El presidente Donald Trump y su vicepresidente J.D. Vance buscan presentar el movimiento estudiantil y las manifestaciones del 17 de octubre en Francia como el resultado de una crisis migratoria. Una instrumentalización de la situación que, según analistas, apunta a beneficiar los intereses del movimiento ultraconservador MAGA con miras a las elecciones de medio mandato de noviembre en Estados Unidos.

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