La aerolínea emiratí registró un beneficio neto de 903 millones de dólares durante el primer semestre, un 66% menos que en el mismo periodo del año anterior. Los cierres del espacio aéreo, las cancelaciones y los desvíos de vuelos por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán afectaron el tráfico de pasajeros, que cayó un 22%, mientras que el encarecimiento del combustible presionó sus resultados financieros.

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