Muchas cosas han cambiado desde que Xi Jinping y Donald Trump se vieron en mayo por última vez. El presidente estadounidense sigue enfrascado en una guerra en Irán y enfrenta unas elecciones de medio término con su aprobación en caída. Mientras que su homólogo chino, también con dificultades económicas, llega sin presiones internas y con una mejor imagen a nivel mundial. Sobre la mesa, la posibilidad de ampliar la tregua comercial que vencerá el 10 de noviembre.

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