El NetLab de la Universidad Federal de Río de Janeiro ha estado siguiendo de cerca cómo se desarrolla esta elección en las redes sociales
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Imagen de Global Voices, creada con Canva Pro.
En medio de una serie de escándalos de corrupción, las elecciones generales 2026 de Brasil también se vieron inundadas de titulares sobre el rol de las empresas de medios sociales en la campaña. Los usuarios que apoyaban la candidatura del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, candidato de centro izquierda que postula a la reelección, han informado de una repentina caída de visualizaciones de sus historias de Instagram cuando publica sobre política. Dicen que Meta AI se negó a generar imágenes que presentaban el nombre y el número del partido de Lula, pero que se cumplió con la misma solicitud para Flávio Bolsonaro, el oponente de extrema derecha e hijo del encarcelado expresidente Jair Bolsonaro.
El 16 de octubre, Meta admitió problemas técnicos en sus plataformas que afectaron cómo se entregó el contenido a favor de Lula a los usuarios. Como informó Associated Press, pese a reconocer “fallos técnicos globales, estrictas medidas contra el fraude y cumplimiento regulatorio antes que supresión específica”, la empresa que es propietaria de Instagram, WhatsApp y Facebook negó todo sesgo político.
Lula presentó un reclamo contra Meta en el que acusó a la empresas de usar algoritmos sesgados y restricciones de IA para favorecer a Bolsonaro antes de las elecciones, y un juez del máximo ente electoral del país resolvió que Meta debe adoptar medidas para garantizar un trato igualitario.
Brasil tiene una población estimada de 214 millones de personas, y es un importante mercado para plataformas de medios sociales. Es el segundo país en cantidad de usuarios de WhatsApp, e internet fue un componente fundamental del ascenso de Jair Bolsonaro hace casi diez años.
Para entender el actual panorama electoral, Global Voices conversó con Nicole Sanchotene, coordinadora de proyectos de NetLab, laboratorio de investigación en la Universidad Federal de Río de Janeiro que ha publicado informes sobre el impacto de las grandes empresas de tecnología en la campaña electoral. La conversación se ha editado en aras de la extensión y claridad.
Global Voices: ¿Qué han identificado en los recientes informes de NetLab sobre las elecciones?
Nicole Sanchotene: É muito difícil avaliar o impacto e os possíveis efeitos para a disputa eleitoral e para a percepção das pessoas. O problema central que a gente tem apontado é sobre transparência, uma certa normalização de possíveis ilícitos eleitorais, pontos que são consenso na resolução do TSE (Tribunal Superior Eleitoral) e não estamos vendo cumprimento pleno das plataformas.
O Kwai, que é uma plataforma com ampla adesão no Brasil, tem mais de 60 milhões de usuários, é bastante usado pelas classes C e D, fez uma parceria com o TSE e não está adequado. Não atende a requisitos básicos, a biblioteca de anúncios político-eleitorais tem falhas no tipo de dado que entrega. A gente tem chamado essas práticas de transparência de fachada.
Cada uma das plataformas tem um problema específico. Seja por dados incompletos, seja pela veiculação ou recomendação de conteúdo que não deveria ser recomendado. O que a gente vê é que elas não estão respeitando plenamente o que é exigido pelas normas brasileiras para garantir um mínimo de condições de igualdade para os candidatos, condições que permitam um ambiente de informação, de propaganda, seguro para os usuários e para a disputa eleitoral.
Nicole Sanchotene: Es difícil evaluar el impacto y posibles efectos en la disputa electoral y la percepción del pueblo. El asunto central que hemos señalado es la transparencia, una cierta normalización de posibles prácticas electorales ilícitas, asuntos en los que estamos de acuerdo con la resolución del Tribunal Superior Electoral (máxima corte electoral de Brasil) y no vemos que las plataformas cumplan totalmente.
Kwai, plataforma ampliamente usada en Brasil, con más de 60 millones de usuarios y que usan en gran parte los sectores C y D [grupos de bajos ingresos y la base de la pirámide socioeconómica], se asoció con el tribunal electoral, y todavía no se ha adecuado. No cumple con los requisitos básicos; su biblioteca para anuncios políticos y electorales tiene fallos en los datos publicados. Hemos llamado a esto ‘fachada de transparencia’.
Cada plataforma tiene un asunto específico. Datos incompletos, publicación o recomendación de contenido que no se debería recomendar. Lo que estamos viendo es que no están cumpliendo totalmente las normas brasileñas para garantizar condiciones mínimas de igualdad para los candidatos, ni condiciones que permitan un entorno de información y publicidad seguro para los usuarios y la propia contienda electoral.
GV: ¿Qué tan importantes son esas plataformas en la vida diaria de los brasileños?
NS: Tem um relatório da Reuters que mostra como as pessoas se informam cada vez mais pelas redes sociais, por plataformas como YouTube, Instagram. O WhatsApp é uma fonte onde as pessoas recebem informações de pessoas próximas, e elas tendem a confiar em pessoas próximas. O Brasil é um dos grandes mercados do WhatsApp, diversas camadas das nossas interações sociais, profissionais passam por ali. A gente não tem condições de falar de disputa eleitoral sem passar pelas redes sociais e sem passar especificamente pelas plataformas da Meta.
NS: Hay un informe de Reuters que muestra que la gente recibe información cada vez más de los medios sociales, a través de como YouTube e Instagram. WhatsApp es una fuente por la cual reciben información de quienes tienen más cerca, en quienes tienden a confiar más. Brasil es un gran mercado para WhatsApp; varias capas de nuestras interacciones sociales y profesionales pasan por ahí. No podemos debatir la disputa electoral sin pasar por los medios sociales, sobre todo las plataformas de Meta.
GV: El público ha dicho que ha notado una disminución de visualizaciones de sus historias de Instagram después de publicar sobre política, sobre todo si son de izquierda. El periodista Leandro Demori publicó capturas de pantalla que muestran que sus historias cayeron de un promedio de un millón o 400,000 visualizaciones a 9000. ¿Ustedes han informado al respecto?
NS: Não fizemos nenhuma análise em relação a isso. Mas acho que essa discussão tem a ver com a questão da transparência. Não é exclusivo da Meta. Essas plataformas tomam decisões – quanto um anúncio vai custar, que tipo de conteúdo vai aparecer ou não para um determinado usuário, decisões de moderação – em uma grande caixa-preta. Ninguém sabe como elas são tomadas, não existem mecanismos para fiscalizar.
Um argumento que a gente costuma ver com muita frequência é plataformas falando que são intermediárias, empresas de tecnologia, e estão à disposição para serem usadas por quem quiser. E a gente sabe que não é assim. Elas usam os dados dos usuários para recomendar conteúdo e direcionar anúncios, seguindo uma série de decisões editoriais, como uma curadoria, sem possibilidade de escrutínio.
A venda de anúncios para anunciantes, por exemplo, é um sistema completamente opaco. O anunciante compra o anúncio, existe uma promessa de entrega do conteúdo ao usuário, mas ele não sabe efetivamente se esse conteúdo está sendo entregue. E da mesma maneira, nós pesquisadores, jornalistas, o poder público, não temos como saber como essa distribuição de conteúdo é feita.
Os algoritmos são uma grande caixa-preta. A gente consegue fazer alguns testes, mas sempre no nível experimental, porque não existe uma ferramenta que permita isso. Em condições normais, isso já é muito sério, porque a plataforma decide o fluxo de informações numa sociedade, mas quando se aplica a uma disputa eleitoral, tudo fica ainda mais sério. Pode ser que os candidatos estejam concorrendo em condições que não são iguais.
NS: No hemos analizado esto. Pero creo que se debe hacer con transparencia. No es exclusivo de Meta. Estas plataformas toman decisiones, como cuánto va a costar un anuncio, qué clase de anuncio le aparecerá a un usuario, decisiones de moderación, en una gran caja negra (registro de vuelos). Nadie sabe cómo se hacen, no hay mecanismos para supervisar.
Una discusión que escuchamos mucho es que las propias empresas dicen que hay intermediarios, empresas de tecnología, disponibles para quien quiera usarlas. Y sabemos que no es así. Usan datos de los usuarios para recomendar contenido y dirigir anuncios, según una serie de criterios editoriales, como una edición, sin posibilidad de escrutinio.
La publicidad que se vende a los anunciantes, por ejemplo, es un sistema totalmente opaco. El anunciante compra un anuncio, hay una promesa de que el contenido se entregará al usuario, pero no saben si realmente se entrega. De la misma manera, investigadores, periodistas e instituciones de poder público no sabemos cómo se distribuye el contenido.
Los algoritmos también son una caja negra. Podemos hacer algunas pruebas, pero siempre a nivel experimental, porque no hay una herramienta que lo permita. En condiciones normales, esto ya es suficientemente serio, porque las reglas de la plataforma sobre la información fluyen en una sociedad, pero cuando se aplican a una disputa electoral, es más serio todavía. Hay una oportunidad de que los candidatos estén postulando en condiciones desiguales.
GV: ¿Cómo evalúan el trabajo de la justicia electoral en esta campaña? Recientemente, hemos tenido una batalla de resoluciones para retirar y luego restablecer un canal de WhatsApp a favor de Lula.
NS: O STF [Supremo Tribunal Federal] está no centro do debate sobre as eleições. Alguns ministros que estão no TSE são ministros também do STF, então, a discussão tem sido bastante atravessada por essa disputa de poder dentro dessas instituições. O que a gente tem tentado fazer é entregar dados seguindo o rigor científico.
A gente tem notado que as plataformas têm uma estratégia de política de cooperação e de transparência que funciona quase como um discurso de relações públicas e, na prática, não necessariamente se confirma quando se vai fiscalizar. Existe um discurso, ‘Vamos cooperar, vamos fornecer dados, vamos garantir a isonomia, vamos garantir transparência, vamos garantir o cumprimento das normas,’ e o que a gente vê é que se traduz pouco em algo concreto.
A gente chama isso de transparência de fachada ou de governança de fachada – governance washing.
Por exemplo, nós lançamos um estudo falando sobre anúncios que buscam deslegitimar o processo eleitoral. Vários anúncios que atacavam explicitamente as urnas, falando que as urnas eram fraudulentas, que tinham problemas de software, promovidos por terceiros, em alguns casos por candidatos, e a plataforma simplesmente deixou circular. Porque isso se converte em receita.
São empresas poderosíssimas, do ponto de vista econômico, do ponto de vista político, geopolítico, que têm poder de distribuir, recomendar conteúdo e decidir o que pode e o que não pode, em função dos interesses privados.
NS: El Tribunal Supremo Federal está en el centro del debate durante estas elecciones. Algunos de sus jueces también son parte del Tribunal Supremo Electoral, así que el debate ha estado cruzado por la disputa de poder dentro de estas instituciones. Lo que tratamos es publicar datos con rigor científico.
Hemos notado que las plataformas tienen una estrategia de política de cooperación y transparencia que funciona casi como un discurso de relaciones públicas, y en la práctica, no se aplican necesariamente una vez que le das seguimiento. Hay un discurso: ‘Cooperemos, demos datos, garanticemos isonomía, transparencia, cumplimiento de normas”, y lo que vemos es algo que apenas se traslada a acciones concretas.
Lo llamamos fachada de transparencia o gobernanza, lavada de cara a la gobernanza.
Por ejemplo, publicamos un estudio sobre anuncios que tratan de deslegitimar el proceso electoral. Varios anuncios atacan explícitamente las urnas, decían que hubo fraude, problemas de software, impulsados por terceros, en algunos casos, por candidatos, y la plataforma les permitía circular. Porque se convierte en ingresos.
Son empresas muy poderosas desde un punto de vista económico, político y geopolítico, con el poder de distribuir, recomendar contenido y decidir qué está permitido y qué no lo está, según intereses privados.
GV: Eso nos lleva a otro asunto altamente politizado en Brasil, regular los medios sociales. La extrema derecha lo llama censura, mientras otros grupos dicen que es necesario. Co lo que estamos viendo en esta campaña, ¿hay otro ángulo?
NS: A decisão do STF pela inconstitucionalidade parcial do artigo 19 do Marco Civil, que até então eximia as plataformas de responsabilidade pelo conteúdo publicado por terceiros, trouxe um novo capítulo para a discussão sobre regulação. As plataformas são hoje passíveis de responsabilização no Brasil pelo conteúdo de terceiros, mas a gente não pode pensar em qualquer tipo de regulamentação, sem falar de transparência.
Tem normas, tem deveres e uma série de condições para que elas possam operar, e nenhuma norma funciona se nós não tivermos mecanismos para garantir que está sendo cumprida. E, em caso de não cumprimento, aplicar algum tipo de sanção ou de banimento.
São empresas privadas tomando decisões de acordo com interesses que conhecemos em parte, mas não sabemos como elas são tomadas, como impactam, se favorecem um lado ou não. Não é censura, proibir conteúdos, nada disso, mas criar regras e colocar essas empresas como parte do debate público, porque elas têm um papel central para o debate público.
Nós fizemos dezenas de estudos sobre anúncios fraudulentos que as plataformas deixam circular – conteúdos com fraude, golpes, que querem roubar dados, dinheiro da população, propaganda enganosa. A ideia é fazer com que normas, leis que existem no mundo offline sejam aplicadas às redes sociais reais, para que os usuários estejam em um ambiente seguro.
O que nós temos visto é que as redes sociais, as plataformas, as big techs, não são capazes hoje de oferecer um ambiente seguro para os usuários e, em caso de contextos eleitorais, como é o caso do Brasil agora, elas não são capazes de garantir condições de transparência, de conformidade com as normas que o Brasil estabelece.
NS: La resolución de la Corte Suprema sobre la inconstitucionalidad parcial del artículo 19 del Marco Civil, que hasta hace poco exoneraba a las plataformas de asumir responsabilidad por contenido publicado por terceros, abrió un nuevo capítulo a este debate. Las plataformas ahora pueden asumir la responsabilidad por contenido de terceros en Brasil, pero no podemos hablar de regulación sin transparencia.
Hay normas, deberes y una serie de condiciones que se deben cumplir para que operen, y nada funciona si no tenemos mecanismos para garantizar el cumplimento. Y en caso de incumplimiento, aplicar una sanción y prohibición.
Son empresas que toman decisiones por intereses que solo conocemos parcialmente; no sabemos cómo se toman, su impacto o si favorecen a un lado o no. No se trata de censurar, prohibir contenido, nada de eso, sino de crear reglas y poner estas empresas como parte del debate público, porque tienen un rol fundamental es el discurso público.
Hemos hecho docenas de estudios sobre anuncios fraudulentos que las plataformas permitieron circular: contenido con fraude, estafas, phishing y trampas para robar dinero, publicidad dañina. La idea no es hacer normas ni leyes que ya existan en el mundo fuera de línea para aplicar a los medios sociales, así que los usuarios puedan tener un ambiente sano.
Lo que estamos viendo es que los medios sociales, las plataformas y las grandes empresas de tecnología no pueden ofrecer un espacio seguro para sus usuarios y, en caso de contextos electorales como el de Brasil ahora, no pueden garantizar condiciones transparentes de conformidad con las normas establecidas en Brasil.
GV: Y en un escenario más serio, ¿todos estos elementos que acabas de indicar que pueden definir una elección pueden cambiar el sistema político de un país?
NS: Certamente. Quando nós vemos, por exemplo, gastos de campanhas eleitorais, vemos que as campanhas investem massivamente nas redes sociais. As redes sociais são um termômetro e as orientam enormemente. No portal do TSE, a gente vê esses gastos e estamos falando de cifras de milhões de reais. São investimentos bastante consideráveis.
Um grande divisor de águas foi [o escândalo da] Cambridge Analytica, que usou dados de milhões de usuários para manipular eleições e resultados. Já estamos acumulando quase uma década, de um certo consenso de que parte das eleições se jogam nas redes sociais, que podem sim mudar o voto das pessoas, influenciar. Isso se aplicou durante muitas décadas à mídia de maneira geral, e as redes sociais trazem um grau de sofisticação, de refinamento porque o conteúdo é hiperpersonalizado. O que uma pessoa recebe não é o mesmo que outra de outro perfil. É um grau de refinamento e de capacidade de persuasão capaz de mudar a percepções sobre eleições e candidatos.
NS: Ciertamente. Por ejemplo, cuando vemos los costos de una campaña política, vemos que invierten mucho en medios sociales. Los medios sociales son un termómetro que guían campañas. En el portal del tribunal electoral, podemos ver el dinero gastado, y hablamos de millones de reales [moneda Brasil]. Son cantidades considerables.
Una gran división fue el escándalo de Cambridge Analytica, que usó datos de millones de usuarios para manipular un resultado electoral. Ya tenemos casi diez años de un cierto consenso de que parte de las elecciones se dan en los medios sociales, que pueden cambiar e influenciar en los votos delas personas. Eso se aplicó muchos años a los medios en general, pero con los medios sociales adquirió algo de sofisticación, refinamiento, pues el contenido está hiperpersonalizado. Lo que alguien ve no es lo mismo que ve otra persona con un perfil diferente. Ese nivel de refinamiento y capacidad persuasiva puede cambiar la percepción de elecciones y candidatos.
GV: ¿Qué lección deja esta elección en Brasil?
NS: Vermos plataformas não só como intermediárias, mas como quem decide o que as pessoas vão ver. Elas não são apenas transmissoras de informação, não fazem apenas a mediação. Elas decidem, elas fazem a curadoria, elas usam os nossos dados para isso. E nós não temos a menor ideia de como isso é feito.
Eu acho que a gente precisa ter em mente, a partir dessa eleição e de outras experiências também, que esse é um problema global.
Estamos falando de eleições no Brasil, mas o que a gente vê é a repetição de problemas que já vimos em eleições passadas, com mais ou menos gravidade. São empresas que atuam de maneira global. A maior parte, empresas americanas, que atuam com interesses privados, em alguns casos, abertamente associada ao governo dos Estados Unidos, com relações amplamente reportadas com líderes do governo americano. E não temos nenhum tipo de fiscalização, de transparência, mundialmente, eficaz.
NS: Que podemos ver las plataformas no solo como intermediarios, sino como quienes controlan lo que se verá. No se limitan a transmitir información ni a actuar como meros mediadores. Toman decisiones, seleccionan contenido y usan nuestros datos. Y no tenemos la más mínima idea de cómo lo hacen.
Creo que debemos tener presente, a partir de estas elecciones y también de otras experiencias, que se trata de un problema global.
Estamos hablando de las elecciones en Brasil, pero lo que vemos es que se repiten problemas que ya hemos observado en elecciones anteriores, con mayor o menor gravedad. Se trata de empresas que operan a nivel mundial. La mayoría son empresas estadounidenses que actúan en beneficio de intereses privados y que tienen vínculos ampliamente documentados con líderes del Gobierno de Estados Unidos. Y no tenemos ninguna supervisión ni transparencia a nivel mundial que sea efectiva.






