La política de infraestructuras de internet es un tema de discusión cada vez más presente en el debate sobre estrategia militar y en la toma de decisiones políticas.
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Captura de pantalla del mapa de la infraestructura de internet en 2026, de kmcd.dev. Uso legítimo
Por Alli Armijo
Este articulo es parte de la serie Spotlight de Global Voices de octubre de 2026 “Gigantes tecnológicos y autoritarismo”. Esta serie explora cómo las empresas gigantes de tecnología facilitan y obstaculizan a Gobiernos y prácticas autoritarias, y cómo estas decisiones influyen en los países en desarrollo. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
Internet siempre ha sido algo engañoso. Como abarca masas de agua, pantallas y zonas horarias, existe en una pluralidad cada vez más moldeada por las grandes empresas tecnológicas. Y los cables son los que lo hacen posible; los cables son su sistema nervioso.
Con más de 600 cables de internet submarinos activos y en proyecto que abarcan más de 1.5 millones de kilómetros en todo el mundo, la mayor parte de la infraestructura submarina es propiedad y está operada principalmente por monopolios tecnológicos estadounidenses, a saber: Google, Amazon, Meta y Microsoft.
Esta infraestructura se extiende en gran medida a lo largo de las rutas transatlánticas de los barcos de esclavos y de extracción de petróleo, y está vinculada algorítmicamente a un legado de violencia colonial y prácticas laborales explotadoras.
Cables submarinos
Tres años después de que internet se pusiera a disposición del público, el Gobierno de Estados Unidos aprobó la ley de telecomunicaciones de 1996, que incentivaba a las empresas independientes y a los servicios de comunicaciones a competir en el mercado mundial. La flexibilización de las normas y la eliminación del límite máximo de propiedad de emisoras de radio crearon más oportunidades para que los conglomerados de medios, la mayoría de los cuales están financiados por empresas tecnológicas privadas, poseyeran, gestionaran e influyeran en los contenidos dirigidos al público.
Esto sigue siendo así actualmente, ya que Google, Amazon, Meta y Microsoft actualmente son propietarios de algo más del 75% de los cables submarinos de todo el mundo. Estas empresas controlan por dónde fluye físicamente la información y las plataformas a través de las cuales circula dicha información, es decir, esos datos.
La creciente importancia de los cables submarinos en la política militar y económica de grandes potencias mundiales como Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita da un punto de partida para comprender la relación corrosiva, aunque de dependencia mutua, que existe entre la inteligencia artificial y la infraestructura petrolera.
En 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones anunció la ley de transparencia en las comunicaciones y la tecnología como una actualización de la ley de redes de comunicaciones seguras y fiables de 2019, ampliando la lista de control de la Comisión sobre “tecnología y equipos maliciosos de adversarios extranjeros” para incluir a China, Rusia, Corea del Norte e Irán. Esta medida surge como respuesta a las restricciones impuestas por Irán al paso por el estrecho de Ormuz, punto crucial para el transporte mundial de petróleo y para la infraestructura de cables submarinos, en la que Estados Unidos ha hecho una inversión significativa.
IA e infraestructuras petroleras
No habíamos visto un auge de este tipo en la inversión en cables submarinos desde que internet se abrió al público en 1993, lo que supuso un cambio efectivo de la esfera digital, que pasó de ser un espacio privatizado para las comunicaciones militares a convertirse en un espacio público. Por aquella época, empresas como Amazon y eBay aparecieron en la red junto con salas de chat, motores de búsqueda y medios independientes y, a su vez, la esfera digital entró en los hogares de quienes podían pagarlo.
Hoy en día, la política de infraestructuras de internet está cada vez más presente en la estrategia militar y en la toma de decisiones políticas. Al parecer, China ha pedido a Irán que le ayude a defenderse de los ataques hutíes a lo largo de la costa del mar Rojo y en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, ya que las exportaciones de petróleo de Saudi Aramco, en las que ha invertido 4000 millones de dólares, siguen siendo vulnerables. Empresas chinas y con sede en Estados Unidos, como Alibaba, Amazon, IBM, Google y Microsoft mantienen algunas de las mayores inversiones en el Consejo de Cooperación del Golfo, con Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos como los países con más proyectos de centros de datos y de nube.
Esta infraestructura de internet está estrechamente vinculada a la infraestructura petrolera, ya que los sistemas de gas natural que se utilizan cada vez más para mantener en funcionamiento los centros de datos de Estados Unidos están optimizados por IA, lo que en la práctica supone un saqueo de las plataformas físicas y digitales a través de las cuales las comunidades locales se conectan y se expresan. A nivel atómico, el petróleo crudo está compuesto casi en su totalidad por hidrocarburos, cuya optimización se ha hecho mediante IA en forma de herramientas de perforación de pozos y evaluaciones ambientales.
IA en el Golfo
En abril de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un compromiso de inversión por valor de 600,000 millones de dólares en sistemas tecnológicos y de defensa con Arabia Saudita. Ese mismo mes, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita puso en marcha HUMAIN, empresa de IA integrada verticalmente que desarrolla un modelo de aprendizaje de idiomas con el árabe como lengua principal, cuya infraestructura informática se encuentra íntegramente en Arabia Saudita.
En marzo de 2026, HUMAIN anunció una alianza con Turing, laboratorio estadounidense de IA en la nube que ayuda a las empresas de la lista Fortune 500 a ampliar y desplegar agentes de IA. Esta iniciativa deja claro el posicionamiento de Arabia Saudita como exportadora de IA más que ser estrictamente consumidora, lo que refuerza el círculo vicioso del control y la inversión de Estados Unidos en la infraestructura global de IA, concretamente en la región del Golfo.
Y a solo 16 kilómetros de distancia se encuentra el mayor beneficiario de la ayuda exterior estadounidense desde que los cables comenzaron a utilizarse estratégicamente en la guerra, durante la Segunda Guerra Mundial. Este proyecto colonial alberga centros de datos propiedad de Amazon, Microsoft Azure, Google Cloud y Oracle, empresas que se adjudicaron el contrato de 9000 millones de dólares de Joint Warfighting Cloud Capability con el Departamento de Defensa.
Infraestructura ocupacional
Históricamente, Israel depende de las importaciones de petróleo, y el mayor recurso que ha robado es el yacimiento de gas natural de Leviatán, la mayor reserva de gas natural del Mediterráneo, situada frente a la costa de la Franja de Gaza. De este modo, la política energética del proyecto colonial depende de su capacidad para mantener una infraestructura de inteligencia artificial respaldada por Estados Unidos y, por extensión, del acceso a los recursos de gas natural saqueados de las tierras robadas al pueblo palestino.
Dado que la jurisdicción sobre los datos corresponde al país anfitrión en el que están esos datos, el pueblo palestino sufre constantemente la pérdida de sus tierras, y también de sus datos y su rastro digital. Al depender en gran medida y de forma forzada de la infraestructura digital de Israel, que a su vez está fuertemente financiada y respaldada por intereses estadounidenses, los palestinos suelen quedar al margen de los debates y las decisiones globales que afectan su sustento, o los matan con armas financiadas por Estados Unidos antes de que tengan la oportunidad de participar.
El 24 de septiembre, en la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada en Nueva York, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, habló ante el Consejo desde su despacho en Ramala, tras habérsele denegado la entrada al país por segundo año consecutivo. Habló sobre los efectos devastadores de la guerra genocida que Israel sigue librando en Gaza, y pidió al resto del mundo que los responsabilice por sus actos y ponga fin a la ocupación actual.
“No abandonaremos nuestra tierra natal. No aceptaremos que nos desplacen. Y no permitiremos que nadie decida nuestro futuro en nuestro nombre”.






