Nacida hace casi un cuarto de siglo como una comedia desquiciada, la película de Michael Winterbottom sigue teniendo valor como oda, más que a la fiesta, al más noble y suicida desinterés por el éxito comercial
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Nacida hace casi un cuarto de siglo como una comedia desquiciada, la película de Michael Winterbottom sigue teniendo valor como oda, más que a la fiesta, al más noble y suicida desinterés por el éxito comercial

Nacida hace casi un cuarto de siglo como una comedia desquiciada, la película de Michael Winterbottom sigue teniendo valor como oda, más que a la fiesta, al más noble y suicida desinterés por el éxito comercial