#EndSARS fue más que una protesta contra la violencia policial: se convirtió en un punto de partida para la toma de conciencia política.
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Manifestantes durante una protesta de #EndSARS en Lagos, Nigeria. Imagen de Kaizenify vía Wikimedia Commons (licencia: CC BY-SA 4.0).
Este artículo de Cali-Dibang Nshua es parte de la serie Spotlight de Global Voices de septiembre 2026, «Protesta en Democracia«. Esta serie busca explorar las distintas formas de protestas, las tácticas que usan los Estados para deslegitimarlas y reprimirlas, y la compleja relación entre la protesta y la democracia. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
En octubre de 2020, miles de jóvenes nigerianos salieron a las calles para exigir el fin de la violencia policial.
Lo que comenzó como una campaña contra el Escuadrón Especial Antirrobos (conocida como SARS) pronto se convirtió en algo mucho más grandes. Los jóvenes nigerianos no solo exigían el fin de los abusos policiales; también expresaban años de frustración por el desempleo, la inseguridad, la mala gestión gubernamental, las dificultades económicas y su exclusión de la toma de decisiones políticas.
Para una generación que se ha caracterizado por no involucrarse en política, #EndSARS representó un despertar político.
Pero, seis años después, su legado es complejo.
Las protestas fortalecieron la conciencia política de algunos jóvenes nigerianos y alentaron más participación en las elecciones, los asuntos públicos y el activismo. Para otros, la experiencia generó miedo, desconfianza y desilusión. Algunos empezaron a buscar oportunidades fuera de Nigeria y un futuro que sentían que no podían construir en su país.
El mismo movimiento que les dijo a los jóvenes nigerianos: “Tienen que participar”, quizá haya dejado a otros pensando: “Tengo que irme”.
Se acercan a las elecciones generales de Nigeria de 2027, y la pregunta ya no es simplemente qué ocurrió durante #EndSARS. La pregunta es: ¿qué dejó #EndSARS?
El momento en que una generación encontró su voz
Antes de #EndSARS, a menudo se describía a los jóvenes nigerianos como poco participativos en la política formal. Se les alentaba a votar, pero muchos seguían alejados de los partidos políticos y las instituciones. Las protestas alteraron esa idea.
A través de las redes sociales y de movilización en las calles, los jóvenes nigerianos demostraron que podían organizarse al margen de las estructuras políticas tradicionales. Recaudaron fondos, coordinaron asistencia médica, difundieron información y crearon redes que se extendían más allá de Nigeria.
El movimiento también reveló el poder político de los espacios digitales. Las redes sociales les permitieron a los jóvenes documentar los abusos policiales y comunicarse entre sí sin depender totalmente de los medios tradicionales ni de las organizaciones políticas.
Para muchos participantes, la experiencia cambió su manera de entender la ciudadanía. Ya no eran simples espectadores de la política nigeriana, eran participantes activos.
En un estudio de 2025 en el que participaron 400 personas, el politólogo Solomon Temitope Omotayo examinó la relación entre las protestas de #EndSARS y la participación política de los jóvenes. Su investigación encontró una relación positiva y estadísticamente significativa entre la participación en las protestas y la participación política posterior. Más de la mitad de los encuestados dijo que, después de las protestas, se había involucrado más en las elecciones y en los asuntos públicos.
Los resultados de Omotayo sugieren que, para muchos jóvenes nigerianos, #EndSARS fue más que una protesta contra la violencia policial. Se convirtió en un punto de partida para la conciencia política.
Un estudio más reciente de Toyin Segun Onayinka, Omolola Oluwasola, y Obasanjo Joseph Oyedele profundiza este argumento. Su investigación de 2026 analiza las protestas de #EndSARS y el posterior movimiento Obidient como formas de activismo político mediatizado.
Los investigadores encontraron significativas asociaciones entre el activismo en redes sociales y la intención de los jóvenes de votar y postular a cargos por elección.
Sin embargo, sus resultados revelan una contradicción importante: una mayor movilización política no se tradujo automáticamente en poder político.
Más movilización política no garantiza un cambio político
El activismo analizado en el estudio no cambió el resultado de las elecciones presidenciales de 2023. Esta distinción es importante.
Un movimiento puede cambiar cómo una generación entiende la política, aunque no cambie de inmediato quién ejerce el poder ni cómo funcionan las instituciones políticas.
Además, la violencia que rodeó las manifestaciones, en particular lo ocurrido durante el tiroteo de Lekki de 2020, quedó grabada en la memoria de muchos participantes. Muchos jóvenes nigerianos creían que protestar era una forma legítima de exigir cambios en una democracia. Sin embargo, la experiencia que vivieron durante las protestas de #EndSARS y después les hizo ver que ejercer ese derecho democrático podía tener consecuencias graves en lo personal.
La investigación de Khadijah Sanusi Gumbi y Yahaya T. Baba halló indicios de falta de confianza política en torno a las protestas de #EndSARS, especialmente en lo referido a la rendición de cuentas del Gobierno, la transparencia y la actuación policial. Olatunde Olayinka Ayinde, Oluwasemiloore Peace Atere, Ugonna Ibeawuchi y sus colegas también encontraron que quienes participaron en las protestas presentaban niveles más altos de malestar psicológico, depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT) que quienes no participaron.
La misma experiencia que empujó a algunos jóvenes manifestantes a involucrarse más en la política dejó a otros preguntándose si el sistema político podría cambiar de verdad algún día.
Para algunos, fue un motivo para seguir participando en política: organizarse, votar o pensar en postular a un cargo público.
Otros se desilusionaron. La decepción, la incertidumbre y la frustración llevaron a algunos a tomar distancia de la política, mientras que otros empezaron a considerar otra respuesta: irse definitivamente de Nigeria.
El resultado es una generación que responde de maneras muy distintas a un mismo momento decisivo.
De la protesta al “Japa”
Los años posteriores a #EndSARS también coincidieron con la creciente popularidad de “japa“, una expresión yoruba que significa «correr» o «huir», y que se ha asociado ampliamente con la idea de dejar Nigeria, sobre todo entre los jóvenes que buscan mejores oportunidades en otros lugares.
Sería demasiado simplista afirmar que #EndSARS provocó la emigración de jóvenes nigerianos.
Las decisiones de emigrar están influidas por muchos factores: el desempleo, la inflación, la inseguridad, la educación, la infraestructura deficiente, las limitadas oportunidades y el deseo de tener una mejor calidad de vida.
Pero la experiencia de #EndSARS puede formar parte de una historia más amplia sobre cómo algunos jóvenes nigerianos llegaron a pensar en su futuro.
La antropóloga Jing Jing Liu entrevistó a jóvenes nigerianos sobre sus experiencias migratorias en su investigación sobre el fenómeno “Japa”. Su trabajo sugiere que emigrar de Nigeria no siempre se entiende como un simple cálculo económico. Para algunos, migrar se describe como una forma de escapar y sobrevivir.
En su estudio de 2024, «Jóvenes de clase media que huyen de Nigeria: nueva perspectiva de la migración africana por motivos de sobrevivencia a través del fenómeno japa», Liu entrevistó a 21 nigerianos de entre 20 y 35 años y analizó la urgencia que rodeaba sus decisiones de irse.
Su investigación muestra que el deterioro económico, la prolongada incertidumbre y la frustración con la trayectoria de Nigeria pueden crear una sensación de que irse es necesario y no opcional.
En otro artículo, “Japa, o huir o correr: Jóvenes nigerianos y la urgencia de partir”, Liu explora el significado detrás del propio lenguaje. usar “japa” captura algo más fuerte que simplemente ir de un país a otro. Puede expresar una urgencia de escapar de circunstancias que los jóvenes sienten que ya no pueden tolerar.
Otros investigadores —Faith Adeyanju, Bukola Alao, Oyedamade Opakunbi y Toluwalase Ajibade— también analizaron “japa” como una estrategia de sobrevivencia. Su investigación identifica el desempleo, la inseguridad, las aspiraciones frustradas y el escaso desarrollo económico entre los factores que impulsan a los jóvenes nigerianos a emigrar.
Estos estudios muestran por qué los jóvenes nigerianos emigran. No demuestran que #EndSARS haya sido la causa directa de su emigración.
Esa relación merece estudiarse más a fondo a partir de los relatos de las propias personas.
Quizá lo más fascinante del legado de #EndSARS sea que los jóvenes nigerianos no respondieron de la misma manera a esa experiencia.
Un joven puede haber salido de las protestas pensando: “Tengo que involucrarme más en la política”.
Otro puede haber llegado a la conclusión: “No puedo construir mi futuro aquí”.
Y algunos hicieron ambas cosas: se fueron de Nigeria y siguieron participando en la política del país desde el extranjero. Esto hace más compleja la idea de que emigrar implique necesariamente desvincularse de la política. Un nigeriano puede emigrar y seguir participando en el debate político de su país.
Seis años después, #EndSARS sigue siendo más que el recuerdo de las protestas de 2020. Cambió la forma en que muchos jóvenes nigerianos entendían la ciudadanía, la acción colectiva y su relación con el poder. Aunque no resolvió los problemas que llevaron a la gente a salir a la calle, dejó como legado una generación más dispuesta a cuestionar, organizarse y exigir que se asuman responsabilidades.





