La nonagenaria sigue levantándose a las 4.30 de lunes a domingo para ayudar en el quiosco familiar, uno de los 250 que resisten en una ciudad que tenía el doble hace 10 años
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La nonagenaria sigue levantándose a las 4.30 de lunes a domingo para ayudar en el quiosco familiar, uno de los 250 que resisten en una ciudad que tenía el doble hace 10 años

La nonagenaria sigue levantándose a las 4.30 de lunes a domingo para ayudar en el quiosco familiar, uno de los 250 que resisten en una ciudad que tenía el doble hace 10 años