Cuatro años después del acuerdo que puso fin a una guerra que dejó cientos de miles de muertos, las fuerzas federales y los rebeldes volvieron a enfrentarse en el norte de Etiopía. La ruptura con Eritrea, las tensiones con Egipto por el Nilo y las acusaciones cruzadas con Sudán alimentan el temor a que la crisis traspase las fronteras del país.

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