El exempresario ha sido sustituido como presidente de la organización benéfica de la intérprete, algo que califica como un “golpe de Estado” y que asocia con la expulsión de su hogar, propiedad de la ONG. Su sucesor en el cargo, Max Guazzini, defiende que supone un conflicto de intereses que un miembro del consejo resida ahí

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