El 17 de septiembre, alumnos franceses de secundaria empezaron a protestar contra la degradación de las condiciones de estudio en sus institutos. Un mes después, el movimiento estudiantil se ha convertido en uno de los mayores que ha conocido Francia, agrupando a varios sectores de la sociedad. Las protestas han dado lugar a violentos disturbios y toques de queda en varias ciudades.

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