¿Hasta qué punto mis padres pueden convertirse en mis amigos?
La llegada a la vida adulta puede transformar el vínculo vertical con nuestros progenitores en otro más simétrico y cercano a una amistad. Pero, aunque esa relación de horizontalidad se construya de forma saludable, hay un límite que no desaparece
La llegada a la vida adulta puede transformar el vínculo vertical con nuestros progenitores en otro más simétrico y cercano a una amistad. Pero, aunque esa relación de horizontalidad se construya de forma saludable, hay un límite que no desaparece