Los primeros buques petroleros que debían entregar diésel ruso a Estados Unidos en virtud de un acuerdo entre el presidente Donald Trump y su homólogo ruso Vladimir Putin han cambiado de rumbo y ya no se dirigen a la costa estadounidense. Esto supone probablemente el fin de un pacto anunciado con bombos y platillos antes de las elecciones de mitad de mandato.

Publicidad