Aunque Mozambique tiene un historial mejor en materia de derechos LGBTQ+ que otros países de la región, esa tolerancia no elimina la exclusión
Originalmente publicado en Global Voices en Español

Foto tomada por activistas LGBTQIA+. Maputo, Mozambique: 2024. Usada con autorización.
En Mozambique, la falta de leyes que penalizan las identidades LGBTQ+ se suele tomar como señal de tolerancia. Sin embargo, para muchas personas transgénero y mujeres LBQ (lesbianas, bisexuales y queer), su realidad cotidiana cuenta una historia diferente. En escuelas, instalaciones de salud, centros de trabajo, espacios religiosos y plataformas digitales, la discriminación sigue afectando el acceso a derechos, oportunidades y participación social.
Aunque la persecución legal es menos obvia que en algunos países de la región, como Nigeria, los activistas dicen que la exclusión se suele trabajar a través de silencio, invisibilidad y descuido institucional.
“Como nadie escribe sobre nosotros, nos volvemos invisibles», dijo Pepetsa Fumo, activista trans de Transform, organización que trabaja para el reconocimiento e inclusión de las personas trans en Mozambique.
Escuelas como espacios de exclusión
Para muchos activistas, la exclusión empieza en el sistema educativo, los currículos escolares son profundamente heteronormativos, lo que deja poco espacio para debates sobre orientación sexual, identidad de género o diversidad.
Un ejemplo de esta resistencia institucional a la inclusión es que los funcionarios han retirado toda referencia a la orientación sexual del material escolar mozambiqueño. Según los activistas, este ambiente contribuye al acoso, la violencia psicológica y una alta tasa de deserción escolar entre los estudiantes LGBTQ+. Muchos maestros no reciben capacitación sobre diversidad, derechos humanos e inclusión, si es que la reciben, lo que limita su capacidad para crear ambientes de aprendizaje seguros, como señaló Pepetsa en una entrevista con GV.
“Lo difícil empieza en el propio ministerio, y en la manera en que los maestros están capacitados para no respetar la diversidad“.
Estas desigualdades educativas suelen seguir en la edad adulta, y afectan las oportunidades de empleo, la seguridad económica y la movilidad social.
Sobrevivencia económica más allá del reconocimiento
La vulnerabilidad económica se ha convertido en una de las preocupaciones más persistentes de los activistas LGBTQ+. Muchas personas trans y mujeres LBQ tienen dificultades para acceder a empleo formal, capacitación profesional y oportunidades alternas para generar ingresos. Aunque diversas iniciativas comunitarias buscan ayudar a las personas económicamente, enfrentan significativas barreras estructurales, como financiamiento limitado y falta de capacitación en gestión y dependencia de apoyo externo.
“Hoy tienes trabajo, mañana se acabó. Entonces vuelves a tomarte un tiempo en las sombras otra vez”, observó Pepetsa.
Organizaciones como Por Ela (Por ella) tratan de abordar estas dificultades y dar prioridad a los negocios dirigidos por mujeres LBQ y promocionar el liderazgo comunitario e iniciativas para emprendedores. Pero para los activistas, el fortalecimiento económico no puede separarse de luchas más amplias por dignidad, reconocimiento y ciudadanía.
Salud y los límites de la visibilidad
Los servicios de salud son otro rubro en el que coexisten avances y exclusión. Años de campañas han generado mayor reconocimiento de las comunidades trans en respuesta a VIH y sida, pero los activistas a menudo cuestionan el lenguaje que se usa en las políticas públicas.
“Yo no soy ‘población clave’. Soy Darius. No me confundan con esta categoría”, dijo un entrevistado por GV.
Aunque las personas trans han ganado mayor visibilidad en algunas instituciones, las mujeres LBQ casi no están en los debates y programas de salud. Muchos profesionales de salud están capacitados para analizar a las poblaciones claves y comunidades LGBT, pero casi nunca se les capacita sobre las necesidades específicas de las mujeres LBQ. Según los activistas, esta invisibilidad tiene consecuencias reales. Por ejemplo, los casos de violencia contra las mujeres lesbianas se suelen registrar solo como violencia de género, sin considerar si su orientación sexual motivó el ataque.
Espacios digitales: entre fortalecimiento y vulnerabilidad
Para muchas comunidades LGBTQ+ en Mozambique, las plataformas digitales se han convertido en herramientas esenciales para organizar, movilizar y dar a conocer. Los medios sociales permiten a las comunidades queer a contar experiencias, documentar públicamente el respeto por los derechos en la práctica, construir redes de solidaridad y amplificar las voces comunitarias. Sin embargo, los mismos espacios también exponen a los activistas y defensores de derechos humanos a acoso, vigilancia y violencia en línea.
Los activistas queer, personas trans y defensores de los derechos humanos de las mujeres cuentan experiencias de discurso de odio, intimidación, campañas de desinformación y exposición pública que reproducen patrones mayores de exclusión social. Estos problemas surgen en un momento en que los debates sobre gobernanza digital y ciberseguridad destacan más en Mozambique. Aunque las políticas oficialmente en desarrollo tecnológico y seguridad digital, los activistas sostienen que el debate también debería incluir libertad de expresión, privacidad y participación cívica.
Más allá de la paradoja
Las vivencias de personas trans y mujeres LBQ en Mozambique demuestran que la exclusión casi nunca se limita solo a una esfera de la vida social. Las barreras educativas, la precariedad económica, las desigualdades en el acceso a servicios de salud y la violencia digital se refuerzan entre sí, y crean ciclos de vulnerabilidad que van más allá de problemas de identidad.
Para los activistas, esto es principalmente un debate sobre ciudadanía, participación e inclusión democrática. El reconocimiento es importante, pero no es suficiente. La verdadera inclusión necesita de acceso a derechos, oportunidades económicas, seguridad y representación, en espacios financieros y ambientes digitales.
En un contexto global caracterizado por el avance de movimientos contra los derechos y la expansión de la vigilancia digital, las vivencias de las comunidades LGBTQ+ en Mozambique destacan la importancia de tener debates sobre género, diversidad y justicia digital más cerca de las realidades vividas de las comunidades de los países en desarrollo.






