La muerte de una trabajadora de un instituto especializado en peste en Siberia encendió las alarmas ante la posibilidad de un caso de peste pulmonar, mientras Rusia intenta contener las especulaciones y asegura que los análisis no detectaron la bacteria. La Comisión Europea sigue el caso “muy de cerca” y mantiene contactos con las autoridades sanitarias europeas, aunque por ahora no existe confirmación de un brote en la región de Irkutsk.

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