El segundo mandato del presidente, desconectado de la sociedad, tiene aún por delante seis largos meses en los que el país debe aprobar un presupuesto y buscar respuestas al imparable ascenso de la ultraderecha
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El segundo mandato del presidente, desconectado de la sociedad, tiene aún por delante seis largos meses en los que el país debe aprobar un presupuesto y buscar respuestas al imparable ascenso de la ultraderecha
El segundo mandato del presidente, desconectado de la sociedad, tiene aún por delante seis largos meses en los que el país debe aprobar un presupuesto y buscar respuestas al imparable ascenso de la ultraderecha