Una estadística por sí sola no cambia a la sociedad

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

Cárcel de Silivri en Turquía.

Cárcel de Silivri en Turquía. Imagen de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Este artículo de Ahmet Kavruk, miembro del grupo Gündem Hapishane en Turquía, se hizo con el programa de subvenciones Digital Spark, como parte del proyecto Mecanismo de Apoyo Regional (EECA). Fue implementado por la Fundación Metamorfosis y TechSoup, en colaboración con CIVICUS y bajo la Iniciativa de Democracia Digital (DDI) que informa sobre los países en desarrollo. Global Voices la reproduce en virtud de un acuerdo de intercambio de contenido.

A fines de 2025, las cárceles en Turquía se volvieron más visibles de lo que habían sido en mucho tiempo. El undécimo paquete judicial, reforma legislativa que se convirtió en ley en diciembre, fue debatida durante cuatro días en televisión, periódicos y redes sociales. La normas sobre imposición de penas, pedidos de libertad anticipada y cambios al sistema penal estuvieron al frente del discurso público. Sin embargo, mientras se intensificaba el debate, otro problema salió a la luz: muchos que discutían el mismo tema no tenían la misma información.

Soy periodista y trabajo en derechos humanos hace más de diez años, y he escuchado muchas veces preguntas similares de personas mi alrededor durante el proceso. Había una confusión importante sobre a quién podría cubrir la legislación, qué cambios traería y si resolvería problemas fundamentales en las prisiones. Pero me di cuenta de algo durante este debate: solo se debate sobre las cárceles cuando una nueva norma sobre imposición de penas está en la agenda, y los debates suelen ser en torno a personas conocidas o casos políticos de alto perfil. Mientras tanto, la gran mayoría de este rubro hermético, que aloja a cientos de miles de personas, permanece invisible.

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De ahí es donde salió nuestra idea para el boletín de Substack, Agenda de Prisiones. Quería crear una publicación independiente que contribuyera a los debates sobre cárceles y derechos humanos de los reclusos, no solo en momentos de crisis sino también una perspectiva de derechos humanos sobre la base de información actualizada y confiable. Le conté esta idea a mi colega Tutku Sönmez, y como ambas reconocemos la necesidad, decidimos accionar juntas.

Transformar números en historias humanas

A prison in Sinop, Turkey.

Cárcel de Sinop, Turquía. Imagen de Wikimedia Commons (CC BY 2.0).

El 1 de enero de 2026, Tutku y yo lanzamos Agenda Prisión. En lugar de producir noticias nuevas, nuestro objetivo fue traducir información que ya estaba disponible públicamente pero dispersa, técnica y de difícil acceso a un lenguaje que todos podamos entender.

Cada mes, revisamos las estadísticas oficiales, las minutas de las comisiones parlamentarias, los informe del Consejo de Europa, información de EuroPris, e investigación académica. Luego la simplificamos, verificamos y convertimos en infografías, visualizaciones de datos y análisis cortos con herramientas de diseño digital. A veces nos referimos a este proceso como “traducción sobre la base de derechos”, ya que nuestra atención es hacer que la información sea visible y accesible en lugar de generar conocimiento nuevo.

Los reclusos “con grandes necesidades” que pasan desapercibidos

Turquía tiene actualmente la mayor probación carcelaria de Europa, el número de reclusos duplica el de hace diez años. Sin embargo, este número suele presentarse como nada más que una estadística fría. Nuestro objetivo es recordarles a las personas que detrás de cada número hay un ser humano.

Por ejemplo, los niños que viven en las cárceles con sus madres, extranjeros que no pueden acceder a los mecanismos de justicia porque no hablan turco, mujeres que no pueden beneficiarse de actividades educativas y sociales por falta de personal, y los ancianos y discapacitados a quienes se les dificulta acceder a la atención médica. Estos grupos no suelen siquiera llegar a los pies de página de los inf9rmes oficiales. Sin embargo, desde una perspectiva de derechos humanos, estas son precisamente las personas que deberían ser los más visibles. En cada artículo que producimos, buscamos reducir esta invisibilidad, aunque sea solo un poco, al referirnos a parámetros internacionales como las Reglas de Bangkok y las Reglas de Mandela, que establecen puntos de partida para las normas carcelarias y el trato hacia los reclusos.

Mayor impacto

Cuando lanzamos el proyecto, nuestro objetivo principal era crear una fuente de información confiable y sostenible, en lugar de alcanzar una gran audiencia. No estábamos seguras de cómo el público reaccionaría a las publicaciones frecuentes sobre cárceles, tema que suele recibir poca atención pública. Sin embargo, el crecimiento rápido de nuestra base de suscriptores en un periodo corto nos mostró que la necesidad era mucho mayor de la que esperábamos. En los primeros seis meses, conseguimos 435 suscriptores para nuestros boletines en turco y en inglés. Nuestros boletines comenzaron a servir como una referencia importante para periodistas, activistas por los derechos humanos, académicos y trabajadores de la sociedad civil.

Con el tiempo, diversificamos nuestro trabajo, y comenzamos a producir tres publicaciones regulares: The News Bulletin, que resume las principales novedades; Data Bulletin, que analiza estadísticas oficiales para destacar tendencias; y Parliamentary Monitoring Bulletin, a través del cual seguimos de cerca actividades legislativas relacionadas con las cárceles en la Gran Asamblea Nacional de Turquía. También publicamos artículos temáticos sobre grupos vulnerables para conmemorar fechas importantes como el mes del Orgullo, el Día Mundial del Refugiado, el Día Internacional de la Mujer y el Día de la Solidaridad con las Víctimas de Tortura.

Las dificultades y el futuro de la edición independiente

Evidentemente, trabajar en este campo no es fácil. Las cárceles son, por naturaleza, instituciones cerradas difíciles de supervisar. El acceso a la información es limitado, la información oficial está fragmentada, y los procesos burocráticos son lentos. Además, abordar estos problemas sensibles en un clima político en el que la sociedad civil está bajo presión involucra gestionar el riesgo de encontrar obstáculos legales o técnicos en cualquier momento. Asegurar recursos financieros para sostener periodismo independiente es otro desafío.

A pesar de esto, Agenda Prisión me enseñó algo importante sobre periodismo. Pensaba que la misión fundamental del periodismo era producir información. Sin embargo, hoy creo que existe otra responsabilidad que es igual de importante: transformar la información compleja en información que las personas pueden utilizar. Porque que una estadística por si sola no cambia a la sociedad. Pero cuando vemos a las historias de vida detrás de la estadística, podemos empezar a hablar de violaciones de derechos humanos y soluciones.

En el próximo periodo, mientras reforzamos nuestras publicaciones en turco, también queremos desarrollar en profundidad nuestro boletín en inglés, para poder conectar de manera más eficiente las iniciativas de la sociedad civil en Turquía con redes internacionales de derechos humanos. No importa cuán físicamente distante estén las cárceles de la sociedad, los derechos de quienes ahí viven son universales. Creemos que el acceso a la información es un derecho fundamental, no un privilegio.