Dos vulnerabilidades críticas en PHP, el lenguaje de programación que utilizan millones de páginas web, encendieron las alarmas internacionales el pasado 21 de octubre. Los fallos, que habían pasado años sin que se demostrara su potencial de explotación, podían permitir a los atacantes tomar el control de servidores y acceder a información sensible. Investigadores de empresas independientes utilizaron modelos de inteligencia artificial para identificar y validar estas vulnerabilidades, lo que desencadenó una respuesta urgente de los responsables de PHP y de organismos de ciberseguridad.

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