El reciente ataque de catástrofes, que ha llevado al control de la mayor parte de la costa occidental del Yemen sobre el Mar Rojo y a avanzar hasta el estrecho de Bab al-Mandab, una de las vías marítimas más importantes del mundo desde el cierre por el Irán del estrecho de Harms, puede haber dado a Teherán más documentos de presión en la cara de Washington. Sin embargo, también revela la creciente capacidad militar y organizativa de la propia Comunidad, y el complejo dilema que enfrenta la Arabia Saudita, que ya sufre el agotamiento de sus recursos y los múltiples desafíos que enfrenta.

Publicidad