El Partido Demócrata pasa por un momento de euforia que no se vivía desde la elección de Barack Obama en 2008. Pero el reto que hay por delante, derrotar a Donald Trump en las presidenciales de 2028, exige, según el historiador Michael Kazin, abandonar elitismos y transmitir empatía hacia los hombres y mujeres corrientes, además de mantener la coalición entre el ala izquierda y el ala moderada del partido

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