El presidente chino, Xi Jinping, intensifica su campaña contra la corrupción dentro del Partido Comunista chino (PCCh), con la expulsión de 33 dirigentes acusados de graves faltas disciplinarias y legales, la cifra más alta registrada en este tipo de purgas. Durante un cónclave de cuatro días, el mandatario también anunció una mayor vigilancia sobre el patrimonio de los integrantes del partido y sus familiares, e insistió en la necesidad de reforzar la lealtad a la organización. ¿Qué alcance tendrá esta nueva ofensiva interna, a un año de la próxima reorganización del liderazgo chino?

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