Las mujeres rana tharu preservan el cuidado, la cultura y la memoria viva entre generaciones
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Ama de casa rana tharu con vestimenta tradicional. Foto: Bikram Rana Tharu. Usada con autorización.
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En 2007, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que estableció un marco fundamental para promover y proteger los derechos de los pueblos indígenas. Un componente central de la Declaración es proteger las identidades propias y la integridad cultural de los pueblos indígenas, lo que incluye derechos como practicar, revitalizar y transmitir sus instituciones, tradiciones y costumbres culturales.
La autodeterminación es otro principio fundamental de la Declaración de Naciones Unidas de 2007. Reconoce las tradiciones ancestrales de autogobierno, la toma de decisiones autónoma y la autosuficiencia institucional de los pueblos indígenas, y afirma su derecho a definir sus propias prioridades políticas, económicas, sociales y culturales, y a ser sus propios custodios.
En las aldeas de Kailali y Kanchanpur, en el extremo occidental del Terai de Nepal, las mujeres rana tharu comparten una identidad cultural distintiva a través de la lengua, la vestimenta tradicional, las joyas ancestrales, los cantos, los rituales y los sistemas alimentarios, en un momento en que la migración, la urbanización y el cambio social amenazan muchas tradiciones indígenas. De este modo, configuran una narrativa implícita que les da un papel fundamental en la preservación del patrimonio cultural rana tharu.
Narrativa: Las mujeres son guardianas esenciales del patrimonio cultural rana tharu
Para muchos niños, el primer contacto con la lengua rana tharu llega de la mano de sus madres y abuelas. Las conversaciones domésticas, las canciones de cuna, los cantos de boda y los cuentos populares siguen siendo espacios fundamentales donde la lengua sobrevive y florece.
A medida que la educación formal y los medios priorizan cada vez más el nepalí y el inglés, las mujeres suelen convertirse en la última línea de defensa contra la pérdida de las lenguas locales. Las mujeres mayores transmiten a las generaciones menores historias sobre los ancestros, los bosques, la agricultura y la vida comunitaria, lo que mantiene la lengua conectada con la cultura y la memoria.

Captura de video “Concurso de canciones de Teej 2077: La melodiosa y conmovedora canción de Rambeti Rana, ganadora del primer lugar” del canal Ranatharu.com. Uso legítimo.
El papel de las mujeres rana tharu como guardianas culturales va más allá de la preservación de la lengua. En un video de YouTube de Ranatharu.com, Sarswati Rana felicita a Rambeti Rana, ganadora de un concurso de cantos teej. En el video, Rambeti Rana luce vestimenta tradicional. Los textiles rana tharu presentan intrincados bordados florales y abstractos, coloridos pompones, borlas y creativas composiciones con retazos. Estos elementos vibrantes muestran las tradiciones artísticas de la comunidad, su ingenio y capacidad para aprovechar los recursos disponibles, sus creencias y rituales, y su profunda conexión con la naturaleza y la fauna silvestre. Cada diseño lleva un significado cultural y cuenta una historia transmitida de generación en generación, en gran medida por mujeres. Las joyas que acompañan la vestimenta reflejan los vínculos históricos de la comunidad rana tharu a lo largo de una región que hoy abarca Nepal y el norte de India. Cada pieza guarda historias de comercio, migración, linaje familiar y continuidad cultural.

Imagen creada por Global Voices con Canva Pro, a partir de fotografías de monedas de la era británica en India y del período de dominio musulmán, utilizadas en la vestimenta tradicional de las mujeres Rana Tharu. Fotos: Bikram Rana Tharu. Usadas con autorización.
Jeevan Rana, vicepresidente de la Comisión Provincial de Política y Planificación de la provincia de Sudurpashchim, declaró a Global Voices sobre la vestimenta tradicional:
The traditional clothes of Rana Tharu women and men is far more than clothing it is a living expression of our identity, history, and collective memory. By wearing and preserving these traditional garments, we honor our roots and pass on the rich cultural legacy of the Rana Tharu community to future generations.
La vestimenta tradicional de las mujeres y los hombres rana tharu es mucho más que ropa: es una expresión viva de nuestra identidad, nuestra historia y nuestra memoria colectiva. Al usar y preservar estas prendas tradicionales, honramos nuestras raíces y transmitimos el rico legado cultural de la comunidad rana tharu a las generaciones futuras.
En el video, Rambeti Rana interpreta un canto teej, que las mujeres entonan tradicionalmente durante el festival hindú de los teej. Entre los rana tharu, las mujeres realizan el ayuno teej por la salud, la prosperidad y la longevidad de sus hermanos y sobrinos varones. Esta práctica difiere de las prácticas de la mayoría de otras comunidades hindúes, en las que tradicionalmente las mujeres ayunan por el bienestar y la longevidad de sus esposos o con la esperanza de encontrar un esposo ideal.
La narrativa que pone a las mujeres en el centro de la transmisión de la tradición se sostiene sobre todo a través de acciones e, implícitamente, en las dinámicas y expresiones cotidianas de la comunidad rana tharu.
Las celebraciones del Hori (Holi) de los rana tharu son otro espacio cultural clave donde las mujeres expresan y celebran su herencia a través de la vestimenta y sus acciones. Al Hori se le considera el festival más importante de la comunidad, y se distingue porque dura más de 38 días con fases diferenciadas. Las celebraciones comienzan con el Zinda Hori, que significa «Hori viviente», y marca el inicio de este período ceremonial y festivo.
El contexto detrás de la narrativa
Los rana tharu son una comunidad diferenciada dentro de la amplia población tharu de Nepal, concentrada principalmente en la región del Terai. Son uno de los cinco grandes grupos tharu presentes en su mayoría en Nepal, junto con los kathariya, los dangaura, los chitwan (Chitwaniya) y los kochila tharu. De estos grupos, los kochila son los que tienen la distribución geográfica más amplia.
Los rana tharu sostienen que descienden de los rajput y que migraron desde Chittorgarh, India, aunque algunos académicos descartan esta versión y sostienen que el mito se origina en un relato de «ascenso de casta».
Más allá de si el origen de los rana tharu en Chittorgarh, India, es un hecho comprobado por la historia o no, la memoria colectiva de la comunidad mantiene el relato de la ascendencia rajput, transmitido por las mujeres que huyeron hacia Sukala, la actual Shuklaphanta en el Terai de Nepal, tras la invasión musulmana de Chittorgarh, India. Según la publicación de Lai Ming Lam «Tierra, sustento y transformaciones de la identidad rana tharu en el extremo occidental de Nepal, la historia oral que cuentan los rana tharu documenta que «había una joven brahmán en el grupo, y se enamoró de uno de los sirvientes», uno de los criados del rey que también formaba parte del grupo que huía, y que, como consecuencia de su posición de casta superior, «se acordó que su esposo nunca podría entrar a la cocina cuando ella cocinara», lo que ubicó a las mujeres en una posición más alta.
Más allá de preservar la lengua, la vestimenta, las joyas y las tradiciones alimentarias, las mujeres rana tharu cumplen un papel central en mantener la vida religiosa y ritual. Sus responsabilidades abarcaban los rituales agrícolas ligados a la siembra, la plantación y la cosecha, y las plegarias y las ofrendas buscan fertilidad, prosperidad y protección para los cultivos y el ganado. Las mujeres también están a cargo del culto semanal regular, de los rituales estacionales dedicados a las deidades y de las ceremonias familiares periódicas, incluidos los rituales que se hacen cada tres años en honor de las deidades y que reafirman los lazos ancestrales y espirituales.
Entre las décadas de 1950 y 1970, los programas de reasentamiento y la migración hacia el Terai occidental de Nepal transformaron significativamente los patrones de posesión de la tierra y asentamiento. Muchas familias rana tharu perdieron tierras que poseían según el derecho consuetudinario mientras los migrantes adquirían terrenos. Además, la creación y posterior expansión de la reserva de vida silvestre de Shuklaphanta desplazó a familias de sus asentamientos y tierras de cultivo ancestrales.
La fragmentación de la tierra por herencia es uno de los grandes problemas que enfrentan los rana tharu. Como la tierra se divide entre los hijos varones y después entre hermanos varones y sus descendientes, las parcelas se vuelven más pequeñas y menos viables desde el punto de vista económico. Combinada con la pérdida de tierras y el crecimiento poblacional, esta fragmentación ha debilitado la base agrícola de la comunidad, reducido la productividad de las fincas y aumentado la dependencia del trabajo asalariado, la migración y otras formas de sustento no agrícolas.
La educación también ha sido un desafío de largo plazo para los rana tharu. Históricamente, el acceso limitado a la educación y la prioridad que se da a la agricultura y a las necesidades económicas inmediatas restringieron el avance educativo. Aunque hoy la educación se valora cada vez más, estas desventajas históricas siguen siendo visibles en la relativamente baja representación de los rana tharu en la educación superior, la administración pública, las profesiones y los espacios de toma de decisiones, lo que limita su influencia política y administrativa.
Las restricciones sobre los bosques, las tierras de pastoreo, los humedales y otros recursos comunitarios han alterado los oficios y modos de vida tradicionales de los rana tharu. El menor acceso a la madera, el bambú, los juncos, las pajas y otros materiales ha dificultado cada vez más prácticas como el tejido de cestas, la producción de artículos domésticos y la construcción tradicional de viviendas.



