolerismo y los secuestros en masa han desestabilizado comunidades rurales en el noroeste y en otras partes. La violencia comunitaria y el crimen organizado siguen su propia lógica.
Estas líneas de fractura interactúan. La religión se cruza con los orígenes étnicos. Las disputas por el terreno se vuelven conflictos comunitarios. La competencia política ahonda los agravios existentes, mientras que la migración, los cambios demográficos y las redes sociales, con su capacidad para difundir información equivocadas y narrativas incendiarias, añaden más presión. Por esa diferencia regional, la revisión de la política estuvo precedida de reuniones por zonas con el objetivo de reflejar las diferencias locales mientras se elaboraba un documento que pueda operar a escala nacional.
Según el director general del Instituto para la Paz y la Resolución de Conflictos (IPCR), Joseph Ochogwu, la coordinación institucionalizada y una hoja de ruta claramente trazada para implementar iniciativas de paz a lo largo de las zonas geopolíticas del país ayudaría a evitar la duplicación, el desperdicio de recursos, la rivalidad institucional y que las comunidades queden desatendidas.
¿Puede Nigeria permitirse prevenir la violencia?
Nigeria ya está destinando grandes cantidades de recursos para dar una respuesta a la inseguridad. El gasto militar creció bruscamente en 2025, sin contradicción inherente entre el fortalecimiento de capacidades militares y la inversión en prevención. Sin embargo, las dos intervienen en puntos diferentes del ciclo de violencia. Una responde a amenazas y la otra intenta reducir las condiciones que la generan. Nigeria tiene que decidir cómo reparte su atención y recursos entre ambas.
Más de diez años después del primer intento de establecer esta política, el panorama en materia de seguridad del país ha cambiado. Enfrenta formas más variadas de inseguridad, con respuestas más diversas de las instituciones gubernamentales, las comisiones de paz y las organizaciones de la sociedad civil. Si esa coordinación puede traducirse en menos conflictos y evitar los ya existentes se reproduzcan dependerá de lo que suceda cuando por terminen las consultas.





