Casi el 98% de las mediciones por hora del estudio superan los umbrales de seguridad de la OMS
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Zona residencial al lado de un gran sitio industrial. Foto de Afrewatch. Usada con autorización.
En República Democrática del Congo, cerca de 1500 estudiantes y 68 trabajadores de la escuela Galaxy en Kolwezi respiran en el aire más contaminado de la región. Su escuela está a menos de 500 metros de un lugar de desechos minero.
Casi el 98% del nivel por hora de partículas finas exceden los umbrales de seguridad de la Organización Mnndial de la Salud. Esta cifra por sí sola confirma lo que revelaron estudios científicos hechos en la zona minera de Lualaba.
A menudo, a República Democrática del Congo se le considera un actor esencial en la transición a la energía verde, en gran parte por los recursos minerales dentro de sus fronteras son esenciales para producir baterías, paneles solares y otra tecnología ecológica. Sin embargo, estudios científicos independientes sobre la dimensión de la contaminación pintan una imagen alarmante del costo ambiental en las zonas mineras de Lualaba.
Con metodologías independientes en laboratorios separados, estudios de Source International (organización italiana especialista en ciencias ambientales), Derechos y Responsabilidad en el Desarrollo y AfreWatch, en colaboración con los catedráticos Célestin Banza Lubaba Nkulu y Arthur Kaniki Tshamala de la Universidad de Lubumbashi llegaron a las mismas conclusiones.
Una investigación publicada en junio de 2026 encontró mucha contaminación de aire y agua, y sedimentos contaminados alrededor de minas de cobre y cobalto. Esto tiene graves consecuencias en la salud para los lugareños, sobre todo niños. Estos estudios sustentan las quejas y argumentos que desde hace años han tenido las comunidades impactadas por las empresas mineras en el sudeste de República Democrática del Congo.
República Democrática del Congo produce cantidades competitivas de cobre y representa el 75% de la producción global de cobalto, mineral esencial para fabricar baterías de vehículos eléctricos y muchas tecnologías de transición energética. Estos estudios se hicireon cerca de los sitios industriales de Tenke Fungurume Mining, COMMUS – Zijin Mining y Mutanda Mining (Glencore).
Por su parte, la Iniciativa de Buena Gobernanza y Derechos Humanos (IBGDH ASBL) cuestionó la incapacidad el Estado congolés de proteger al pueblo de las mineras gigantes de cobre y cobalto. Sostienen que se cometieron violaciones a los derechos humanos con total impunidad. La organización criticó:
Les revenus miniers justifient-ils le sacrifice d'une génération ? À Kolwezi, les vies humaines sont en danger de mort… Le silence des autorités ne serait plus une simple lenteur administrative, mais une complicité tragique.
¿Los ingresos por minería justifican sacrifican a toda una generación? En Kolwezi, las vidas humanas están en peligro inminente. El silencio de las autoridades ya no será un mero retraso administrativo sino una trágica complicidad.
Mortales rastros digitales químicos
En su informe, los investigadores encontraron que las concentraciones de partículas finas (PM2.5 and PM10) exceden rutinariamente la guías de la OMS. En algunos sitios, estos niveles han llegado a ser seis veces superiores al limite aceptable. Casi el 98% de las mediciones horarias del estudio excedieron los límites de seguridad, lo que indica una exposición constante, más que ocasional, a aire potencialmente tóxico.
Uno de los ejemplos más preocupantes involucra a la escuela Galaxy en Kolwezi, a menos de 500 metros del lugar de desechos mineros. Acá, los investigadores registraron unos de los mayores niveles de contaminación del aire del estudio. Cerca de 1500 estudiantes y 68 trabajadores asisten a la escuela todos los días. Hay estudios que muestran que esas partículas tienen un rastro químico característico de los residuos mineros industriales, y descartan el tráfico vial, la combustión doméstica y la minería artesanal como fuentes principales.
Según Nathan Nkulu, líder comunitario que vive en el distrito Musonoi, los hallazgos son alarmantes, y dijo a Global Voices:
Nous vivons dans une situation très difficile du fait de notre proximité avec les installations et les remblais des entreprises KCC et COMMUS, qui nous entourent. Surtout pendant la saison sèche, la poussière toxique envahit nos maisons ; parfois, un véritable nuage de poussière recouvre tout le quartier.
Vivimos en una situación muy difícil por nuestra cercanía con instalaciones y terraplenes de las empresas Empresa de Cobre Kamoto y COMMUS, que nos rodean. Sobre todo, durante la estación seca, el polvo tóxico invade nuestras casas. A veces, una verdadera nube de polvo recubre todo el barrio.
Para Flaviano Bianchini, director ejecutivo de la ONG ambiental Source International, este es un caso de severa contaminación. En su informe, dijo:
Au cours de nos nombreuses années de surveillance de la pollution sur des sitesminiers industriels à travers le monde, ces résultats comptent parmi les plus préoccupants que nous ayons jamais documentés en matière de qualité de l'air.
A lo largo de nuestros numerosos años de vigilar la contaminación en sitios mineros industriales a través del mundo, esos resultados se cuentan entre los más preocupantes que hayamos documentado jamás en materia de calidad del aire.
Contaminación de aire por metales pesados
Más allá de la calidad del aire, los investigadores también destacaron la preocupante contaminación del agua. Se han detectado altas concentraciones de cobre, cobalto, manganeso, arsénico, plomo y hasta uranio en varios ríos, lagos y pozos comunitarios.
Se descubrió que un pozo comunitario en Kolwezi, a 200 metros de lagos de relaves, es cien veces más ácidos que los niveles recomendados, con concentraciones de manganeso que llegan hasta 14 veces el límite de salud. A esos niveles, el manganeso es tóxico para el sistema nervioso central.

Sin agua potable, los habitantes del distrito de Kolwezi usan agua que descargan las empresas mieras. Foto de Simplice Bambe. Usada con autorización.
El profesor Célestin Banza describe los sedimentos contaminados que se acumulan en los cauces de agua como una “bomba de tiempo química”. Según dice, es probable que la exposición crónica de los lugareños plantee graves riesgos a la salud, como trastornos neurológicos, enfermedades renales, envenenamiento crónico y trastornos de desarrollo en los niños.
Desventajas de la transición a energía ecológica
A República Democrática del Congo se le reconoce como un país solución para la transición energética. Sin embargo, quienes viven cerca de empresas mineras a menudo se encuentran atrapados en las garras de minería industrial de cobre y cobalto, abrumados por la intensidad de la actividad en Kolwezi y zonas circundantes.
Según IBGDH, la vegetación está muriendo, por lo que la contaminación es obvia a simple vista. Jardines y cultivos se marchitan, y las familias quedan privadas de sus recursos. La organización señala a Ruashi Mining, empresa que pertenece al grupo chino Jinchuan, y los responsabiliza por la contaminación del aire que ha llegado a ser tan alta que causa sangrados nasales crónicos en los distritos circundantes.
Las minas no solo se expanden, también usurpan comunidades que a la larga cargan la peor parte de la carrera de la transición energética. Algunos distritos se tuercen bajo el peso de la expansión minera y sus operaciones. Otras comunidades simplemente están desapareciendo. Mientras el Estado busca tierras libres para operaciones mineras, desalojan a la fuerza a los habitantes, desplazan a muchos lo que causa que algunos se queden sin hogar.
Poblaciones en riesgo
Los profesionales de la salud de la región han informado de un aumento de tos persistente, sangrado de nariz (epistaxis), irritación de ojos y dificultades respiratorias.
La salud reproductiva de las mujeres que viven cerca de esos sitios mineros han planteado graves inquietudes. Las comunidades han informado de casos de abortos espontáneos, problemas menstruales y trastornos congénitos, que atribuyen a la contaminación del aire. Estos testimonios, que abarcan distritos, aún no están sustentados por una investigación epidemiológica que establezca un vínculo causal directo. Sin embargo, los científicos dicen que es el siguiente paso crucial.
Para Emmanuel Umpula, director ejecutivo de AfreWatch, ya se tiene toda la evidencia necesaria para tomar acción:
Les communautés vivant aux abords de ces mines paient de leur santé, de leurs récoltes et de leurs rivières le prix des ambitions énergétiques mondiales. Elles nous le disent depuis des années, et la science confirme aujourd'hui ce qu'elles affirmaient. Il est temps que les entreprises agissent, et que le gouvernement de la RDC renforce l'application de ses lois environnementales.
Las comunidades que viven cerca de esas minas pagan con su salud, sus cosechas y sus ríos el precio de la ambición energética mundial. Lo dicen desde hace años, y la ciencia confirma hoy lo que afirmaban. Es tiempo de que las empresas intervengan, y que el Gobierno de República Democrática del Congo refuerce la aplicación de sus leyes ambientales.
Por su parte, para sostener la transición energética, la demanda global por cobre y cobalto sigue aumentando. Nuevos datos científicos han reavivado el debate sobre las responsabilidades ambientales y sociales de los operadores mineros en República Democrática del Congo. Por ahora, el principio contaminador pagador permanece como un compromiso que las comunidades impactadas por la minería de cobre y cobalto siguen esperando qie se aplique.






