Los intentos de incursión de las Fuerzas de Seguridad Fronteriza indias se extienden a lo largo de la frontera terrestre de Bangladesh, y afecta los cuatro extremos del mapa

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Originalmente publicado en Global Voices en Español

India–Bangladesh Friendship Gate in Tamabil-Dawki Border. Image via WIkipedia by Ankan.

Puerta de la Amistad India–Bangladesh en la frontera Tamabil-Dawki, al noreste de Bangladesh. Imagen vía Wikipedia de Ankan (CC BY-SA 4.0).

Este artículo incluye entrevistas e infografía de Amatullah Sumaya, Aronee Ayub, Nusaiba Nawaz, Sampoorna Ganguly y Sayeeda Nowshin para el curso de periodismo de datos de la Universidad de Humanidades de Bangladesh.

En junio de 2026, un discapacitado de 55 años apareció en el lado bangladesí de la frontera India-Bangladesh en Chapainawabganj. Para cuando la Guardia Fronteriza de Bangladesh llegó hasta donde estaba, una multitud lo había rodeado.

No podía sostener un bolígrafo, no porque no supiera escribir sino porque no tenía dedos para agarrarlo.

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“El asunto llamó nuestra atención después de que a Shreejib Kumar Singh lo encontraron en el lado de Bangladesh de la frontera en la zona de Chapainawabganj”, dijo a Global Voices el funcionario a cargo de la estación policial de Gomastapur en entrevista por WhatsApp en agosto, al recordar cómo se denunció el incidente a la Policía.

According to the information we received, he had entered Bangladesh from the Indian side.

Según la información que hemos recibido, entró a Bangladesh por el lado indio.

Pero Singh contó una historia muy diferente de cómo llegó ahí. Le dio a la Policía una dirección en India: Shamsahapur, en la estación policial Uda Kishanganj en el distrito Madhepura de Bihar. Se identificó como ciudadano indio y dijo tener documentos que lo demostraban, incluida la tarjeta Aadhaar.

Singh told us that he was an Indian citizen and that Indian authorities had flagged him as a Bangladeshi national and pushed him across the border into Bangladesh.

Singh nos dijo que era ciudadano indio y que las autoridades indias lo identificaron como ciudadano bangladesí y que lo empujaron por la frontera a Bangladesh.

Según el funcionario, Singh se quedó firme en ese lugar.

“Negó haber cruzado voluntariamente la frontera. Su posición era que lo habían llevado a la frontera y lo habían empujado a Bangladesh”, dijo el guardia fronterizo.

Lo que ocurrió después transformó el cruce de una frontera disputada en un caso penal.

En el lado de Bangladesh, Singh pasó a ser acusado en un caso presentado en la estación policial de Gomastapur, caso 19, G.R. 128, de acuerdo con la sección 4 de la ley de control de entrada de 1952. Los registros policiales indican que el presunto incidente ocurrió alrededor de las 12:30 horas del 23 de junio de 2026.

“Este asunto está ahora ante el juzgado, la decisión final llegará con un proceso legal”, dijo el funcionario.

El caso de Singh está dentro de un libro de ocurrencias que ha crecido rápidamente en los años recientes.

Cinco esquinas, un patrón

Desde la transición política en Daca luego de la revolución del monzón en agosto de 2024, la frontera terrestre que separa a India y Bangladesh ha resurgido como uno de los puntos críticos conflictivos en las relaciones bilaterales del sur de Asia, en gran parte por la práctica que las autoridades bangladesíes llaman “empujón” y que los comentaristas indios con más frecuencia describen como “retroceso”.

La frase denota la transferencia informal, extralegal de personas en la frontera que hacen las Fuerzas de Seguridad Fronteriza india sin seguir los procedimientos de verificación y repatriación que ambos Gobiernos habían acordado.

Los intentos de empujones de las Fuerzas de Seguridad Fronteriza se extiende por la tierra de la frontera de Bangladesh, y llega a los cuatro bordes del mapa.

Infographics designed by Amatullah Sumaya, Aronee Ayub, Nusaiba Nawaz, Sampoorna Ganguly, and Sayeeda Nowshin for this investigation under the Data Journalism Course at the University of Liberal Arts Bangladesh. Used with permission.

Infografía diseñada por Amatullah Sumaya, Aronee Ayub, Nusaiba Nawaz, Sampoorna Ganguly, y Sayeeda Nowshin para investigación en el curso de periodismo de datos de la Universidad de Humanidades de Bangladesh. Usada con autorización.

En el norte, los distritos de frontera de Rangpur absorbieron al menos 11 intentos entre junio de 2025 y julio de 2026, difundidos por Lalmonirhat, Dinajpur, Thakurgaon, Kurigram y Panchagarh. Solo en la frontera de Haribhasa en Panchagarh se tomó a 23 personas entre el 12 y 13 de agosto de 2025, uno de los cuatro empujones coordinados esa noche. Los puntos Roumari y Datbhanga de Kurigram registraron dos intentos más en junio de 2026.

La división de Rajshahi tiene los intentos más duros y firmes. La frontera de Chapainawabganj tuvo seis empujones en 14 meses, a través de Chowka, Charaldanga, Bholahat, Gomastapur, Rokonpur  y Charaldanga, con ocho, 20, 17, una, 20 y siete personas  afectadas respectivamente.

El distrito de Naogaon dio cuenta de cuatro nuevos incidentes en Dhamoirhat, Sapahar y Shitalmath, lo que lleva a un total de 43 personas.

Moulvibazar, en el noreste, registró cuatro empujones en Sreemangal, Murichhara, Bakshitila y Kachurgul, lo que movilizó a 52 personas entre junio de 2025 y julio de 2026, además de una parte de dos denuncias multidistritales que abarcaban a 280 y 62 personas.

Khagrachhari, en el sureste, cuenta una historia diferente. Aparece solo dos veces, la dos en mayo de 2025, cuando empujaron a 38 personas a través de su frontera con Habiganj, y apareció en el informe de 280 personas. Después de eso, no hay incidentes de ese distrito, un marcado contraste a la presión constante que se ve en otros lugares.

Satkhira, en el suroeste, muestra un método distinto. Ambos registraron intentos, 23 personas en Kushkhali en mayo de 2026 y entre 15 y 20 a través de las rutas fluviales de Sundarbans en junio, quedaron totalmente bloqueadas por las Fuerzas de Seguridad Fronteriza. A diferencia de los pesados corredores terrestres del norte, estos corredores atraviesan agua, y ambos han tenido intentos fallidos en la línea.

Juntas, las cinco esquinas confirman una conclusión: los empujones no son incidentes aislados sino una estrategia coordinada a lo largo de la frontera, que Rajshahi absorbe la presión más firme, mientras Khagrachhari y Satkhira muestran que la geografía moldea método y resultado.

Un patrón que surge en torno a las elecciones

Según la Guardia Fronteriza de Bangladesh, India empujó a más de 2300 a Bangladesh entre el 7 de mayo de 2025 y fines de enero de 2026, incluidas más de cien personas que después se supo que eran ciudadanos indios.

Reiteradamente, la Guardia Fronteriza de Bangladesh pidió a las Fuerzas de Seguridad Fronteriza india que dejara de lado estos empujones unilaterales y que usaran canales oficiales de repatriación, pero estas solicitudes fueron ignoradas en conversaciones sucesivas.

Según funcionarios de la Guardia Fronteriza de Bangladesh, el ritmo de los intentos de empujones casi se ha duplicado después de la victoria del gobernante Partido Popular indio en la asamblea electoral de Bengala Occidental en abril de 2026, y personal y lugareños frustraron docenas de intentos en un solo mes.

En un intento en Chapainawabganj, supuestamente 20 personas —once mujeres, cinco hombres y cuatro menores— fueron llevadas a la frontera ante una patrulla de la Guardia Fronteriza de Bangladesh y los regresó. En otro intento, dejaron varadas más de un día a 28 personas en la línea cero cerca de Gomastapur.

Estas cifras toman un nuevo significado cuando se comparan con los ciclos electorales en Bangladesh e India.

El 12 de febrero de 2026, Bangladesh tuvo sus primeras elecciones parlamentarias desde el derrocamiento de Sheikh Hasina, ocurrido en agosto de 2024, y el Partido Nacionalista de Bangladesh, dirigido por Tarique Rahman, obtuvo una clara mayoría parlamentaria. Rahman prestó juramento como primer ministro cinco días después.

Tres meses después, Bengala Occidental tuvo elecciones. El Partido Popular Indio, que hizo de la inmigración ilegal un punto central de su campaña y se comprometió a “detectar, borrar y deportar” a migrantes bangladesíes indocumentados, ganó una mayoría en la Asamblea estatal, y formó el primer gobierno del Partido Popular Indio en Bengala Occidental.

Las dos elecciones, que fueron bastante seguidas, moldearon la frontera casi inmediatamente.

El rastro de papel detrás del empujón

Las elecciones para la Asamblea Legislativa de Bengala Occidental de 2026 destaca documentación oficial que ambos Gobiernos mencionan que forman la base de la ley de reforma de la ciudadanía de 2019.

Esa maquinaria se ha movido a Bengala Occidental de una forma nueva. Un “repaso intensivo especial” de listas electorales funciona como un registro nacional de ciudadanos con otro nombre, lo que revive temores que recorrieron Assam hace diez años: eliminar un registro a través de un error administrativo y no a una irregularidad.

Partidos opositores en Bengala Occidental dicen que se eliminaron cerca de millones de nombres en la revisión, lo que afectó desproporcionadamente a los electores minoritarios. Después de la victoria en Bengala del Partido Popular Indio, el Gobierno estatal ordenó acciones de represión a migrantes indocumentados y anunciaron centros para quienes esperaban la deportación; se aplica solo a bangladesíes musulmanes, pues la reforma de la ley de ciudadanía exonera a otras religiones.

El ministro del Inferior de la Unión, Amit Shah, ha descrito esto como una política de “detectar, borrar y deportar”, y lo enmarca como demografía y seguridad nacional antes que política. El Gobierno de India, por su parte, insiste en que simplemente está aplicando la ley nacional.

Indo-Bangladesh Border in Dakshin Dinajpur, West Bengal, India.

Frontera India-Bangladesh en Dakshin Dinajpur, Bengala Occidental, India. Imagen vía Wikipedia de Arupparia (CC BY-SA 4.0).

En las conversaciones de directores generales en junio, el lado indio sostuvo que repatriaba a extranjeros ilegales a través de procedimientos establecidos, pese a que la delegación de Bangladesh calificó la práctica de ilegal, inhumana y un quebrantamiento del derecho internacional, desacuerdo que ningún lado ha resuelto.

El costo humano de una narrativa política

Human Rights Watch (HRW) ha destacado repetidamente que las autoridades indias están expulsando a cientos de musulmanes que hablan bengalí, muchos de los cuales son ciudadanos indios, sin debido proceso. Naciones Unidas también ha instado a ambos Gobiernos a resolver la disputa por medio de diálogo y no por acción unilateral.

“Naturalmente, esto aumentará más el sentir contra India en Bangladesh”, dice Imtiaz Ahmed, analista de relaciones internacionales, en comentarios a Channel 24. “Los dos vecinos no pueden coexistir a través de un ciclo de presión y contrapresión”.

En el terreno, el lenguaje se vuelve operativo antes que político.

En junio, la quincuagésima séptima conferencia de las BGB-Fuerzas de Seguridad Fronteriza indias preparó una declaración conjunta, una promesa de eliminar las muertes en la frontera y un compromiso de reducir la “infiltración” a cero, lenguaje casi idéntico a compromisos hechos en rondas anteriores que nunca se cumplieron.

Horas después de esa declaración, las Fuerzas de Seguridad Fronteriza indias mataron a un bangladesí cerca de la frontera, lo que destaca lo lejos que este acuerdo está de la realidad en el terreno que debe regir.

Con un gobierno dirigido por el Partido Nacionalista de Bangladesh ahora en Daca y un gobierno del Partido Popular Indio recién instalado en Calcuta, la frontera ya no está entre ministerios del Exterior, está dentro de cálculos electorales de dos partidos gobernantes a la vez.